31 de agosto de 2006

Guía friki para maripuris (III - DC comics)

Hablar de cómics de tíos en pijama y mujeres con curvas imposible es, nos guste o no, hablar de tebeos norteamericanos. Sí, claro que hay cómics de este tipo hechos en otros países, y que no todos los tebeos que vienen de allí tratan de lo mismo, pero vamos primero a centrarnos en lo que, sin duda, es lo que más se vende (manga aparte). Y para eso hace falta que conocer estos dos nombres: DC y Marvel. Sin ser las únicas, sí que se trata de las dos editoriales más importantes de ese país (y consecuentemente del planeta), que mantienen una competencia feroz desde hace años. Esto provoca que, como si de equipos de fútbol se tratara, cada una de ellas tenga seguidores incondicionales que suelen leer sus cómics casi en exclusiva.

DC cómics es la más antigua de las dos, surgida en los años 30. Gran parte de sus personajes provienen de esa época, aunque la mayoría han sufrido renovaciones y actualizaciones para adaptarse a los nuevos tiempos. Se considera que en DC los superhéroes son más "serios", más "adultos", más "profundos". Se les ha retratado con frecuencia como personajes atormentados por su condición de seres excepcionales o como semidioses caminando entre los hombres. Clásicos, esa es la palabra. Se dice que nunca verás a uno de sus personajes sentado en la taza del water (a menos que sea de la línea Vértigo, pero de eso ya hablaremos en otra ocasión). Esta es una lista de los personajes más conocidos y algunos que no lo son tanto:

  • SUPERMAN - El emblema de la compañía y... bueno, ¿hay alguien que no le conozca o que nunca haya visto alguna de sus películas? Un niño del planeta Kripton que fue enviado a la tierra por su padre antes de que su mundo explotara y que allí se convirtió en un superhombre. Ha pasado por las manos de cientos de autores, con enfoques para todos los gustos. Incluso lo llegaron a matar, aunque no tardaron en resucitarle. Recomiendo: "Identidad secreta", "Rojo" y "Las cuatro estaciones", por poner un poco de todo.

  • BATMAN - Segundo emblema de la compañía y otro héroe que todo el mundo debería conocer o haber visto alguna de sus películas (bueno, mejor olvidemos las películas, ¿vale?). Batman siempre ha sido un personaje oscuro, tratado con mayor o menor gravedad, pero al que nunca vas a ver contar un chiste. Lleva casi 70 años luchando contra el crimen debido al trauma que le provocó ver el asesinato de sus padres cuando era un crio y gracias a la fortuna que heredó de estos. Recomiendo: "El regreso del señor de la noche", "Año uno" y "La broma asesina", por decir los más conocidos.

  • WONDER WOMAN - Tercer gran emblema de la compañía y cuya película está al caer. La "mujer maravilla" es en realidad Diana de Themiscyra, princesa de las amazonas, cuya isla abandonó como embajadora de su pueblo para ayudar a los hombres en su lucha contra los nazis, aunque acabó estableciéndose en los EEUU como superheroína. Es un emblema del feminismo (si obviamos esa afición suya a ser atada), ya que se trata de una mujer guerrera, independiente y muy poderosa (posiblemente la mayor de todos los personajes femeninos de DC). Recomiendo: la saga de Greg Rucka.

  • AQUAMAN - A pesar de no ser tan conocido como los otros tres es uno de los personajes más señeros de la editorial. Como se pude deducir del nombre se trata de un superhéroe acuático, proveniente del reino mítico de Atlantis y criado entre los hombres. Tiene el poder de respirar bajo el agua (esto era obvio), de nadar a gran velocidad (esto también era obvio) y de comunicarse con toda forma de vida marina (no tan obvio pero sí previsible). Se le considera un superhéroe de segunda, pero los fans de DC le tienen cierto cariño. Recomiendo: la saga de Peter David.

  • FLASH - Otro personaje clásico, más conocido y vendido que el anterior pero desde luego no tanto como los tres principales. En realidad no se trata de una sola persona, sino que es la identidad que han adoptado distintos personajes a lo largo del tiempo. Todos tienen dos cosas en común: han usado el mismo traje rojo con alitas en la cabeza (sí, como Asterix) y controlan el poder de la velocidad. Esto es, que pueden correr más deprisa que nadie, tienen unos reflejos sobrehumanos e incluso pueden viajar en el tiempo o entre dimensiones alterando sus vibraciones internas (no me pregunteis cómo porque yo tampoco lo entiendo). Recomiendo: la participación crucial de todos ellos en "Crisis en tierras infinitas".

  • GREEN LANTERN - Existen dos versiones de este héroe. El original, de los años 40, es un ingeniero que encuentra por casualidad una fuerza mística de inmenso poder (si supierais la de héroes que tienen un origen así...) con la forma de una llama verde y encerrada en un farol de ferroviario (de ahí el nombre "Linterna verde"). De ese farol hizo un anillo que le dio poderes para combatir a los malos.
    En la actualización que se hizo a este personaje clásico ya no existe sólo un Linterna Verde, sino todo un grupo de ellos repartidos a lo largo del universo. Son una especie de "policía galáctica" que reciben sus poderes de unos anillos que conceden unos seres sabios y poderosos (y azules, como los pitufos) llamados los Guardianes del Universo. En la tierra ha habido al menos cuatro Linterna Verde diferentes. Recomiendo: "Green Lantern: Renacimiento".

  • GREEN ARROW - Otro héroe clásico minoritario como Aquaman pero que sin embargo también goza del cariño de los fans de esta editorial. Se trata de Oliver Queen, un millonario sin poderes (igual que Batman) que se dedica a combatir el crimen gracias a su impresionante destreza con el arco y las flechas (de ahí su nombre "Flecha Verde", aunque nunca he sabido el porqué del "Verde"). Nunca se le tomó demasiado en serio debido al caracter involuntariamente cómico de sus armas originales: la flecha puño, la flecha explosiva, la flecha pegajosa, la flecha red... Gozó no obstante de relativo éxito en una serie de cómics en los que compartía protagonismo con Green Lantern y ahora se le ha dado un planteamiento más serio, como defensor de los derechos de los más desfavorecidos. Recomiendo: "Green Lantern - Green Arrow".


Y, ya que estamos, no viene mal recordar a unos cuantos villanos:

  • JOKER - Archiconocido enemigo de Batman totalmente desquiciado y con un cruel (y letal) sentido del humor. Alan Moore hizo una magistral reinterpretación del origen de este personaje en "La broma asesina" y Frank Miller hizo lo propio con su final en "El regreso del señor de la noche".

  • LEX LUTHOR - También conocidísimo rival de Superman, es un empresario de prestigio obsesionado con destruir al hombre de acero. En los cómics llegó a ser presidente de los Estados Unidos, aunque al final perdió el cargo debido a su campaña contra el mayor héroe de la tierra (DC, al menos). Tiene algunos cómics de no demasiada calidad dedicados a él.

  • BRAINIAC - Viejo enemigo de Superman que también se ha enfrentado a otros héroes. Se le suele representar como a un humanoide calvo de piel verde, con una gran inteligencia (se dice que la mayor de la galaxia) y la capacidad de poseer otros cuerpos, manipular sistemas informáticos y controlar el espacio-tiempo. Durante un tiempo también se denominó así a un ordenador viviente creado en el mismo mundo de origen que el personaje original.

  • DARKSEID - Creado por Jack Kirby en su saga Cuarto Mundo (reeditada hace poco), es un ser con el poder de un dios que gobierna con mano de hierro el planeta-prisión Apokolips, rival del planeta Nueva Génesis y de su gobernante Highfather. No tardó en saltar de las páginas de esta serie de cómics y ahora es uno de los mayores villanos del universo DC.

  • LOBO - Un mercenario galáctico a sueldo que mató a todos los habitantes de su planeta para poder ser único en su raza. Desde el principio fue concebido como una parodia de los personajes ultraviolentos de los cómics: es arrogante, sádico, violento, narcisista, amoral y lo único que le importa en este mundo son sus mascotas, una especie de delfines espaciales. Se ha paseado por un gran número de colecciones, pero no tardó en tener un cómic propio.

  • DEATHSTROKE - Un militar que se sometió a una serie de experimentos que aumentaron su capacidad cerebral, le otorgaron un sorprendente poder de curación y le convirtieron en un excelente luchador. Tras un periodo de invalidez consiguió recuperarse y se convirtió en mercenario y asesino a sueldo. Es un enemigo recurrente de los Teen Titans (ver abajo), a los que culpa de la muerte de uno de sus hijos.


DC también es conocida por haber sido una pionera en reunir a un montón de sus personajes dentro de un mismo equipo para que luchen codo con codo contra los villanos. Estos son los más destacados:

  • Sociedad de la Justicia de América (JSA) - El primero de todos, nacido allá por los cuarenta, sirvió para lanzar a los personajes menos conocidos de la editorial. En este grupo militaron, entre muchos otros, Hawkman (el hombre-halcón), Sandman (que combatía a los malos... durmiéndolos), el doctor Destino (con poderes místicos), el Espectro (un fantasma vengador), Wildcat (un ex boxeador que lucha contra el crimen vestido de... eh... gato) o Canario Negro (una heroína que básicamente lucía palmito aunque luego le dieron poderes). Los demás héroes eran miembros honorarios ya que tenían colecciones propias en las que vendían más.

  • Liga de la Justicia de América (JLA) - Una actualización del primer grupo que inicialmente reunió a Superman, Batman, Wonder Woman, Flash (el segundo de ellos), Green Lantern (en su nueva versión), Aquaman y el Detective Marciano (el último de los habitantes de marte, que llegó a la tierra por accidente y además de fuerza y telepatía tiene el poder de cambiar de forma). A lo largo del tiempo se ha cambiado mil veces el origen de la liga (algo muy propio de DC) y han pasado una infinidad de nuevos miembros como por ejemplo Hawkman (en una nueva versión con origen extraterrestre), el Hombre Elástico (cuyo poder es más que obvio) o Canario Negro (también en su nueva versión). Cabe destacar la interpretación que se hizo en los 80 a cargo de Keith Giffen y J.M. DeMatteis, en las que añadieron nuevos miembros y le dieron un carácter mucho más divertido y paródico.

  • Jóvenes Titanes (Teen Titans) - Un grupo formado principalmente por los compañeros (o "curritos" o "ayudantes" o como querais traducir "sidekicks") de los superhéroes principales. Es en cierta medida una versión adolescente del grupo anterior. Sus militantes originales son Robin (ayudante de Batman), Aqualad (el de Aquaman) y Kid Flash (el de Flash). Más adelante se incorporaron al grupo Wonder Girl (protegida de Wonder Woman) y los héroes independientes Cyborg (que tiene implantes robóticos en su cuerpo), Raven (con poderes psíquicos), Starfire (una habitante del planeta Tamaran que puede absorber la radiación y convertirla en energía) o Changeling (con el poder de transformar su cuerpo) entre otros.

  • La legión de superhéroes - Un "club" para superhéroes (la gran mayoría adolescentes) del siglo XXX que reune a una enorme cantidad de personajes con distintos superpoderes. Se suele decir con bastante sorna (y no poco acierto) que en esta colección hay más héroes que villanos. Debido a sus irregulares ventas este cómic ha sido relanzado repetidas veces, cambiando ligeramente el origen del grupo y dándoles un tono distinto en cada ocasión.

  • Outsiders - Un equipo de superhéroes que no encajan con la concepción del resto de los grupos (y que tampoco tienen las mismas ventas que los demás). El primer grupo fue fundado por Batman e incluía a Black Lightning (con poderes eléctricos), Geo Force (con poder sobre la tierra), Halo (usa la luz con distintos efectos), Katana (pues eso, que sabe manejar la katana) y Metamorfo (que puede transformarse su cuerpo en sustancias elementales). Después de dos reencarnaciones más pasó a ser liderado por Nightwing (el Robin original que decidió convertirse en un héroe autónomo).

  • Doom Patrol (La patrulla condenada) - A pesar de sus grandes diferencias con todo lo visto hasta ahora, merece la pena hablar del grupo más iconoclasta de la editorial. Se trata de una serie de personajes superpoderosos marginados y repudiados por los demás, con un carácter mucho más oscuro y retorcido que el resto de cómics. Se les acusa de ser una copia descarada de los X-Men (explicaciones en la próxima entrega). En la formación original se encontraban Elasti-girl (que puede cambiar de tamaño a voluntad), Negative Man (compuesto por materia negativa... o algo así), Robotman (un robot con el cerebro de un atleta) y Beast Boy (que puede transformarse en cualquier animal). Ha tenido distintas encarnaciones, a destacar la interpretación de Grant Morrison, mucho más ácida y "adulta" de lo que los lectores de superhéroes estaban acostumbrados.


Existe toda una larga serie de superhéroes que se han quedado en el tintero, además de una interminable lista de razas alienígenas (de las cuales se puede ver unas cuantas en la saga "Invasión"), pero podríamos pasarnos meses hablando del tema. Además hay que tener en cuenta que durante muchos años DC fue adquiriendo los derechos de otros personajes creados por otras editoriales para publicarlos ellos mismos. El problema es que a DC le gusta que todas sus creaciones compartan un mismo universo, incluso las distintas versiones de un personaje, por lo que a lo largo de los años se inventaron "realidades alternativas" en las que situarlos a todos. Cada una de ellas es una copia de nuestro universo, en el que las cosas son distintas por uno u otro motivo. De esa forma existía un planeta tierra con los héroes actuales y otro con los clásicos, uno en plena guerra mundial donde colocar a los cómics que transcurrían en esa época (como los del Sargento Rock) y otro en el futuro. Es lo que se conoce como el Multiverso (un palabro que conviene aprenderse). Este caos de mundos paralelos que muchas veces se cruzaban entre sí dio lugar a que DC decidiera en 1985 a hacer "limpieza" con uno de los más importantes eventos que se ha dado en la editorial: la Crisis en Tierras Infinitas.

Durante la primera crisis (después vendrían otras dos más, y las que quedan...) todos los héroes de la editorial se enfrentaron al Antimonitor, que quería destruir el universo entero. Bueno, los universos. O lo que sea. Al final de esa saga quedó un sólo planeta tierra en el que conviven todos los superhéroes que sobrevivieron al evento, aunque cada uno en su época y también normalmente en un lugar distinto (cabe señalar que, al contrario que Marvel, a DC le gusta inventarse las ciudades en las que viven sus superhéroes). La "Crisis..." es un buen compendio de todo lo que se coció por la editorial en esos primeros 50 años, por lo que recomiendo su lectura a todas las maripuris y también como regalo de cumpleaños para aquellos frikis que aún no lo tengan.

Aunque seas fan de Marvel, cojones...

28 de agosto de 2006

La llamada

[Disclaimer: los nombres del departamento y su responsable han sido debida y chapuceramente alterados para salvaguardar tanto mi anonimato como mi culo en las tres semanas de beca que me quedan]

Fase I - La inocencia

-¿Que no le han cogido al teléfono? Bueno, pues intentaré pasarle de nuevo con Documentación. Y si no le contestan vuelva a llamarme aquí y tomaré nota de su petición.

Fase II - El mosqueo

- Sí, ya se que esta es la tercera vez que llama. Lo siento, en Documentación deben de estar bastante ocupados. Ya, ya lo se que es urgente, no se porque no contestan. De acuerdo, le vuelvo a pasar. A ver si hay suerte...

Fase III - La impaciencia

- Señora, le repito que esto es la recepción [coño ya!] y que yo no puedo hacer nada. Sí, ya se que no contestan, pero no puedo obligarles a que cojan el teléfono. Que sí, le prometo que ya les he dejado una nota [puta pesada!]. ¿Que les diga que bajen hasta aquí? Lo siento, pero no puedo hacer eso. Además, para eso tienen el teléfono [que ya podrían contestar, cojones]. Vale, ya se que no lo cojen pero... sí... claro... no... es que... [joder...] lo se.... pero... uff, de acuerdo, le vuelvo a pasar...

Fase IV - La mentira

- ¿Con Documentación? Un momento por favor.

[El responsable de Documentación pasa por delante de la recepción bostezando y con un café en la mano]

- Paco, ¿estás?

[Paco niega con la cabeza]

- ¿Oiga? Lo siento, pero el responsable no se encuentra aquí en estos momentos. No, ha tenido que salir hacia la subdelegación para resolver unos expedientes y posiblemente no podrá atender a nadie hasta mañana. Si es tan amable de dejarme sus datos le tomaré nota y nos pondremos en contacto con usted lo antes posible. Muchas gracias.

Fase V - El héroe

- Verás, es que en el departamento de Documentación están saturados de trabajo y por eso es bastante probable que no te cojan el teléfono. Entre los archivos, las llamadas, los fax, los correos electrónicos y la gente que va en persona el pobre no tiene tiempo para todo. Se que eso no es excusa, pero date cuenta de que estamos en verano y estamos con la mitad de personal. Ya, lo se, tu petición es muy urgente. Pero no te preocupes, déjame tus datos personales y te prometo que yo mismo le entregaré la nota en persona y me aseguraré de que te atiendan lo antes posible. De verdad, yo mismo se la daré en mano. Y puedes llamar mañana otra vez, que yo estaré aquí para contestar y decirte si ya se ha solucionado todo. No, gracias a ti por tu paciencia.

Fase VI - El pasotismo

- ¿Documentación? Sí, claro, te paso ahora mismo. ¿Que no contestan? Pues se intenta otra vez. ¿Que siguen sin contestar? Coño, pues venga en persona y verá como le atienden...

Fase VII - La desesperación

[El teléfono suena con insistencia. El inadaptado llora desconsolado en la recepción, ante la mirada atónita de las secretarias, el repartidor del agua y tres personas que esperan ante el mostrador para hacer unas preguntas]

Fase VIII - La venganza

- Ajá... O sea, que lleva llamando toda la semana y no hay manera de que le cojan el teléfono. ¿Sabía que tiene un número directo? Sí, claro, se lo doy ahora mismo y así puede usted llamar sin tener que pasar por recepción. Anote, es el 555...

Fase IX - La ira

- Deja que adivine, no le cojen el teléfono. ¿Que se siente molesto? ¿Molesto? ¿Quiere saber como me siento yo? ¡Estoy hasta los cojones! ¡Hasta los mismísimos cojones! Del teléfono, de ustedes que no son capaces de mover sus gordos culos hasta aquí y de la madre que parió a la puta oficina. ¿Sabe cuantos departamentos hay aquí? ¿Lo sabe? ¿No? Pues yo se lo digo: hay doce departamentos. ¡Doce! Y como soy el becario, el último mono, el pringao, soy el encargado de hacer lo que los doce me pidan. Que si fotocopias, que si archivar expedientes, que si traer cosas del almacén, que si atender a la gente, que si cerrar al salir... ¿Y sabe que he hecho esta mañana? ¡Nada! ¡Absolumente nada! ¿Que por qué? ¡¡Porque llevo toda la puta semana contestando las llamadas de Documentación!! Que coño la semana, ¡¡el mes entero!! Y todo porque al jefe no le sale de los cojones contratar más personal para evitar que pasen estas cosas. Pero no, para eso está el becario, para que de la cara, para que se coma todos los marrones. Como si no tuviera más cosas que hacer. ¿Y me dice que está molesto? ¡Póngase en mi lugar tres días y sabrá lo que es estar molesto, mecagoenlaputaqueparióaespineteytodasufamiliacoñoya!

Fase X - La resignación

- Hola, buenos días. ¿Que quiere hablar con Documentación? Sí, bueno, eso me gustaría a mi tambień...

25 de agosto de 2006

Guía friki para maripuris (II - Introducción a los cómics)

Puede que al entrar en la madriguera habitación de un hijo/hermano/amigo/novio/rollete uno se haya encontrado con sus estanterías abarrotadas de cómics, cajas de cómics bajo la cama y dentro del armario, pilas de cómics en la mesa y las sillas e incluso algunos cómics tirados por el suelo. En ese caso yo empezaría a sospechar que ese hijo/hermano/amigo/novio/rollete le gustan los cómics. Pero, bueno, es solo una suposición...

Antes de intentar aventurarse en la mente de un friki de los cómics se debe averigüar sus preferencias, lo cual será muy útil a la hora de comprar regalos o saber que es lo que masculla cuando está borracho y tirado en el suelo del bar. Aunque es muy cierto que los auténticos aficionados no se limitan a un sólo género, también es innegable que el que más y el que menos suele decantarse hacia alguno en particular, por lo que conviene saber cuáles son los principales (esto es, los más tópicos):

  • SUPERHÉROES - En su mayor parte norteamericanos (cómo no...), los cómics de hombres hipermusculados y mujeres con curvas imposibles vistiendo mallas ajustadas y zurrando a otros similares son sin duda los más conocidos. Del contenido, ya se sabe: los buenos se enfrentan a los malos y unas veces ganan y otras pierden, pero lo seguro es que ha habido ondanadas de hostias y efectos especiales (además de alguna que otra reflexión existencial gratuita). Existen dos grandes editoriales que tratan de repartirse el pastel: Marvel (que edita los cómics de Spiderman y los X-Men, por ejemplo) y DC (que son los que publican a Batman y Superman, entre otros).

  • EUROPEO - Injusta etiqueta (pero aún así muy usada) que engloba a todo cómic hecho en este continente y cuya concepción sea diametralmente opuesta a los de la primera categoría. Se los supone más cultos, más sofisticados, más profundos... Vamos, igualito que con las películas. Y al igual que con las películas, los cómics españoles apenas si pintan nada en todo esto. Destacan dentro de este topicazo los realizados por autores franceses y belgas, que tratan de sacudirse como pueden la sombra de Tintín y Asterix. Aquí se suelen vender en formatos más caros de lo habitual, por lo que tienen menos seguidores.

  • MANGA - Es decir, los cómics orientales. Existe una multitud de géneros predefinidos, desde las historias ñoñas tipo "chica quiere a chico pero este no le hace ni puto caso" a los de batallitas entre guerreros, pasando por los de terror, deportes o sexo. La mayoría están dibujados con un estilo propio bastante distinto al occidental (ojos grandes, pechos descomunales, primeros planos), aunque lo único que tienen en común todos es el sentido de la lectura, que en esos paises es de derecha a izquierda. En España estos cómics se editan con el formato original, que es más complicado de leer, pero, en fin, nadie dijo que ser friki fuera fácil...

  • UNDERGROUND - Al igual que pasa con las películas (interesante lo relacionadas que están ambas expresiones), se tratan de los cómics más "alternativos", más "transgresores", más "rebeldes", más "transgresores", etc. Son el tipo de cómics en el que no hay miedo a poner tacos, sexo, sangre, violencia gratuita, soflamas antisistema, argumentos surrealistas y todo eso que tanto le gusta a Tarantino y Robert Rodriguez. Aunque ya pasaron los tiempos en que los autores tenían que autoeditarse para poder lanzar sus cómics, lo cierto es que siguen siendo una lectura de minorías. Será por eso que las editoriales los publican en el formato que les da la gana, ya que, a fin de cuentas, a los que los leen les da igual.

  • INDEPENDIENTES O "DE AUTOR"- No confundir con los anteriores. Mientras que el cómic underground busca romper con cualquier tipo de convención, regla o limitación moral, el cómic independiente trata de ofrecer la visión particular del mundo de su autor. Aunque no sepa dibujar. Aunque no tenga ningún tipo de referente. Aunque necesite 500 páginas para contar su historia. Lo importante es que sean profundos, muy profundos. Que hablen de sentimientos, y de traumas infantiles, y de soledad, y aparezcan muchas viñetas mostrando paisajes en los que no pasa nada. Como cualquier obra "de autor" sus ediciones suelen ser limitadas y bastante caras, pero quedan muy bien en la estantería.

  • NOVELAS GRÁFICAS - Un eufemismo muy utilizado que le da a los cómics cierto regusto literario clásico. Se suele utilizar con aquellas historias que están editadas como un libro, es decir, contienen una historia más o menos larga y elaborada con un principio y un final, independiente de cualquier otro cómic, aunque aparezca en ella un personaje ya reconocido. Aunque a veces se publique por capítulos, lo normal es editarlo todo junto en papel de calidad y tapa dura (a veces también blanda), para acentuar la sensación de tener un libro en las manos. El precio también ayuda en esto.

  • ERÓTICOS - Pues eso, cómics eróticos.


Para un friki de este género un cómic es algo más que papel impreso. Los cómics son un fetiche: nos gusta el tacto del papel, el ruido que hacen las hojas al pasar, el olor de la tinta fresca... Por eso nadie debería sorprenderse al ver cómo los guardamos en bolsitas de plástico y los mantenemos a salvo de la luz directa y la humedad, o cómo montamos en cólera si alguien dobla las hojas, las rompe o derrama líquido sobre ellos (no lo intenteis nunca en casa, niños, sobre todo si no quereis que os arranquemos los deditos con unas tenazas). Para nosotros son casi un objeto de adoración. Y bastante caro. Así que queremos que duren.

Además del aspecto físico externo, también nos fijamos mucho en quién lo ha hecho. Nosotros no leemos cualquier cosa. Bueno, vale, en realidad sí que lo hacemos, pero tenemos nuestros guionistas y dibujantes favoritos y por eso no nos conformamos con seguir siempre los mismos cómics y los mismos personajes, sino que nuestros gustos pueden cambiar dependiendo de sus autores. Hay quien se compra cualquier cómic que hagan, por ejemplo, Warren Ellis o Brian Azzarello, aunque cada uno sea completamente distinto de los demás. O quien se lleva a casa cualquier número en cuya portada haya un dibujo de Alex Ross. Que puede sonar raro, pero también hay quien sigue a Ronaldo se vaya al equipo que se vaya...

Por último, uno de los aspectos más importantes de este grupo de frikis es su carácter de coleccionistas. De hecho así es como se les suele denominar: coleccionistas de cómics. A pesar de lo dicho arriba, nos gusta seguir las mismas series a lo largo del tiempo (hay algunas que llevan 20 años publicándose mes tras mes) o conseguir todos los números de un personaje o grupo de superhéroes para saber todo sobre ellos. Por eso, una buena forma de sorprender a un friki es consiguiéndole algún cómic que le falte para completar su colección o una edición rara de alguno que ya tenga y le guste mucho.

No obstante, el sexo también es una buena opción como regalo de cumpleaños...

23 de agosto de 2006

Guía friki para maripuris (I - Definición)

¿Qué significa ser un friki? ¿Es contagioso? ¿Tiene cura? Aunque la cuestión en sí parezca insignificante, el debate que puede generar esa pregunta tiene miga.

El friki es un estereotipo que nos ha llegado en gran parte -cómo no- a través de la cultura norteamericana. La imagen más arquetípica es la del adolescente retraido, con pocos amigos y muchos granos, que siempre viste camisetas negras con imágenes de superhéroes y se pasa la mayor parte del tiempo encerrado en su habitación leyendo cómics, conectado al ordenador y comiendo pollo frito (esto último es opcional). Aunque no niego que los haya así -y compadezco a sus padres por ello- hoy en día se considera como tal a cualquiera a quien le apasione lo que se denomina comúnmente como "subcultura", entendiéndose por ello cualquier expresión de ocio que no está considerada como algo culto (y, si me apuran, respetable).

¿Cómo saber que un hijo/hermano/novio/rollete es un friki? Pues tan sólo hay que fijarse si siente una afición desmedida por alguna (o varias) de las siguientes expresiones subculturales:

  • CÓMICS - Aunque existe una enorme variedad de géneros, estilos y temáticas, un auténtico friki es el que no se conforma con leer alguno de vez en cuando, sino que los colecciona hasta llenar estanterías enteras; alguien que se sabe largas listas con los nombres de sus personajes, dibujantes, guionistas y hasta entintadores favoritos (esto ya solo para casos extremos); alguien que puede montar en cólera ante un retraso injustificado, un error de impresión o una mala traducción; alguien que es capaz de pasarse una tarde buscando un número en particular o de comprarse el mismo número dos veces sólo porque se ha editado con distintas portadas. Se recomienda no calcular el coste total de sus colecciones para evitar infartos y ataques de ansiedad.

  • VIDEOJUEGOS - Este es de los más fáciles. Tan solo hay que mirar si tiene varios modelos de videoconsolas y un estante lleno de juegos de ordenador; si ejecuta larguísimas y complicadísimas combinaciones de botones en los juegos de lucha; si babea ante una tarjeta gráfica de última generación; si dice cosas raras como FPS, MMPRPG, OpenGL o Shoot'em'up; si le grita a la pantalla cuando le matan o se pone a bailar cuando su personaje sube de nivel. Sin duda, es un friki de los videojuegos. Aunque también podría tratarse de esquizofrenia aguda...

  • LITERATURA FANTÁSTICA Y DE CIENCIA FICCIÓN - Dios me libre de equiparar a los seguidores de ambos géneros (más de uno me colgaría si lo hiciera), pero ambos comparten un cierto desprecio por parte de lo que se considera literatura "seria". Por mucho que le duela a J. K. Rowling nunca va a conseguir nunca un Nobel con Harry Potter (ni falta que le hace, con la pasta que está ganando) ni serán nunca lectura obligatoria en los institutos las obras de Philip K. Dick. Y si alguien considera que leer libros no implica ser friki, que le eche un vistazo a los fans más recalcitrantes de El señor de los anillos...

  • JUEGOS DE ROL - No, los que juegan a esto no son unos psicópatas asesinos. No va de eso. En los juegos clásicos de rol se utiliza la imaginación (y unos tochísimos libros de reglamentos) para recrear aventuras sobre un tablero. Si, he dicho un tablero, como el del parchís. Lo que pasa es que en vez de utilizar fichas normales cada uno interpreta el papel de, por ejemplo, un elfo, o un cazavampiros, o un marine espacial. Sí, como en el teatro, eso es. Ahora además también se juega a hacer batallas con cartas (no, las de jugar al mus no valen) o también con figuritas. ¿Que las figuritas cuestan una pasta? Pues sí, pero por eso no todo el mundo se dedica a esto...

  • PELÍCULAS - Ya, ya lo se, quien más quien menos va al cine o al videoclub de la esquina y ha visto películas. Pero, claro, todo depende de cuáles sean las que te gusten y tu actitud hacia ellas. Un friki de este género no se conforma con ir un par de veces al mes a ver la última superproducción de Hollywood (que también). No, lo que los distingue de los demás es esa sospechosa fijación por las cintas de terror de serie B, por las sagas de ciencia-ficción, por descargarse de internet títulos que solo han visto el director y sus familiares, por aprenderse de memoria los diálogos de sus películas de acción favoritas, por pasarse horas discutiendo qué adaptación al cine de un cómic o libro es mejor de todas o, por supuesto, por estar acampado tres días en la puerta del cine para ver un estreno antes que nadie y/o ir disfrazado al mismo. Pues anda que no se han visto elfos y caballeros jedi por la Gran Vía...

  • ORDENADORES - Aunque en realidad esto se podría considerar como todo un género aparte, lo cierto es que desde siempre los ordenadores han estado muy ligados al estereotipo friki. Montarlos, desmontarlos, cambiarles piezas e instalar mil programas hasta dejarlo irreconocible es algo que no todo el mundo hace, especialmente aquellos que solo lo utilizan para mirar el correo y echar partidas al solitario. Usar linux da puntos extra. Además, la llegada de Internet ha proporcionado un medio excelente para compartir información y afianzar un sentimiento de colectividad. Bueno, vale, y para bajarse cosas con eMule. Y para jugar en red al Counterstrike. Y para ver vídeos raros en Youtube. Y, ejem, para mirar pornografía o buscar cibersexo...

  • SERIES - El mundo se divide en dos tipos de personas: los que ven las series y los que las viven. Los que se conforman con verlas cuando las pasan por la tele y los que necesitan coleccionar todo lo relacionado con ellas. Por algo la sección de DVD de la FNAC es cada vez más grande. No en vano una de las primeras páginas de Internet que existieron (antes de que apareciera la World Wide Web) fue un foro de discusión de Star Trek. Creo que eso lo dice todo. Habrá quien alegue que una serie es solo una serie, pero apagar la televisión mientras un fan de Buffy cazavampiros está viendo un capítulo es una buena forma de perder las piernas...

  • MERCHANDISING Y CHORRADITAS - Un friki, ante todo, es un consumidor. Nos dejamos el sueldo o la paga semanal comprando cosas. Todo cuesta dinero, normalmente MUCHO dinero. No se puede mantener el frikismo a base de préstamos, pases de cineclub o regalos de cumpleaños. Eso lo saben muy bien las empresas que manejan nuestros vicios y por eso tratan de explotarlo tentándonos con todo tipo de merchandising derivado. Pero, claro, ¿cómo le explicas a tu novia que babeas por una reproducción del Halcón Milenario del mismo modo que ella lo hace por ese bolso de Prada?


Seguramente no están todos los que son pero en líneas generales sí son todos los que están. El debate sobre hasta qué punto son estas cosas las que le hacen a uno friki es, como digo, algo complicado. Eso sin tan siquiera entrar en grupos, subgrupos, tribus, facciones enfrentadas y demás. En cualquier caso, que sepan las maripuris que los frikis también son seres humanos aunque tengan unos gustos raros. Que simplemente en vez de darles por ir al fútbol pintados con los colores de su equipo (que también pueden hacerlo, no es excluyente) les gusta ir disfrazados de un personaje mitológico al estreno de una película. O que en vez de gastarse todo el dinero en tunear su coche (tampoco es excluyente, pero sí un poco más raro; no hay pasta para tanto) lo utilizan para atestar su habitación de cómics, libros, DVD's y figuritas.

Y no, no es contagioso. Pero nunca está de más aprender sobre el tema.

21 de agosto de 2006

Guía friki para maripuris (Prólogo)


(Imagen conseguida gracias a The Generator Blog)

Hablando con mi chica este fin de semana he recordado algo que lleva bastante tiempo dándome vueltas a la cabeza. Como aspirante a friki que soy (aunque odie las etiquetas, buscar otro término sería iniciar una interminable discusión) siempre me ha gustado hacer críticas, chistes y referencias sobre temas que, en realidad, solo conocemos los que estamos metidos en el ajo. El problema es que a mí me ha costado un considerable esfuerzo y desembolso económico estar metido en el ajo. Sin amigos con gustos similares, ni fanzines, páginas especializadas o blogs a los que meter mano en busca de información, me pasé prácticamente toda la infancia y la adolescencia en la dulce inopia de los Mortadelos, los libros de "Elige tu propia aventura" y el rebuscar películas en el videoclub de la esquina los viernes por la tarde. Con esos pobres antecedentes no es de extrañar que no pisara una librería especializada hasta bien avanzada la universidad y que no saliera de ella con algún cómic (El Víbora y El Jueves no cuentan) hasta una vez hube llegado a Madrid y tuve un escaso sueldo propio con el que sufragar mis vicios (que eso no quiere decir que ser friki implique obligatoriamente leer cómics o que hacerlo te convierta en tal, pero es hasta donde había llegado en esos momentos).

Tan solo iniciarse en los cómics a pelo y sin ayuda ya es difícil. Sean superhéroes, manga o cómic europeo, existe tal ingente variedad de títulos y con tantos números a sus espaldas que es normal no saber ni por dónde empezar. Si a eso le añadimos otros intereses propiamente frikis como los juegos de rol, la literatura fantástica, las películas de ciencia-ficción y demás, llegar a tener unas nociones mínimas de todo puede dar vértigo. Y si a alguien interesado en el tema ya le resulta complicado, cuánto más será para alguien a quien todo esto ni le va ni le viene. Cada vez que llega mi cumpleaños, a mi madre y a mi hermana les entra pánico. Más de una vez me he visto obligado a escribirles -clarito y con buena letra- lo que quería como regalo o me han dado el dinero para que, directamente, fuera yo y lo comprara. Lo que, sinceramente, es muy triste.

Es por todo esto que siempre me he preguntado si no habría alguna forma de plantear las cosas de manera más sencilla, al menos para ellas. Porque, seamos sinceros, por muy machista y tópico que suene, sigue habiendo muchos más hombres frikis que mujeres. Existen muchas maripuris (ya sean madres, hermanas, amigas, novias o rolletes) que se sienten completamente perdidas con nuestros gustos, que nunca saben qué regalarnos, que ponen cara de póker cada vez que decimos algo que no entienden, que piensan que hemos perdido un tornillo cuando ven nuestras estanterías llenas de libros, cómics, películas y demás parafernalia. Y muchos sabemos lo inútil que es tratar de que se aprendan la lista de las colecciones mensuales que seguimos, los módulos que nos faltan del juego de rol o qué toddtoy mola más.

A ellas (especialmente a mi chica), y a todo aquel al que le pique la curiosidad, va dedicada esta serie de guías redactadas con mis aún escasos conocimientos sobre el tema -y alguna ayudita de San Google- en las que voy a tratar de explicar de la forma más simple posible de qué va todo esto. Lástima que ni mi madre ni mi hermana vayan a leerlas nunca, pero, en fin, para ellas ya soy un caso perdido...

20 de agosto de 2006

Grandes misterios de una sala de urgencias

El sábado tuve el desagradable honor de sufrir mi segunda luxación maxilar. Sin entrar en términos técnicos, es cuando la mandíbula se sale del lugar habitual (por ejemplo al bostezar) y se encaja sin que puedas cerrarla de nuevo. Y he aquí unas cuantas preguntas que me surgieron durante la espera:

Siendo este uno de los paises que más se automedica, ¿por qué llega tanta gente a la sala de urgencias con "molestias"? ¿Es que ya nadie toma aspirinas?

¿Por qué le hacen preguntas a un paciente que no puede cerrar la boca y, por tanto, es incapaz de articular palabra? ¿Qué esperan, telepatía?

¿Cual es el criterio de admisión de pacientes? ¿Que mientras aún se tengan en pie deben ponerse a la cola?

Si me desmayo, ¿me atenderá el doctor House?

¿Se puede considerar "urgencias" a un servicio cuando tardan dos horas en atenderte?

¿Por qué en una ciudad como Madrid hay que desplazarse varios kilómetros ante una emergencia? ¿Alguien en el ayuntamiento ha leido el significado de la palabra "emergencia"?

¿Por qué extraña ley física (o de Murphy) por muy grande que sea la sala de espera siempre faltan asientos?

¿Es siempre necesario que cuando haya un anciano en urgencias le acompañen 5 familiares o más (lo cual, por cierto, explica en parte esa falta de asientos)?

Dado el elevado flujo de pacientes a esas horas, ¿no sería más lógico establecer los servicios sanitarios por la noche y las emergencias durante el día?

Las enfermeras que siempre te encuentras a la puerta fumando, ¿son una campaña subliminal contra el tabaco?

En vista de la gran cantidad de gente que aprovecha los retrasos para comprar algo de comida y cenar en la sala de espera, ¿por qué directamente no las convierten en cafeterías?

Y lo más importante, ¿es necesario que cuando tu caso no es excesivamente grave los doctores te despidan con ese tono que parece querer decir "anda tira y la próxima vez no me molesteis por estas tonterías"?

17 de agosto de 2006

Y ahora, ¿qué?

Un buen día decides abrir un blog. Porque sí, porque acabas de descubrirlos y has pensado "si ellos pueden, yo también". A fin de cuentas siempre te ha gustado escribir y crees que es la manera perfecta de compartir tus paranoias con los demás. Y aunque a nadie le gusten, y como sueles decir, siempre resultará más barato que ir a un psicólogo.

El blog arranca tímidamente, sin saber que rumbo tomar. Poco a poco te vas sintiendo más cómodo. Escribes mensajes ingeniosos, mensajes impactantes, mensajes personales en los que abres tu corazón, mensajes que no valen un duro y otros de los que te sientes orgulloso. Llegan las visitas y los comentarios. Tomas confianza, te inventas secciones, modificas la plantilla, le añades chorradas e intentas destacarte de los demás.

Pasa el tiempo y llegan los cambios. Cambios de imagen, cambios de rumbo. Celebras tu primer año, casi sin darte cuenta. El "éxito" se te sube a la cabeza, te comportas como un gilipollas y decides tomartelo con más tranquilidad (aunque, en el fondo, las cosas siguen prácticamente igual). De alguna manera te haces un nombre en tu pequeño rincón de la inabarcable blogosfera. Siguen aumentando las visitas y, de repente, te das cuenta de que ya no manejas al blog, sino que el blog te maneja a ti.

Sientes un impulso y decides empezar de cero. Intentas descubrir hasta donde eres capaz de llegar con tu ingenio, si es que lo tienes. Intentas dejar de lado tu pose "rebelde" e intentas ser tu mismo, con lo bueno y con lo malo. Pero los mensajes siguen siendo pesimistas, las palabras no salen de tus dedos, dudas de ti y de todo y la vida sigue pareciendo vacía y gris.

Entonces te encontraste con ella.

Y de repente tus sueños se hacen realidad. De repente te saltas todas tus normas, vences tus miedos, y te encuentras viviendo todo aquello que no creias posible. De repente te sientes feliz al lado de alguien. Y te miras a tí mismo, y miras el blog, y miras tus mensajes y tus quejas y tus paranoias y tus estupideces y te das cuentas de que han dejado de tener validez. De repente te das cuenta de que todo aquello que te han dicho alguna vez tiene sentido. De repente descubres que le debes mil disculpas a ellos, al mundo, a tí mismo. De repente compruebas que la vida puede llegar a ser maravillosa a veces.

Y entonces te preguntas... ahora, ¿qué?

Porque el mundo ha conspirado para que encuentres a alguien que ponga patas arriba todo tu egocéntrico universo. Alguien que te arranque esos sentimientos que creias que no volverías a encontrar. Alguien que te devuelva a la realidad haciéndote soñar. Y no sabes que escribirás a partir de ahora, si será mejor o peor, si tendrá algo que ver con todo lo anterior o será de verdad un nuevo comienzo. Pero, la verdad, no te importa.

Porque ahora, por una vez, toca vivir...

14 de agosto de 2006

Ruidos

El bip-bip del despertador, sonando a las 8:04 (por un incomprensible odio a las horas en punto). El leve chapoteo de las sábanas empapadas de sudor. Pasos dormidos de un lado a otro del piso. El crujir de las tostadas recién hechas y de la leche cayendo en el vaso. El roce de la ropa contra el cuerpo. Los tres chasquidos de la llave al cerrar la puerta.

Al llegar a la calle, los primeros ruidos del día: el motor de los coches de camino al trabajo; la maquinaria de una grua; una persiana metálica al subir. En la parada los cascos me aislan del mundo con las melodías de un disco cualquiera. Al poco resuenan los frenos del siguiente autobús. El pitido de la canceladora de billetes. Dentro, bostezos y toses.

El ring-ring de un teléfono me recibe a llegar a la oficina. Unos dedos tecleando con rapidez. El fax anunciando un mensaje. El zumbido del aire acondicionado. Dejo el bolso y me uno a los ruidos. Ruido de papeles. Ruido de armarios cerrándose. Ruido de cajas abriéndose. La impresora es una orquesta de ruidos y la fuente de agua burbujea con discrección. La fotocopiadora se pone en marcha, uniéndose al recital. Llega gente a preguntar cosas, pero para mí son solo un ruido más.

En la cocina el rugido del extractor trata de imponerse sobre el chisporroteo de la comida en la sartén. Ruido de platos y cubiertos. La televisión es una cascada de ruidos. Un eructo mal disimulado. El leve crepitar de un cigarrillo encendiéndose. El cepillo frotándose contra mis dientes. El crujido de los muelles al desplomarme sobre la cama.

El hilo musical trata en vano de imponerse a los ruidos del supermercado. La mercancía al caer en las cestas. Los reponedores pidiendo paso. Las pescaderas preguntando la vez. En los altavoces resuena la voz anunciando las ofertas. Al salir, el ruido de los cajones al abrirse y de los bolsos al cerrarse. Puertas automáticas. Una moto que pasa como un estruendo.

Con la noche empiezan a apagarse los ruidos. Tras las paredes se oye a los padres acostar a sus hijos. El sonido del agua al caer en la ducha. Las conversaciones en la cena. Las televisiones sintonizando al unísono el mismo canal. Una discusión de borrachos en la calle. Quizás algo más tarde se oigan otros ruidos. El roce de la carne con otra, los gemidos, los suspiros, los gritos ahogados. El ruido del tráfico es un rumor lejano.

Cuando vuelvo a la cama todo está en silencio. Pero soy incapaz de cerrar los ojos. Los ruidos de mi cabeza no me dejan dormir...

13 de agosto de 2006

12 de agosto de 2006

El sueño

Creo que era en Expediente X donde decían que los sueños son respuestas a preguntas que aún no sabemos formular. Está claro que no siempre es así. En ocasiones los sueños no son tan enigmáticos y nos indican con toda claridad lo que está pasando por nuestra cabeza en esos momentos. No hay más que recordar los sueños eróticos que en alguna ocasión todos hemos tenido y que no necesitan interpretación freudiana alguna (bueno, a menos que te lo montes con algún familiar, animal o ser de otro planeta, en cuyo caso yo empezaría a preocuparme).

En mi caso las fantasías sexuales son escasas (y en general bastante frustrantes, que manda cojones), pero existe un sueño que se lleva repitiendo casi desde que las hormonas me cambiaron la voz (por no decir desde que me mato a pajas). Cada vez adopta un contexto distinto, pero la base de la historia se mantiene inalterable: conozco a una chica, me fijo en ella, ella se fija en mi, flirteamos y nos enrollamos. Todo en un corto espacio de tiempo y sin que la cosa llegue realmente a más.

Huelga decir que esto es algo que nunca me ha pasado. Es decir, al menos no de la forma en que ocurre en el sueño, tan inmediata y tan directa (bueno, si descontamos a la sueca borracha de hace unos meses). Mientras que mis dos relaciones necesitaron algo de tiempo y bastantes dudas hasta que llegaron a buen término (no digamos para acabar), aquí todo transcurre de forma fluida, sin vacilaciones de ningún tipo. Yo te gusto, tu me gustas, así que vámonos a ese rincón de ahí donde no nos ve nadie.

No quiero dar la impresión de que estoy hablando de un simple rollo de una noche (o mejor dicho de una tarde, que es cuando, curiosamente, suele ocurrir todo). Ni mucho menos. Lo que hace especiales a estos sueños, y consiguen que me rompa tanto la cabeza al despertar, es la intensidad con la que ocurren. No es exactamente un flechazo (o eso creo, la verdad es que nunca he tenido uno), sino algo más limpio, menos complicado, sin tantas implicaciones emocionales de esas que te impulsan a garabatear poesias mal rimadas en una servilleta. Atracción, esa es la palabra. Nos atraemos de forma instantanea y, lo que es más importante, no dudamos un momento en conocernos, libres como estamos los dos de barreras de ningún tipo (y si a alguien le molesta, que se joda).

Las conclusiones directas del sueño son dos. Ante todo refleja mi deseo nada oculto de que las cosas fueran más fáciles a la hora de entablar una relación, sea del tipo que sea (incluso una mamada rápida en los baños de un pub, coca mediante). Atado como estoy por mis miedos, mi inseguridad, mi falta de experiencia y mi nula autoestima, a veces ligar se me antoja como una empresa casi imposible. Al menos se que no soy el único, aunque ese pensamiento no es que me reconforte demasiado (ya se sabe, mal de muchos...). Por otro lado, ya de una forma un poco más sutil (aunque no mucho, la verdad), mi necesidad de sentirme deseado. No soy un adonis, para qué vamos a engañarnos, y el cuerpo fofo, la ortodoncia y la despreocupación por mi vestuario no es que ayuden mucho. Lo cierto es que apenas si hago nada para que se fijen en mi, aparte de afeitarme (y eso solo de vez en cuando). Pero, qué coño, yo también quiero que me miren. Yo también quiero que me entren e intenten ligar conmigo (a ser posible mujeres, que no es que no me sienta halagado por atraer a algunos hombres, pero es que no me van). Se que eso de la igualdad todavía es un mito, que tenemos que superar muchos problemas de comunicación y todo ese rollo. Sin embargo, ¿es tanto pedir un poco de reconocimiento, saber que tengo tanto derecho a echar un polvo como cualquiera, sentir de vez en cuando que mis miedos no tienen justificación?

En fin, se que en el fondo mis sueños no dejan de ser una pataleta de mi subconsciente. Que probablemente, al igual que tantos otros, tenga que ganarme el rollo, el polvo o la relación a pulso, a golpe de palabras, de gestos, de silencios, de sonrisas, de emplear mucho tiempo y esfuerzo para conseguir derribar la barrera de desconfianza que nos rodea y demostrar que valgo la pena. Pero...

¿ ... y lo bonito que sería decir simplemente "hola" y que no hiciera falta nada más?

11 de agosto de 2006

Yonki

(El inadaptado lucha por abrir los párpados, mascullando entre dientes. La almohada está empapada de sudor y la sábana oprime su pierna derecha con fuerza)

- Puto verano...

(Finalmente consigue despertarse, sentándose en la cama con lentitud. Observa con ironía durante unos segundos el tomo de "The Sandman" que hay en la mesita de noche y empieza a cavilar. No tiene planes para hoy. Odia dormir durante toda la tarde, pero cuando consigue despertarse a tiempo nunca sabe qué hacer con después. Se aburre, mucho. Echa un vistazo al ordenador y decide que no tiene ganas de pelearse con Ubuntu. Su cabeza pasa lista con rapidez: la casa está limpia, al menos lo suficiente; en la nevera hay comida de sobra; la televisión se ha vuelto insoportable; debería ir a la playa para hacer rehabilitación, pero es demasiado tarde; piensa fugazmente en el sexo y se rie por lo bajo, aunque el chiste no tenga gracia; ni siquiera cree que su cuerpo soportara un cigarrillo en esos momentos.

Entonces surge de la nada la imperiosa necesidad de leer. Anoche terminó "Lunar Park" -motivo de que se acostara tan tarde y de que tras la comida necesitara una siesta- y no le interesan ninguno de los libros que tomó prestados de la biblioteca familiar: dos clásicos de aventuras, uno de Coelho, y otra sobre la vida de Jesús que su padre insistió con vehemencia que se llevara y del que pasa completamente. Que sean cómics, pues. A pesar de que no se lo puede permitir, debate la posibilidad de hacer otra incursión a la librería más cercana. Piensa. Queda media hora hasta el cierre, pero el sol aún brilla con fuerza y le disgusta salir a la calle con tanto calor. Piensa. El sudor le baja por la espalda y las lumbares comienzan a dolerle de nuevo. Piensa. En la cuenta apenas queda dinero, pero al menos ya se han pagado todas las facturas del mes. Piensa. Finalmente se levanta de un salto, se viste con la misma ropa de esta mañana -nadie lo sabrá, de todas formas- y baja corriendo hasta la calle.

Cuando llega a la caja, como siempre, lleva el doble de compras de las que había previsto. Y la encargada, también como siempre, disimula una risita de satisfacción)

- Joder, porqué no tendré vicios normales. No se, la cocaina, las tragaperras, irme de putas, comprar en los todo a 100...

(Al llegar a su piso suelta la bolsa encima de la mesa, se quita la ropa y se da una rápida ducha. Abre completamente el grifo del agua fria, pero aun así sale tibia, lo que no impide que se ponga a toser de forma desagradable. Demasiado tabaco el dia anterior. De vuelta en la habitación se viste con la ventana entreabierta -consciente de la remota posibilidad de que alguien pueda verle desde la calle, a pesar de ser el último piso, en un arranque de morbo infrecuente en él- y se desploma en un sillón del salón con un coleccionable de los X-Men.

Satisfecha el ansia de lectura regresa al dormitorio, enciende el ordenador -y un cigarrillo- y se dispone a escribir en el blog. Tiene en la mente vagas ideas para lanzar una perorata sobre la vida del inadaptado, sin duda influido por el libro de Easton Ellis. Pero algo le inquieta. Entonces echa un vistazo a la habitación y reprime una mueca de disgusto)

- Menudo rebelde de pacotilla...

(La habitación, el piso entero, está ordenado de forma enfermiza. Incluso los objetos sueltos están colocados de forma que no estorben. Hace tres días limpió el baño a fondo. En la mano tiene una lata de un refresco sin gas. En la despensa los productos saludables ganan terreno a la comida para picar. Se siente culpable por no hacer ejercicio -a pesar de que lo odia- y ya ha perdido la cuenta de las veces que ha intentado dejar de fumar.

Y se rie. Después de todas las quejas, de todos los textos satíricos, de todas las soflamas incendiarias, de la pose, de la actitud, de la máscara que lleva todos los dias en la red, resulta ridículo pensar hasta que punto su vida es cómoda y aséptica. ¿Que clase de miseria piensa transmitir, si hace siglos que no coge una borrachera o un buen cuelgue de hachís; si sus padres siguen casados y más o menos felices; si sus relaciones, difíciles a veces, nunca le causaron demasiado daño; si no le falta el dinero, a pesar de que no se puede permitir ningún lujo; si hasta, cosa rara en este país, está contento en su trabajo?)

- En fin, que me quiten lo bailao...

(El inadaptado se da la vuelta, pone un CD en el lector del ordenador, abre la carpeta "Exploited Teens" mientras enciende otro cigarrillo y se baja la bragueta)

(Fundido en negro)

9 de agosto de 2006

(In)sociabilidad

El asunto no está exento de cierta ironía. Siendo yo un crio la gente tendía a confundir mi profunda timidez con maleducación e insociabilidad. Nadie parecía comprender que incluso decir "hola" me suponía un gran esfuerzo, y por eso a veces las palabras no salían de mi boca o lo hacían de forma casi inaudible (manía esta que he conservado de adulto, especialmente en días de mal humor). También era la causa de que me costara tanto hacer amigos nuevos y de que no terminara de conectar con los que ya tenía (aunque estos se limitaron a pensar que había nacido así de raro y que si no aguantaba sus bromas pesadas peor para mí). Con el tiempo, las experiencias y un poquito de madurez (eso sí, sin abusar) he conseguido superar algunos de mis miedos y abrirme más al mundo, dentro de mis limitaciones (ya lo dijo Carmen Posadas: la timidez es una enfermedad crónica e incurable). Sin embargo es precisamente ahora, después de haber conocido a tantas personas, de haberme ido a la cama con varias mujeres, de haber convivido con un montón de desconocidos y de haberme pasado casi toda mi vida laboral atendiendo al gran público, cuando me he convertido en un ser maleducado e insociable.

Cuanta más gente conozco menos la soporto.

Una discusión habitual en las visitas no autorizadas de mis padres al Nido es mi absoluto desinterés hacia mis compañeros de piso. Especialmente por parte de mi madre, una manchega de los pies a la cabeza, de esas para las que las opiniones de los vecinos cuentan más que la suya propia y que acude a velatorios de gente a la que conocía solo de pasada por aquello de "quedar bien con la familia". Ella es incapaz de entender que después de haber convivido con casi una treintena de personas desde que me fui de casa resulta completamente imposible trabar amistad con todos. De hecho he llegado a un punto en el que para mi son solo gente a la que tengo que soportar para poder pagar el alquiler y que, como todos, se irán al cabo de unos meses para no volver jamás. De esas treinta solo mantengo el contacto con dos, así que ya ni me molesto en comenzar una relación que acabará en el momento en el que salgan por la puerta con sus maletas y que, por otra parte, en general no me importa en absoluto. Puede sonar mezquino, pero intentar fingir lo contrario sería una pérdida de tiempo.

El problema es que mis pasos me han llevado a recalar en un lugar que vive de los flujos de gente. Y son una auténtica plaga. Hay gente por todas partes: gente abarrotando la playa, gente inundando las calles, gente atestando los bares, hordas de gente tomando al asalto una ciudad que en el fondo no les interesa una mierda y que solo se marcharán para ser sustituidos por otros, igual o más presuntuosos que los anteriores. La bonanza económica se ha convertido en mi infierno particular. En más de una ocasión he tenido que salir corriendo del pub ("mi" pub), harto como estaba de los empujones, de los codazos, del calor, de la falta de oxígeno y espacio, de estar atrapado sin casi poder moverme rodeado de desconocidos ebrios, colocados o salidos (o las tres cosas a la vez). Hay veces que he sentido ganas de gritar, preso de la rabia y la ansiedad.

Se que lo que yo considero una tortura podría ser una gran oportunidad. A fin de cuentas, ¿que miedo debería tener de actuar como un gilipollas frente a una turista a la que con toda probabilidad no volveré a ver en la vida? Sin embargo por mucho que lo intente no los soporto. En verano los guiris, con sus cabellos rubios, sus ojos azules y sus pieles blanquecinas completamente quemadas por el sol, mirándonos siempre por encima del hombro aunque llegada la noche abandonen todo principio moral que les ate en sus propios paises y se entreguen a cualquier exceso con la convicción de que aquí todo vale. Y en invierno los universitarios, tan ingenuos, tan confiados, tan alegres, tan altivos, creyéndose a salvo en su propia burbuja de irrealidad, jugando a ser modernos, alternativos, transgresores o triunfadores dentro de la falsa libertad que esos tres, cuatro o cinco años de estudio les proporciona (y que se vendrá abajo cuando salgan al mundo y descubran que les ha servido de poco o nada).

Ojalá fuera menos remilgado, más abierto y mucho más hijoputa: viviendo donde vivo, no pararía de follar. Sin embargo he nacido solitario y por más que lo intente no consigo encontrarme cómodo rodeado de gente por la que no siento ningún interés, aunque sea para sacarles dinero o llevármelas a la cama. Eso no significa que fuera feliz mudándome a una isla desierta, alejado de todo contacto humano para siempre. La soledad es mala compañera y también disfruto teniendo al lado a los amigos, la familia o incluso a algún desconocido de tanto en tanto. Sin embargo, no hay droga, libro de autoayuda o meditación trascendental que me permita superar el profundo rencor que siento hacia aquellos que invaden mi espacio personal sin mi permiso. A veces incluso con él

¿Insociable? Sí, mucho. Pero para conocer gente sin tenerlos demasiado cerca ya se inventó internet...

8 de agosto de 2006

Queer as folk?

Mentiría si dijera que no lo ví venir. A pesar de lo mucho que me quejo de mi falta de éxito en cuestiones sexuales (o quizás precisamente por eso) en seguida me di cuenta de que me estaba mirando. No con descaro, pero si con interés. Incluso creí ver un gesto para que me acercara, pero lo ignoré esperando que captara la indirecta y evitar una situación embarazosa (al menos para él). Finalmente decidió usar a una de sus mariliendres para interrogarme con poca sutileza, en vista de que aún no lo tenía claro.

"Perdona", me dijo la chica, un poco cortada, al abordarme en la escalera (mi lugar favorito del pub, por razones que no vienen a cuento). "¿A tí te gustan los chicos o las chicas?", preguntó. Me reí mientras le aclaraba la duda y le confesé, para tranquilizarla, que no era la primera vez que me lo preguntaban. Ni será la última.

Lo que más me inquieta de toda esta historia no es que un hombre intentase ligar conmigo (aunque pocos, ya han sido más que mujeres). Lo que me preocupa es haber descubierto que en esta vida nadie se libra de los tópicos. Yo, pobre hetero ingenuo que apenas conoce el "ambiente" de refilón, creía que los homosexuales estarían más libres de prejuicios que el resto, habida cuenta de las persecuciones, los estereotipos y los chistes que han soportado y aún soportan. Pero está claro que no es así. Lo que pude deducir de lo que me contó la chica de la escalera, una vez aclarado todo, es que si no se había acercado antes para ejercer de celestina es porque pasaron un rato intentando dilucidar mis gustos. No me sorprendió en absoluto. En un país en el que los "machos" parecen condenados a permanecer siempre de pie con un botellín de cerveza en la mano, lanzando improperios y miradas lascivas a cuanta hembra pase por su lado, cualquiera que se salga de la norma está expuesto a que cuestionen su orientación.

Me chifla bailar, no puedo negarlo. Descubrí este pequeño placer (casi) gratuito ya llegado a la universidad, cuando decidí que había formas mucho mejores de divertirse que consumir estupefacientes hasta intoxicarme o pasarme la noche persiguiendo a cualquier ser vivo con tetas con la pobre esperanza de una noche de sexo, o, cuanto menos, un magreo en un rincón oscuro (así me va, todo sea dicho). Además, por algún motivo que escapa a mi comprensión, mucha gente parece creer que lo hago bien. A pesar de tener serias dudas sobre su salud mental, cuando completos desconocidos te abordan en medio de la pista para felicitarte (sí, en serio) o preguntarte dónde has aprendido a bailar así (de verdad, lo juro) uno empieza a pensar que esa serie de movimientos espasmódicos y carentes de ritmo no están tan mal ejecutados después de todo. Y a mi me gusta seguir esa máxima de las películas de Hollywood (fuente inagotable de tópicos) de que si uno posee algún talento tiene el deber de desarrollarlo (sic).

En cualquier caso, yo hago lo que me sale de los huevos cuando estoy de marcha y lo que opinen los demás me importa bien poco. Por eso no suelo pararme a pensar si en algún momento determinado mis arrebatos me asemejan a un go-go muy pasado de coca en el desfile del Orgullo Gay. El problema surge cuando incluso aquellos que supuestamente más deberían entender de hombres y falsos prejuicios se dejan llevar por los clichés. Si ellos lo hacen, ¿hasta que punto estamos condicionados los demás?

Se suele achacar la proliferación de las relaciones a través de internet a las dificultades de comunicación que padecemos las personas de este siglo. Pero este asunto va más allá de una simple forma de romper el hielo. Supone que vivimos en un mundo tan condicionado por las etiquetas, la apariencia, los roles en los que estamos encasillados que la única forma de conocernos es no mirarnos a la cara. Porque si lo hacemos es casi seguro que juzgaremos a la otra persona sin conocerla. ¿O acaso no se ha cuestionado toda mi sexualidad tan solo por mi forma de bailar (lo cual, por cierto, explicaría mi eterna sequía)? A pesar de todos aquellos que aseguran que no hay mejor forma de hacer amistades o ligues que saliendo por la noche, eso resulta difícil, casi imposible, cuando al intentarlo te enfrentas a un muro de incompresión por su parte, o puede que la tuya propia.

Claro, que también puede resultar que sea gay y no me haya dado cuenta...

7 de agosto de 2006

Prólogo

La normalidad es una falacia. Una quimera políticamente correcta enquistada en el imaginario colectivo. Un anhelo que poco o nada tiene que ver con la realidad.

Si nos atenemos a las estadísticas, ser "normal" significaría tener tantas deudas que casi no puedas llegar a fin de mes; significaría estar atrapado en un trabajo que detestas, si es que lo tienes; significaría vivir en una familia en la que los padres y los hijos no se entienden; significaría que tu relación de pareja es monótona y sin pasión; significaría no estar contento con tu vida y desear ser otra persona.

Pero esa no es la idea de normalidad que busca la sociedad. Cuando alguien desea ser normal piensa en una existencia tranquila, cómoda, agradable, satisfactoria incluso, que transcurra sin sobresaltos y sin llamar la atención por caminos fáciles y trillados.

La gente quiere vivir en un anuncio de leche semidesnatada.

Yo, sin embargo, no deseo ser normal. En ninguno de los dos sentidos. Prefiero ser un inadaptado, que me llamen raro, que nadie me entienda, antes que resignarme a llevar una vida vacía o perseguir un sueño imposible. Tampoco quiero ser alguien extraordinario, tener fama y gloria, llevar una vida de aventuras o cualquier otro de los clichés que nos han enseñado a creer como propios. Me conformo con averiguar quién soy yo y qué coño pinto aquí. Que no es moco de pavo.

A partir de hoy, este diario estará dedicado a analizar el absurdo del mundo en general y de mi propia vida en particular, con la esperanza (más bien vana) de encontrarles algo de sentido.

Si es que lo tiene...