26 de julio de 2007

Madridleñismos (XII)

La gente es capaz de cualquier cosa con tal de no mirarse a los ojos en el Metro. Joder, ¡incluso leer libros!

Madridleñismos (XI)

Y llegó el día en que la contaminación pudo a la naturaleza y, libre por fin de la molesta capa de ozono, el sol se convirtió en un dios vengativo que abrasaba con sus rayos a cualquiera que osara caminar al descubierto. Así fue como los habitantes de la ciudad comenzaron a construir hacia abajo, en vez de hacia arriba, aprovechando el metro, las alcantarillas y los mil túneles de la capital, hasta que todo Madrid se convirtió en un infinito subterráneo.

Al cabo de poco tiempo nadie notaba la diferencia. Bueno, sí, que ya no había palomas.

Madridleñismos (X)

Cazar taxis en la Gran Vía un sábado de madrugada debería ser deporte olímpico.

25 de julio de 2007

Madridleñismos (IX)

Ese día había algo peculiar en el ambiente, aunque nadie pudo precisar qué era. Hubo quien se sintió extrañamente aliviado, como si se hubiera desprendido de una pesada carga. A otros les acosó una cierta incomodidad, un indefinible desasosiego. Muchos no notaron nada, demasiado preocupados como estaban en sus propios asuntos. A unos pocos les persiguió esa desagradable sensación en el fondo de la cabeza de quien se ha olvidado algo.

La explicación, empero, era bien sencilla. Ese día, por azares de la vida, no había ni un solo andamio, ni una sola zanja, ni una sola grúa, ni un solo obrero; en resumen, ni una sola obra en casa o calle alguna de la capital.

24 de julio de 2007

Madridleñismos (VIII)

Si robaran la ciudad y sólo dejaran el centro, el Metro, el polígono donde trabajo y la estación de autobuses... pasarían meses antes de que me diera cuenta.

23 de julio de 2007

Madridleñismos (VII)

A veces parece que todo ocurre en esta ciudad.

No es ombliguismo. La gente debería darse cuenta de que lo único que se puede sembrar en el asfalto son noticias para llenar los telediarios.

Madridleñismos (VI)

Sí, el barrio es sórdido y sucio. No cabe duda. Las putas se disputan las esquinas a navajazos. En ese callejón encontraron a un vagabundo muerto anteayer. Dicen que esos dos chavales mueven más droga que un narco colombiano. Y que es mejor no preguntar lo que hacen en ese edificio de más allá. Sí, el barrio es un lugar oscuro y peligroso, a donde no llega la luz, el metro ni la policia.

Pero, con todo, le bastaba con poner un pie en el barrio de al lado para sentirse en un lugar extraño y hostil...

Madridleñismos (V)

- El abono mensual

- La tarjeta de residente

- Una botella de agua

- La tarjeta sanitaria

- Un bono de 10 (por si acaso)

- La tarjeta de crédito

- El 20 minutos

- La tarjeta del DIA

- Un libro para los ratos muertos

- La tarjeta del VIPS

- El plano del Metro

- La tarjeta de la FNAC

- El reproductor de MP3

- La tarjeta del videoclub

- Varios panfletos de propaganda

- Una tarjeta firmada para que me inviten a un chupito en un pub

- Un bolígrafo

- La tarjeta de mi dentista con el número de Teletaxi escrito por detrás



 
 
 
 

Sí, creo que ya llevo encima lo necesario para sobrevivir.

22 de julio de 2007

Madridleñismos (IV)

Cuando la camarera, con su afectada pose borde y el gesto cansado de quien ha aguantado a demasiados borrachos en su vida, me dijo el precio de mi consumición, estuve un largo rato paseando la mirada entre mi cartera, la pequeña lata de refresco que había en la barra y esa minúscula falda a juego con un top aún más pequeño y que apenas contenía los desmedidos pechos de su dueña.

Mientras tendía el billete, tuve que hacer un enorme esfuerzo para no preguntar si por ese precio no podría hacerme al menos un striptease...

21 de julio de 2007

Madridleñismos (III)

Desde que se produjeron los disturbios un escuadrón de policías vigila el barrio, apostados en cada una de las esquinas, velando por que nada así vuelva a suceder.

Estoy muy agradecido al ayuntamiento por la medida. Ahora los gritos, los cánticos, las vomitonas y los ruidos insoportables que no te dejan dormir se realizan con el máximo respeto a la ley.

Madridleñismos (II)

Anoche soñé que entraba en mi cuarto...

... y lo habían convertido en un Starbucks.

Madridleñismos (I)

Pelo rapado a los lados y largo por detrás, cadena de oro y cigarrillo en la oreja, dos de ellos hablando a voz en grito como si ya hubieran llegado a la discoteca (light, por supuesto) a la que se dirigían. Magníficos ejemplares de la juventud malcriada de este país, irrespetuosos, incontrolables e incluso violentos, en guerra perpetua con unos padres que ya no saben qué hacer y unos profesores que ya no saben qué decir. 15 años de vida imponiendo su voluntad y haciendo, básicamente, lo que les da la real gana.

Cuando llegaron a las escaleras mecánicas todos se pusieron a la derecha para no molestar...