10 de junio de 2006

A pesar de todo...


De la playa, del sol, del buen tiempo...

De las fiestas, los pubs, las Hogueras...

Del ambiente relajado, los estudiantes, las Erasmus calentorras...

De los precios asequibles, los pisos compartidos, la menor contaminación...

De las oportunidades laborales, de conocer mejor el terreno, de sentirme ya como en casa...


A pesar de todas las ventajas que ofrece Alicante, y muchas más que me he dejado en el tintero, hoy me he dado cuenta de que echo de menos Madrid...

9 de junio de 2006

8 de junio de 2006

Home, bitter home (VII)

SPOILER



Al principio del número 3 de los Nuevos Vengadores (los Nuevos Nuevos Vengadores, los que saben del tema ya me entienden) vemos al Capi y al Latas tomando un café con dónuts en la cubierta de un helitransporte de S.H.I.E.L.D. y comentando la fuga de la isla de Ryker con la que se abre la colección. Es entonces cuando en boca del abanderado el guionista trata de explicarnos el porqué de este nuevo grupo. Grosso modo:

"¿Sabes a qué me recordó todo esto, Tony? Un grupo de héroes muy diferentes que se reunen por una causa común en un momento de necesidad y que, contra todos los pronósticos, consiguen actuar como un equipo. Eso me recordó al día que los Vengadores se conocieron..."

Aunque él no estaba ahí, pero, en fin, no seamos puntillosos... El caso es que le entiendo. Aunque sea una vulgar excusa para relanzar una serie con personajes punteros, yo lo entiendo. Porque así es como me sentí yo cuando en mi último año de carrera tuve que mudarme a SPOILER.

No, no es que le pusiera ese nombre tan feo y tan tunning. Es que por una única vez en mi vida ese piso ya tenía un nombre propio. Uno por el que alguien podría reconocerlo y me pondría un paso más cerca de perder el anonimato. Mucha gente distinta ha pasado por ahí a lo largo de estos años (fíjate, igual que en los Vengadores), pero aun así corro el riesgo de ser identificado. Y no se si quiero que mis antiguos compañeros lean el blog. Tengo mis motivos...

Nuevamente al igual que en los Vengadores, cuando llegué a SPOILER nada podía hacer pensar que unas personas tan distintas pudieran formar un grupo tan unido. Ya de por sí mi entrada fue algo sorprendente, puesto que a priori no tenía demasiado en común con ellos. Todos de la comunidad, que se movían por ambientes muy distintos de los que había conocido hasta el momento, más concienciados politicamente que yo, con un caracter bastante más "progre" que mis anteriores compañeros... Sin embargo les convencí cuando supieron que, por cosas de la vida, yo también hablaba valenciano como ellos. No muy bien, pero lo hablaba.

Al principio hubo bastantes malentendidos y alguna risa a mis costa cuando empecé a moverme por ese ambiente que, a fin de cuentas, me era bastante desconocido. Además estaba el hecho de que si para ellos resultaba raro también lo era para el resto de la gente. Raro al cuadrado. Pero pronto supe adaptarme. Después de cuatro años haciendo el canelo en la carrera había llegado a ese punto de pasotismo y ganas de experimentar que debía haber tenido desde el principio. Así que simplemente me dejé llevar.

Allí es donde empecé a fumar porros. Allí es donde dejé de lado el pachangueo y conocí otros ambientes y otras músicas. Allí es donde empecé a interesarme (al menos un poco) por la política. Allí es donde pude conocer a gente de todo tipo y condición. Allí es donde (ya algo tarde) empecé a soltarme sin miedo al que dirán.

Allí fue donde, por primera vez en mi vida, me sentí realmente en casa.

Aun teniendo unas ciertas ideas comunes, como he dicho todos eramos bastante distintos entre sí. Este es uno de los temas de los que más hablamos en nuestras escasas reuniones y que todavía nos sigue asombrando. ¿Quién iba a pensar que gente tan diferente se podría llevar tan bien? Y lo cierto es que así fue. Fue sin lugar a dudas el MEJOR AÑO DE MI VIDA. Hacíamos cenas, fiestas y botellones; salíamos casi todos los fines de semana; nos reiamos; no nos peleabamos (salvo alguna discusión política entre dos de mis compañeros, aunque, eso sí, siempre de buen rollo); compartíamos las tareas de la casa; hacíamos frente común contra la dueña del piso (que se merece un mensaje aparte); acudíamos a manifestaciones; nos colocábamos juntos...

Hay tantos momentos para recordar que podría estar escribiendo todo el día. Cientos de anécdotas, de chistes privados, de escenas irrepetibles. Nunca olvidaré, por ejemplo, el día de mi cumpleaños en SPOILER. Preparé una cena manchega, hicimos botellón y nos fumamos la mitad de la cosecha de maría que habían plantado el año anterior. Menudo ciego pillamos. O también puedo hablar de la fiesta de nochevieja, aquella en la que le di plantón a mi ex. Estaban básicamente sólo los amigos de una de mis compañeras, pero fue memorable. Con decir que a la mañana siguiente el salón estaba lleno de botellas, colillas, ropa, sujetadores y una peluca... Además una chica me estuvo dando bola, aunque, como es natural, al final no pillé. Y cómo olvidar aquel carnaval en el que se reunieron distintos grupos de amigos de mis compañeros y, menos acostumbrados que nosotros a ese ambiente, se miraban entre ellos como si fueran de planetas distintos. Eso por no hablar de los comentarios bastante obscenos que los tres chicos hacíamos sobre nuestras dos compañeras cuando llegó al calor y empezaron a deshacerse de la ropa...

Fue, como digo, un año memorable. Y la mejor prueba de ello es que después del inevitable final (puesto que la mayoría terminábamos la carrera ese año) hemos seguido siendo amigos. Los únicos con los que no he perdido el contacto de entre toda la gente con la que compartí piso antes y compartiría piso después. Es la magia de SPOILER. Todo aquel que entra allí, al igual que en la mansión de los Vengadores, pertenece para siempre al mismo colectivo. Aunque no se conozcan, dos personas que haya vivido entre esas paredes saben que se van a llevar bien. Nosotros seguimos llevándonos bien. Dos de ellas son las únicas con las que puedo contar (aunque solo de vez en cuando) para salir aquí en Alicante. Con otro de ellos compartí piso más adelante, aunque de eso ya hablaré en su momento. Del resto he perdido la pista, pero eso no impide que cuando nos volvemos a reunir siga existiendo la misma amistad, la misma complicidad, el mismo buen rollo que si el tiempo no hubiera pasado.

Porque si tuviera que escoger un momento de mi vida, sólo uno, me hubiera quedado con ese. Ojalá hubiera durado para siempre...


PRÓXIMO CAPÍTULO: LA CASA DE PUTAS

7 de junio de 2006

Misterios del mundo animal




¿Como puede una criatura tan insignificante generar tanto ODIO HOMICIDA...?

Pardal



Pájaro, en varios idiomas. Y también pardillo, al menos en esta comunidad. Así es como me debieron ver en mi perfil del sistema de contactos. No les culpo. Un tio con cara de no haber roto un plato en su vida, que confiesa que prefiere llevar una vida tranquila, al que ni siquiera le gusta el deporte, con aficiones vulgares (por no decir aburridas) y, por supuesto, soltero. La víctima ideal. No es casualidad que en apenas dos semanas traten de timarme dos veces.

Disgresión. Yo fui un miembro estable durante 10 años de una compañía de teatro aficionado en mi pueblo natal. Nada sorprendente, puesto que allí hay casi una decena de agrupaciones distintas (en algo tenemos que matar el tiempo). Aun no siendo de las mejores (tampoco de las peores) hacíamos bolos de vez en cuando. Recuerdo una siesta improvisada entre las butacas del teatro de un pueblo cercano tras montar el escenario. No se que cable se me cruzó en dicho momento, pero antes de acomodarme grité en voz bien clara: "Si no es para follar que nadie me moleste". Y desde el otro lado de la platea, tras un pequeño murmullo de sorpresa, una de las chicas dijo: "no me esperaba eso de tí".

Claro, porque yo no digo esas cosas. Yo no soy así. Y aunque lo fuera, nadie lo creería.

Nadie me hace caso cuando hablo de este tema, pero estoy convencido de que la principal razón por la que mi vida sexual ha sido tan anecdótica es porque generalmente no piensan en mí en esos términos. ¡Eh, yo soy un buen tio! El amigo tímido. El colega raro. El compañero de clase calladito. Y, según parece, esos no follan. En serio. Es como si perteneciera a otra esfera de la realidad. Sin polla, como un santo, como un padre, como los Madelman. Oh, sí, bueno, está asumido que me hago pajas, pero poco más.

Cuando alcanzo la suficiente confianza con alguien, con el tiempo, dejo de callarme todas las barbaridades que se me ocurren y que generalmente no suelto más que en el blog. Pero para entonces parece que ya es tarde. Supongo que la culpa es mía, de mi personalidad. Vale, lo acepto, ante los desconocidos siempre soy tímido, serio, callado y procuro no hacerme notar. Un auténtico pardal. No digo obscenidades, no lanzo insinuaciones, mantengo siempre las distancias. No soy una amenaza, soy un buen tio. Eso tiene la ventaja de que nadie tiene reparo en contarme sus intimidades o en quedar conmigo a tomar café sin que parezca una cita. Pero precisamente por eso cualquier salida del papel principal no parece creible. Si le pidiera sexo a cualquiera de mis conocidas lo fliparía en colores. Luego quizás pensaría que se trata de una broma. Y si finalmente viesen que voy en serio, se acojonarían. Oh, sorpresa, parece que sí tengo polla después de todo.

Es como este blog. No puedo intentar ser realmente morboso sin que parezca ridículo. Lógico, si lo miras bien. No puedes hablar de tus miedos, tus dudas y tus problemas, de abrir tu corazoncito, y después comentar que te gustaría atar a tu pareja a la cama y untarla de nata para lamerla de arriba a abajo. Suena casi tierno. Porque yo soy tierno. Cuando me conoces te dan ganas de abrazarme, no de chuparme la polla.

Hay gente que me pregunta por qué fumo, si en realidad nunca me ha gustado demasiado. La principal razón es el aburrimiento. La otra es porque está mal. Llegó un punto en el que no podía soportar escuchar a la gente decir "oh, vaya, así que ni fumas, ni bebes ni nada. Que sano que eres" y que me lanzaran la mirada. ESA mirada. La que te convierte en una rareza, en un santo varón, en un puto Madelman. Sin polla. Joder, me encanta esa palabra. Polla, polla, polla. Nunca digo "polla" en persona. Debería hacerlo más a menudo, sobre todo cuando me presentasen a alguien. Hola, me llamo Inadaptado y tengo polla. Así vencería al efecto "tres segundos", como ponía en la página que me recomendó El listo. Parecería un salido, pero, oye, es que resulta que soy un salido.

En fin, este verano asistiré a mi primera despedida de soltero de un amigo. El primero que cae. A falta de decidir que putada le gastaremos (alguna caerá) ya estamos pensando en como daremos el cante durante la fiesta. Alguien ha sugerido que hagamos unas camisetas en las que pongan en letras grandes "No lo preguntes. Queremos follar".

Me temo que yo tendré que añadir a la mía "Tengo polla. En serio"...

6 de junio de 2006

Tímame



Quiero que me timen. Es más, lo estoy pidiendo a gritos. Quiero que traten de engañarme, de estafarme, de metérmela doblada. Quiero que me metan una bola más grande que la catedral de Burgos para quedarse con mi dinero, o involucrarme en una operación delictiva, o simplemente dejarme en ridículo en público.

Me explico. Yo durante bastante tiempo fui adicto a los chats. Y con eso no me refiero a que fuera aficionado a ellos, o tuviera un gusto excesivo por el tema. No, estoy hablando de llegar a no comer y no dormir con tal de no despegarme de la pantalla. De pasarme horas y horas tecleando hasta que todos los músculos del cuerpo me dolían y la vista se me nublaba. De perder el sentido de la realidad. De rehabilitarme y no querer volver a ver a comunicarme con nadie si no era en persona.

El problema es que como en toda adicción es fácil volver a caer. Y yo no tengo fuerza de voluntad. Durante algún tiempo maté el mono con el Messenger (la metadona de los adictos como yo) pero cuando se me ocurrió poner Chatango en el blog no era consciente de que detrás había toda una comunidad de chat ya establecida. Y piqué. No sólo eso, sino que además se me ocurrió crear un perfil en una página de contactos guiri a la que están apuntados muchos de esos chateadores a petición de mis primeros compañeros de vicio. Lo cual redundó en que conociera a más gente dispuesta a chatear conmigo. Así que estoy enganchado de nuevo.

Obviamente ya no veo las cosas de la misma manera. Han sido muchas horas desperdiciadas delante del ordenador, muchas experiencias de todo tipo, muchas alegrías y desengaños como para que me comporte igual que antes. Ahora sé de que va todo esto. Sé donde están los límites. Sé cuales son las reglas. No es que no pueda caer en los mismos errores que ya he cometido (siempre he sido y seré muy crédulo), pero ahora al menos ya no me pillarán de nuevas. Por eso estoy deseando que traten de timarme.

Acabo de pasar por una situación bastante surrealista, esta vez a través del correo electrónico. Una chica rusa, agradable en el trato, excesivamente apasionada para mi gusto, cuyas fotos me mostraban lo que parecía ser poco menos que una modelo. Me escribía largas epístolas contándome toda su vida, urgiéndome siempre a contestarle cuanto antes. Pronto llegué a la conclusión de que sólo podía ser:

a) Una pirada
b) Una broma
c) Un timo

Primera muestra de mal rollo: su perfil en el sistema de contactos desapareció misteriosamente dos días después de conocerla. Además estaba el hecho de que pareciera tener tanta urgencia en entablar algún tipo de relación sentimental conmigo sin apenas conocernos. Pero lo mejor vino cuando por ¿error? recibí un mensaje suyo que ya me había mandado previamente (palabra por palabra) dirigido a otro chico. Oh, sorpresa, no era al único que trataba de engatusar. Después de una escueta disculpa no he sabido más de ella.

Aunque sigue existiendo la posibilidad de que fuera una pirada, llevo desde entonces fantaseando con la posibilidad de que en realidad todo fuera una elaborada farsa para encontrar un marido que la sacara cagando leches de su pueblo natal. O que incluso eso fuera parte del timo. Como en "Oscura seducción", más o menos. Habría sido genial recibir tanta atención ficticia tan sólo por conseguir unos papeles. Me hubiera gustado saber hasta dónde hubiera estado dispuesta a llegar. ¿Me hubiese pedido dinero? ¿Habría complacido mis fantasías cibersexuales? Ya no lo sabré. Así que estoy deseando que vuelvan a intentarlo.

De momento ya tengo otra candidata. Una chica nigeriana, aparentemente aún más agradable, complaciente y guapa que la anterior (si es que debo hacer caso de la foto de su perfil). En apenas unas pocas conversaciones ha mostrado un sospechoso apego por mí. Dice que me echa de menos y todo cuando pasamos mucho tiempo sin hablar. Y empieza a hacerme insinuaciones sobre querer verme en persona (me pregunto cómo) o, al menos, a través de la webcam. Que yo no tengo.

Aprovechando que tengo una amiga que se ha ido a trabajar al culo del mundo, y a la que no veré en una buena temporada si no es través de videoconferencia, creo que me compraré una y le seguiré el juego. Quiero saber a qué conduce esto. Lo dicho, estoy pidiendo a gritos que me timen...

5 de junio de 2006

Sabes que te estás haciendo irremediablemente mayor cuando...



... todas tus actrices porno favoritas son más jóvenes que tú.

... lloras de emoción al escuchar de nuevo una canción que se compuso hace más de 20 años.

... algunos de los juguetes que tuviste de pequeño (y acabaste destrozando) se venden a precio de oro en las subastas de Ebay.

... en las conversaciones con tus amigos suelen aparecer los términos "hipoteca", "seguro", "contrato fijo" y "hacienda".

... analizas mentalmente las calorías de todo lo que te vas a comer.

... los efectos especiales más punteros de las películas de tu infancia son ridículos comparados con los más cutres de las de ahora.

... ves tus fotos de pequeño y te niegas a creer que pudieras llevar un peinado tan hortera.

... te da un ataque de pánico si ves pelos en tu peine o cepillo.

... no puedes viajar a ninguna parte sin meter algún medicamento en la maleta.

... un adolescente en moto atraviesa la calle haciendo un ruido atronador y te acuerdas de su familia en vez de preguntarte la marca del vehículo.

... tus noches de mayor juerga suelen acabar a las cuatro de la madrugada, como muy tarde.

... en las reuniones con los antiguos compañeros de clase hay siempre al menos un cochecito de bebé.

... los cumpleaños se limitan a un café con pasteles o una cerveza en el bar de la esquina.

... empiezas a cuestionarte tu fondo de armario.

... te sabes el final de la mayoría de los chistes que intentan contarte.

... existe una época en tu pasado no tan lejano a la que llamas evocadoramente "los buenos tiempos".

... tus actores preferidos de siempre ya peinan canas (o están muertos).

... te cruzas con la tía más buena de tu instituto por la calle y descubres que se ha convertido en una foca.

... enciendes la radio y te das cuenta de que no conoces ni a la mitad de los grupos que suenan.

... consideras que antes todo se hacía y sabía mejor.

3 de junio de 2006

Dicen que uno no aprecia lo que tiene...

...hasta que lo pierde.



Que gran verdad. Uno no se da cuenta de lo imprescindible que resulta un periférico tan antiguo y sencillo como es el teclado hasta que se encuentra con que el del ordenador de casa de sus padres está jodido y tiene que escribir un mensaje letra por letra con el ratón utilizando el teclado en pantalla de Windows...

2 de junio de 2006

Confesionario (XIII) Dos pequeñas perversiones



En los juegos previos al sexo me pone a cien que me metan la lengua en la oreja. Y cuando ya estamos en faena me encanta hurgar con la lengua en el ombligo de mi compañera de cama.

Lástima que esto último no le gustara realmente a ninguna de mis tres parejas...

1 de junio de 2006

Confesionario (XII) ESCAQUEITOR


Yo nunca me he considerado mejor que nadie, pero pienso que soy un buen trabajador. No de los mejores, ni de los más eficientes, más rápidos o que más beneficios dan a la empresa, pero si alguien al que le gusta hacer bien su cometido, sin quejarse ni que los demás se quejen de tí. Buena prueba de ello es que todos mis empleadores se han quedado bastante satisfechos conmigo y no les hubiera importado tenerme fijo en plantilla (vale, excepto los del hotel que me echaron a patadas).

Sin embargo, por muy buena persona que uno sea (o se considere), pasar tanto tiempo en infratrabajos de cómida rápida o ventas a granel acaba por sacar lo peor de uno mismo. Y es por eso (pobre excusa, pero desgraciadamente muy cierta) que hace tiempo que aprendí y empecé a utilizar sin remordimientos el sagrado arte del escaqueo.

Lo confieso: cuando algo del trabajo no me gusta hago todo lo posible para no hacerlo, dejar que se coman el marrón otros y además que no parezca que me estoy escaqueando. Y no se me da nada mal. Valga como ejemplo que durante los 8 meses que pasé en mi segundo empleo en el campo de la comida rápida no fregué el baño de los clientes ni una sola vez, a pesar de que era un cometido de todos, y no se dieron cuenta hasta tres días antes que abandonara el trabajo.

Alguna ventaja debía sacar por tener esta cara de niño bueno que nunca ha roto un plato en su vida...