31 de enero de 2005

I.N.E.M. (Intentando No Estar Muertos)

Llevo algo más de un mes parado y mis niveles de ansiedad crecen al mismo ritmo que menguan mis ahorros. Así a ojo, me queda pasta para un par de meses si me aprieto el cinturón, cosa no excesivamente difícil ya que un asocial apático abstemio no gasta dinero en cubatas, taxis, condones, cenas románticas, fiestas en casa, putas, gasolina para el coche o drogas no aceptadas, que no quiere decir no consumidas, por el gobierno (esto último porque ya no tengo ningún camello de confianza, pero eso es otra historia). Además, voy controlando mis nervios gracias a las clases gratuitas de yoga del ayuntamiento (que también ponen a raya mi líbido, ya que el 90% de las alumnas podrían ser mi abuela) y a largas sesiones de los videojuegos que me va proporcionando la mula (glorioso el Blood Omen 2). Lo único que llevo mal es tener que reducir mis gastos en cómics, ya que me falta poco para terminar el coleccionable de La era de Apocalipsis y dos tomos de Akira (Se aceptan donativos). Gracias a San Bendis Dialoguista que estén publicando The Pulse en el asequible formato de 24 pags.



Por supuesto, lo peor de todo es la búsqueda de trabajo. Al menos ya voy siendo perro viejo en el arte de descifrar las crípticas ofertas de empleo de los periódicos, un auténtico Chinatown del mundo del trabajo en el que hay que tener mucho cuidado por donde caminas si quieres salir de allí con vida (y con dinero). En honor a las incontables horas que he perdido escudriñando los diarios (ya que nunca he encontrado nada con este método), he decidido hacer un lista de Grandes Éxitos imperecederos, los diez curros a los que puedes aspirar sea la época del año que sea y en los que, debido a lo señoritos que nos hemos vuelto, siempre hay vacantes.







  1. Oficial de hostelería de segunda (o sea, camarero). En mi opinión el más digno de todos los oficios a los que se puede aspirar. Vale, es cierto que te explotan, que en algunas ocasiones es imposible tener vida social con esos horarios y que el sueldo es más bien escaso; pero al menos llegas a casa con la conciencia limpia por haber contribuido honradamente a incrementar los niveles de alcoholismo del pais en vez de vender antipatrióticas hamburguesas. Además, ahora ya no vale cualquiera para hacerlo: hace falta tener un título, experiencia o, como mínimo, papeles en regla.
  2. Profesional liberal autónoma (o peripatética, o señora que fuma, o mujer de mal dormir, o señorita de costumbres disolutas, o trabajadora del sexo. Vamos, la puta de toda la vida). Como muy bien decía ayer en Aída el personaje de Melanie Olivares (ojalá todas las prostitutas fueran así), a ella no le preocupa el dinero porque a fin de cuentas estamos en España y trabajo no le va a faltar. Creo que esa frase lo resume todo. Un buen par de tetas siempre te conseguirán un sueldo mayor que tres carreras y un master. Aunque sea un oficio tradicionalmente asociado a proxenetismo, mafia, explotación y miseria, en este pais antes faltarán colegios que lupanares.
  3. Administrativa con buena presencia y conocimientos de idiomas (aka, secretaria jamona). Si triste es vender tu cuerpo por dinero, más triste es convertirse en una esclava a sueldo (raquítico, todo hay que decirlo), que hace cualquier cosa desde servir café a organizar reuniones, y que lo único que realmente agradezcan sean tus minifaldas y escotes. Si es que puedes lucirlos, claro, porque si tu físico no acompaña corres el serio riesgo de ser relegada a la tan socorrida sección de archivos, entrada de documentos o atención al cliente (según la empresa), dónde estés menos a la vista.
  4. Comercial. El gran cajón de sastre laboral, el mercenario de las ventas, el currito de los despachos. Si no fuera por estos hombres y mujeres que hacen del acoso y derribo una virtud, muchas empresas no tendrían clientes. O quizás si. Por la cantidad de ofertas que hay en los periódicos uno duda de que el sistema realmente funcione, ya que nadie parece sobrevivir mucho tiempo. Desde luego hay que nacer comercial para patearte toda una provincia (o una comunidad entera) con tu coche, pagando la gasolina de tu bolsillo, para convencer a la gente suficiente que traicione a sus proveedores habituales y tu puedas comer ese mes con la comisión que te saques. Solo para estómagos duros y supervivientes de guerra.
  5. Agente inmobiliario (también conocidos como "los pringaillos del traje"). Juro que al ritmo que llevan, pronto todos los locales de la calle en la que vivo se habrán convertido en inmobiliarias. Así no es de extrañar que siempre se necesiten jóvenes "dinámicos" y "ambiciosos", capaz de meter a una pareja de recién casados en un quinto sin ascensor (que en Alicante abundan), con poca luz y una hipoteca del cagarse por estar al lado de un Mercadona. Todo el mundo me ha comentado las abultadas comisiones que se llevan, pero la verdad es que cada vez que paso por delante de una agencia lo único que veo es a tres tios de mi edad con traje barato y corbata, sin nada que hacer, mirando las musarañas y gesto de estar preguntándose qué coño hacen ahí.
  6. Promotores de artículos diversos. Más de una vez he oido que esta es una buena forma de conseguir un primer trabajo. Me pregunto si a esto se le puede llamar "trabajo". Si, como ocurre en las tiendas del aeropuerto, te contratan durante tres meses para hacer promoción de diversas bebidas alcoholicas, pues sí, te da para vivir. Pero si lo único que haces es repartir zumos o tazas de caldo por la calle durante un par de tardes, acosar en el metro a los viajeros para que compren libros durante una semana, o vender a comisión seguros para el coche en una gran superficie durante un mes, no es de extrañar que tengas que vivir con tus padres. Y que tengas tan mal genio.
  7. Tele-loquesea (les atiende Puri). Desde los que atienden la infinidad de números de información telefónica a los monstruos de las líneas eróticas que tienen a un cliente pelándosela durante hora y media, pasando por el telemárketing directo, los encuestadores y las líneas de atención al cliente. Habría que hacerles un monumento, dedicarles un día, hacerles un hueco en el desfile de las fuerzas armadas. Porque son una legión, dejándose la salud (física y mental) en cubículos de 2x2 sin aire acondicionado, con turnos absurdos, contratos de una semana y un sueldo de risa. Con razón ya nadie quiere ser soldado profesional, bastante tienen ya con pelear a diario con clientes cabreados, maridos que aún no han salido del armario y suicidas que no saben a quien llamar.
  8. Panfleteros. El soldado raso del ejército de los curritos, el escalón más bajo de todos, el último recurso. Cuando no puedes ni fregar suelos, entonces repartes publicidad a la salida del metro, o buzoneas, o entregas periódicos, o pones papelitos en los parabrisas de los coches. Solo apto para desesperados o para adolescentes que quieran una segunda paga. Si ven uno por la calle, cójan lo que les ofrezca: usted podría estar en su lugar en un futuro próximo.
  9. Trabajo en casa (bwa-ha-ha-ha). Esto más que un trabajo, entra dentro de la categoría de timo. Antaño estaba de moda el montar marcos o forrar figuritas con tela. Ahora se ha impuesto el recolectar direcciones y enviarlas a la empresa, aunque en los anuncios no se especifican si de correo ordinario o electrónico, ni cómo o dónde hay que conseguirlas. En cualquier caso, se trata de dejarte los cuernos intentando cubrir una cuota mínima e incluso alcanzar unos beneficios haciendo alguna tontería por la que al final te van a dar dos duros, si es que no tienes que poner dinero de tu bolsillo. Como hobby no te digo que no, pero como oficio...
  10. Asesor nutricional (o de telecomunicaciones, según quien te quiera vender la moto). Seguro que todo el mundo ha visto alguna vez un anuncio similar a este:

¿Buscas trabajo?

Importante multinacional busca jóvenes emprendedores entre 20 y 30 años. Altos ingresos, formación propia, no es necesaria experiencia.

Llamar al 555 666 777. Preguntar por el Sr. Ruiz

    Pues bien, si a alguno se le ocurre llamar, será convocado a una reunión informativa dónde intentarán empezar a lavarle el cerebro para convertirse en vendedor de los productos dietéticos de la marca y cuasi secta norteamericana HERBALIFE. No hace falta que de muchos detalles, insertad "herbalife timo" o "herbalife estafa" en algún buscador y tendreis información de sobra. Tan solo decir que se trata de un sistema de venta horizontal en el que obtienes los beneficios de lo que venden las personas a tu cargo, no de lo que vendes tu (por eso es tan importante poner anuncios como el de arriba para captar a gente que vaya de tu parte). Por si esto no fuera suficiente y dado que saben que los asesores huyen en cuanto se dan cuenta de lo que ocurre, procuran sacarte el dinero lo antes posible: intentan a toda costa que seas consumidor habitual de los productos (carísimos), pagas de tu bolsillo el stock y te cobran por cualquier curso, charla o conversación a la que la empresa te obligue a asistir. Huelga decir que los productos dietéticos son muy difíciles de vender, no sirven para nada e incluso pueden ser perjudiciales ya que te aportan menos nutrientes que comerte un geranio.

En fin, gracias a la era moderna al menos ahora puedo recibir las ofertas de empleo en mi correo electrónico. Ofertas más interesantes que las de los periódicos, dicho sea de paso. No he conseguido ni una mala entrevista de trabajo a través de este método, pero con el frio que hace en la calle, ¿quien quiere ir a la oficina del paro un día sí y otro también?



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