3 de junio de 2009

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Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a romper una lanza en favor de los políticos, en vista de las críticas que están surgiendo acerca de sus sueldos y regalos. Si a mi ya me supone un enorme esfuerzo tener que ser la cara visible de mi empresa y aguantar a diario las quejas de unos pocos clientes importantes sobre asuntos que, en su mayoría, no son tan urgentes como dicen, ¿cuánta entereza no habrán de tener nuestros gobernantes, que se enfrentan constantemente a decisiones que pueden afectar a millones de personas, al tiempo que soportan los envites de la oposición y los ciudadanos descontentos? ¿Acaso no se merece eso ser bien recompensado?

Aunque también es posible que los políticos no tengan el más mínimo sentido de la vergüenza y a mi me estén pagando demasiado poco por lo que hago...