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23 de mayo de 2006

El Relato Encadenado (2ª Edición) - Votación del título


Ante todo, muchas gracias a todos los que habeis participado en el Relato Encadenado y cuyo entusiasmo por este pequeño divertimento literario, en una época en la que la literatura no parece estar de moda, me ha animado no solo a llevar a cabo esta segunda edición (que tanto ha costado rematar), sino también a preparar una tercera de cara al verano.

Pero antes de llegar a eso hace falta resolver una cuestión fundamental. Toda pieza literaria, por pequeña que sea, necesita un título. Coño, incluso los poemas haiku tienen. Así pues es el momento de pensar uno entre todos.

En la primera edición la elección fue fácil. Un sólo título sugerido, un sólo voto oficial. Ganador por unanimidad (nunca mejor dicho). Y en realidad con eso me conformo. Así que el primer título que aparezca en los comentarios de este mensaje y que le guste a la gente será el elegido. No lo olvideis, cualquiera puede dar su opinión o aportar sus sugerencias.

Y recordad: puede que algún día alguien nos publique alguno de los relatos y nos hagamos todos famosos. Por soñar que no quede...

19 de mayo de 2006

El Relato Encadenado (2ª Edición) - Último capítulo


Murillo abrió los ojos. Un hilo de baba se deslizaba desde la comisura de sus labios, y gruesas lagañas pegoteaban sus párpados. Se incorporó desde el volante de su automóvil con millones de centellas multicolores girando en su campo visual. Una cefalea como de resacas atrasadas le perforaba la calota, y un acúfeno ensordecedor lo aturdía.
Abrió la puerta y salió del vehículo. Se sostuvo contra la puerta, y cuando dominó a medias el vértigo, observo alrededor.
El estacionamiento del aeropuerto estaba desierto. Había automóviles detenidos pero ninguna persona; tampoco se escuchaban motores, música, ruidos de aviones al decolar o aterrizar, o lo que fuera que se suponía debía esperarse en un aeropuerto internacional.
Todavía mareado se dirigió a la puerta de acceso, ingresó al vestíbulo, pero la gente seguía sin aparecer. Grandes carteles señalaban Air France, Alitalia, Tam, Lufthansa, United, American Airlines, uno a uno pasó los mostradores de embarque, y sólo aparecían letreros informando horarios y destino, además de cientos de maletas esperando ser cargadas.
El inspector se había repuesto, y si bien su sensación interior bordeaba los limites del pánico, su espíritu lo hizo continuar avanzando, el arma reglamentaria bien aferrada y amartillada.
La soledad absoluta magnificaba el silencio. Aviones sin ocupantes, cielos sin aviones, bolsos y abrigos sin sus dueños en los sillones de las salas de espera. Subió agazapado por las escaleras mecánicas, avanzó y retrocedió, intentó llamar por su celular y por las líneas fijas, pero no había señal.
Al dirigirse a la zona de embarque paso junto a una espera VIP y…
- ¡Chisttt…!!
El chistido a su espalda le disparó una salva de extrasístoles que dominó a duras penas.
- ¡Que suerte encontrarte, tritrí!!!...
El policía recuperó el aliento, aunque las manos no se aquietaban en su temblor adrenérgico. Entró a la sala VIP, donde Froilán, tendido en un sofá, bebía del pico de una botella de whisky.
- ¿Sabías poli – dijo Froilán arrastrando las palabras– que el Rotal Salute Regal 21 años es un ultra Premium whisky creado por los Chivas Brothers para celebrar la coronación de la Reina Elizabeth II de Inglaterra? ¿No? Yo tampoco. Lo acabo de leer acá. – y señaló la etiqueta con un dedo inseguro.
Murillo le quitó la botella y la arrojó lejos.
- ¡Pedazo de estúpido, ¿que está pasando?! – gritó el policía tomando al muchacho por las solapas.
- Si te cuento no me vas a creer, pero te lo voy a contar igual. Cuando la minita y el otro tipo me trajeron acá, apareció un payaso que vomitaba cucarachas, otro tipo con un chumbo que tiraba tenedores… ¿Me entendés lo que te digo, man? Una locura!! La gente se caía como dormida, y de todas las puertas salieron zombis y ninjas que los cagaban a patadas y se los llevaban, mientras un flaquito con un signo de pregunta en vez de cara gritaba “¡¡esto es friki!, soy el Inadaptado!!”. Después me pegaron en la cabeza, me hice el muerto y me metía bajo unos sillones; pero ví cuando la putita se escapaba por la salida de allá, el otro la siguió, y de golpe una luz enorme brilló y oscureció todo. Cuando volví a ver, acá no había más nadie. Y así estamos.
- No hay nadie en ningún lugar – dijo Murillo – Ven, tratemos de ir a alguna parte fuera de esta mierda de situación.
Salieron del aeropuerto; no lograron poner en marcha ningún vehículo, e intentaron correr hacia la ciudad, pero una energía potente los detenía y no les permitía alejarse más allá.
- Salir de acá va a ser más difícil que rascarse el culo con los dientes – dijo Froilán
- Cuando me pica, me rasco – dijo Murillo. Sacó el arma y disparó hacia delante. La bala avanzó unos centímetros en cámara lenta y luego se detuvo, suspendida en el aire.
Los hombres se miraron.
- Por aquí no hay salida – dijo Murillo.- Volvamos a buscar la puerta por donde se fueron tus amiguitos.
- Pará un cachito, botonazo, que no son mis amiguitos…
- Tanto da. Intentemos salir por donde ellos.
- Eso va a ser más peligroso que piraña en bidet… –dijo Froilán, ahora totalmente despabilado.- Pero bueno, veamos, dijo el ciego.

Desandaron el camino, regresaron al aeropuerto e ingresaron al vestíbulo.
El cambio era sutil, pero perceptible. La disposición del lugar, el mobiliario, las paredes, todo era parecido pero diferente. Un cambio siniestro envolvía al lugar, como si otra realidad intentara abrirse paso por las hendijas de lo conocido.
- Esto está muy feo – dijo Murillo – Venga, apuremos el paso antes que pase lo que sea que esté pasando
- Esto parece un capítulo de la Dimensión Desconocida, ¿te acordás? – Dijo Froilán – o de los expedientes X; peor, parece uno de esos cuentos que se escriben entre varios pelotudos en Internet. Yo tenía un amigo que escribió en uno que trataba de unos clones…
- ¡Basta ya! – Ordenó Murillo- No creo que esto nos sirva de mucho, pero igual, toma esto y apunta bien – y le entregó una Glock 39 - ¿Sabes usarla?
- ¡Yo te voy a explicar porque el agua no se mastica, gallego! –Dijo Froilán sonriendo, y colocó el cargador en la culata del arma – A mi me enseñaron los pibes chorros en Villa Domínico. No te imaginás lo que eran ésos tipos…!
Murillo lo miró entre incrédulo y asombrado, y sonrió. Estaba seguro que nunca podría entender una palabra acerca de lo que éste muchacho hablaba.
Se aproximaron a la puerta por donde Eva y Paul habían salido. Una luz los envolvió y los llevó al otro lado.

****

El calor del sol al cenit los recibió del otro lado. Un césped baldo se extendía bajo sus pies, y la brisa de otoño corría libre en la pradera. Frente a ellos, la gran llanura terminaba en una serranía de poca altura. En el pico se divisaba un minúsculo orificio por donde se colaba el cielo diáfano.
- Donde….? ¿Qué es…? – balbució Murillo.
-¡La Ventana! –Dijo Froilán – ¡Estamos en Sierra de la Ventana! ¡Acá nací!
- En Argentina…?
- Si…Pero acá faltan cosas… No hay chacras, no está la ruta provincial, no hay…está como sin gente…
- Pero no como en el aeropuerto –dijo Murillo – Allí hubo gente, pero aquí pareciera que nunca la ha habido.
- Seguro –dijo Froilán – Che , gallego, una pregunta…hablás demasiado bien para ser cana.¿Estudiaste alguna vez?
Murillo no pudo contener la risa ante la pregunta
- Hombre, mira que estamos entre dos mundos en una historia que ni la de Alicia, y tu te preguntas sobre mi modo de hablar. Vale, que no puedo menos que contestarte. En realidad, aparte de ser inspector de policía, he obtenido mi diploma de abogado. Mi sueño ha sido siempre llegar algún día a ser juez. Yo creo fervientemente en la justicia y…
Un grito de dolor interrumpió sus palabras. A unos cien metros de ellos, un hombre yacía. Corrieron hacia él, y al verlo la náusea los inundó.
- Pablito… -dijo Froilán
Paul gemía con horribles heridas, el pecho y el abdomen abiertos en canal, con sus vísceras expuestas, el rostro apenas reconocible entre la sangre y las heridas.
- Me…confié – balbuceo cuando los hombres se arrodillaron a su lado.- ella me engañó, y yo lo sospechaba…
Tomó aliento y siguió con un hilo de voz.
- El Barón… él es Sendivog. Ahora sé.
- y los vampiros? – preguntó Murillo
- No importan. A mi me atacaron los lobos.
-Yo…- comenzó a decir Froilán, aunque no pudo completar la idea pues Paul había expirado.
-¿Y ahora? –preguntó Murillo.
- Ahora… ¡ahora le voy a enseñar a ése fulano cuántos pares son tres botas!! – dijo Froilán y comenzó a caminar hacia la sierra.
El ascenso era difícil pero no imposible. Senderos de cabras se abrían dóciles, y a las dos horas de caminata se detuvieron a descansar, ya cerca de la cima.
- Una cosa no me termina de convencer – dijo Murillo - ¿No te sorprende que estemos aquí? Digo, porque hemos sobrevivido hasta ahora. Porque no nos han detectado los esbirros del Barón.
- También lo pensé, galle. A lo mejor somos como Matriz, los elegidos, ja, ja…
No siguió riendo. A su alrededor, una docena de hombres lobo los rodeaba en silencio.
- Pues aquí está tu deja vù – dijo una mujer
Giraron hacia la voz y encontraron a Eva, quien sonreía. A su lado, la mujer vampiro miraba voluptuosamente a Froilán y mostraba los colmillos.
- ¡Tráiganlos!- ordenó Eva, y los lobizones tomaron a los hombres en vilo y los llevaron cuesta arriba.

La cima no era amplia. Un espacio reducido de pocos metros se abrían a la hoquedad natural de 2 metros por dos que daba nombre al lugar. Allí se encontraba montada una mesa con elementos de química y alquimia; y allí estaba el Barón, vestido a la usanza de los viejos Cabalistas.
-Al cabo de tantos siglos –dijo éste -, los elementos se reunen.
Un interminable silencio siguió a sus palabras.
- Mirá, viejito… -el terrible golpe de un lobizón callo a Froilán.
-¡¡NO!! – gritó el Barón, y el lobo cayo al piso aullando encogido de terror. Lugo se dirigió a los cautivos: - Les daré una respuesta aproximada a la pregunta que se hacían en el camino. Para completar el circulo iniciado hace tanto, las esferas debían llegar aquí. Este es el lugar. Aquí está la máquina de Grompius –señalo un pequeño artefacto- y aquí está la sangre de los Hombres: la del Conquistador, en las venas de éste soldado, heredero sin duda de Pizarro y de Cortéz, y la del aborigen que lleva también sangre del Reich.
- Mierda! – dijo Froilán – el apellido de mi vieja era Shajnaupsterman… y yo siempre me reí…
- Prefiero pensar que llevo la sangre de Cervantes en mis venas –dijo Murillo – pero aún así, te ase… -Eva lo abofeteó
El Barón los ignoró y comenzó una letanía ritual, mientras comenzaba a mesclar elementos de los alambiques. El cielo diáfano comenzó a oscurecerse y nubes oscuras se acercaban a enorme velocidad.
Mientras el alquimista desarrollaba su acción, Eva se acercó a Murillo.
- Siempre me gustaron los tipos rudos –dijo mordisqueando la oreja del policía – Lastima que no tuvimos tiempo.
Cuando se alejaba de su lado, Froilán la embistió insultándola. Los lobos lo separaron, y la mujer se fue junto al alquimista.
Las nubes amenazantes cubrían todo el cielo. Los truenos y relámpagos cruzaban el campo, y hasta los lobos aullaban de miedo. Froilán se agachó tras Murillo.
-¿Qué estas…?
- Le robé el librito de Paul cuando la choqué recién… -musitó mientras leía a velocidad.
La tormenta arreciaba, vientos huracanados se abatían en la montaña. Ela alquimista gritaba sus hechizos a voz en cuello, Eva danzaba extasiada, y Froilán de un salto se arrojo sobre la mesa del Barón, robó una esfera y salió corriendo colina abajo.
El movimiento fue tan sorpresivo que todos tardaron en reaccionar, pero luego Eva y los lobizones salieron en su persecución.
Froilán corría entre las piedras y la lluvia desatada, y mientras tanto musitaba una invocación del libro. Los lobizones se acercaban, Froilán llegó a una saliente y allí se atrincheró. Murillo lo veía desde unos metros más arriba, Froilán lo vió y le gritó:
- Ahora, tirále a los lobos….!
La tormenta no permitía a Murillo escuchar; luego de repetir varias veces, Froilán le hizo una seña inconfundible, y el policía entendió. Los lobos casi alcanzaban a Froilán, cuando el inspector sacó el 38, apuntó… y el primer lobo cayó muerto. El grito de júbilo de los hombres se tapó por los aullidos de ira de los lobos. Murillo siguió disparando hasta vaciar el cargador contra los lobos mas proximos, y luego empezó a correr.
Eva se acercó a donde Froilán resistía.
- Muy inteligente… Usaste una formula de alquimia para transformar el plomo de las balas en plata, y matar a mis perritos con balas de plata… -gritó tras la piedra que le cerraba el paso – Pero… ¿quién te va a rescartar de mí?
Eva movió la colosal piedra que cerraba el paso y sonrió. El hombre estaba a su merced.
Froilán cerró los ojos. Hasta ahí había llegado.
Pero la mujer no lo agarró del cuello: algo la jaló hacia arriba como si fuera de papel. Un incrédulo Froilán vió como la mujer vampiro lo rescataba, y arrojaba a Eva desde la altura hacia la nada.
Un ejercito de vampiros cayó sobre los lobos, y la pelea fue una carnicería. Froilán regresó a la cima esquivando combatientes, y enfrentó al Barón.
- ¿Y, tío? ¿ahora que hacemos?
El alquimista lo miró con ojos extraviados. Le dedicó una mueca que bien pudo ser una sonrisa, y se arrojó por el hueco de la ventana. Froilán corrió tras él, perno no lo vió caer.
- Ya está en otra dimensión – dijo la mujer vampiro – siempre lo hace.
La tormenta comenzaba a disiparse.
- Vos… -dijo el muchacho
- Ayudamos a los humanos como siempre lo hemos hecho desde que el mundo es tal. El resto son palabras. Porque si ustedes desaparecen, ¿de que viviríamos?. Sólo que ésta vez sí nos hemos mostrado abiertamente contra el alquimista, que de verdad estuvo cerca.
- ¿O sea que ahora nos comerán? – dijo Murillo subiendo por una ladera – Ya pregunto igual que mi amigo… - los vampiros rieron de su comentario.
-Ustedes se pueden ir – dijo el que parecía ser el jefe. – pero nada de esto recordarán.
-Una cosa…_ dijo Froilán – antes de irnos, ¿puedo hacer un experimento con las esferas?
- Las esferas quedarán en ésta dimensión –dijo el jefe vampiro – pero puedes hacer un experimento.
- Gracias! Era hora de ligar algo, poli –dijo Froilán, guiñó un ojo a Murillo, y arrojó un beso a la mujer vampiro.

***


Le Monde
Alta Sociedad
Ultimo Momento.(AP)

La pareja del año se casa en Mónaco. El famoso actor argentino, tres veces ganador del Oscar, aceptó dar el sí a su glamorosa (y vampirezca) novia. El Juez que los casará en el Palacio Real, el consabido Juez Murillo…


Escrito por Crub (del blog La estrella del camino), al que le agradezco la deferencia de habler incluido los zombis y ninjas que faltaban, y publicado aquí por petición de su autor para dar fin de una vez por todas al relato.

THE END (por fin)

3 de mayo de 2006

El Relato Encadenado needs you!

Reciclando la imagen, ya que estamos...


Soy un impresentable, lo se. Soy de esa clase de personas que se dejan a medias la mayoría de sus iniciativas y luego nunca los retoman, o los acaban mucho tiempo después. Y si a un impresentable le das las riendas de un proyecto colectivo en el que hay que estar muy pendiente de los plazos de publicación y entrega, entonces tenemos un pequeño desastre.

Pero esta vez no me pienso rendir.

Hace ya mucho, pero que mucho tiempo comenzó la segunda edición del Relato Encadenado, que tanto gustó por primera vez hace ya casi un año. Pero cometí un error, un error muy grave. La primera edición del relato se hizo en verano, una época donde quien más quien menos tiene tiempo libre para dedicarse a escribir o, en mi caso, para coordinar lo que se escribía. Y al intentar repetir el proyecto en invierno me encontré con que no se cumplían los plazos y tenía que estar detrás de todo el mundo para advertirles que había llegado su turno o que se les acababa el tiempo. Así poco a poco el ritmo de publicación fue descendiendo hasta que se interrumpió definitivamente. Y tras mi "crisis en los blogs infinitos" dejé de preocuparme por el tema.

El verano se acerca y me gustaría abrir una tercera edición del relato. Pero no sin antes acabar lo que hemos empezado.

Necesito vuestra ayuda. La segunda edición del relato se interrumpió justo cuando se estaba poniendo emocionante y quiero darle un final digno. O indigno, pero al menos que tenga un final. En estos momentos tenemos un material más que jugoso: nazis, vampiros, esferas mágicas, un argentino destinado a salvar el mundo (o puede que no) y algunos fallos de continuidad garrafales de los que un guionista de cómics podría inventarse una saga entera. Ya solo nos faltan algunos zombis y puede que unos cuantos ninjas para escribir el guión de una película de esas que tanto gustan al maestro Absence.

Puesto que yo ya escribí mi parte (patética, todo hay que decirlo; ahí se demostró que soy un escritor pésimo), necesito a 5 voluntarios para que le den un final al relato. Ni uno más ni uno menos, ya que me gustaría que el relato se acabase antes de junio y así (si hay auténtico interés en el tema) poder preparar la tercera edición para las vacaciones. Si hay más voluntarios que plazas simplemente lo sortearé, aunque debo advertir que tienen preferencia aquellos que se quedaron descolgados de la lista original.

Recuerdo brevemente las normas más importantes:

  1. Habrá libertad creativa total a la hora de escrbir
  2. Cada capítulo se publicará en el blog del autor, dejando al final un enlace al siguiente blog de la lista
  3. Cada autor deberá continuar el relato en mayor o menor medida donde lo dejó el capítulo anterior (aunque una vez que lo haga puede hacer con la historia lo que quiera)
  4. Para publicar existe un plazo mínimo de un día y un máximo de 4
  5. Esto solo es un juego. Si no puedes cumplir con tu parte, por el motivo que sea, avisa y buscamos un sustituto
Este fin de semana publicaré la lista de los 5 responsables de dar un final digno (o no) al segundo relato, de forma que la semana que viene el proyecto haya comenzado a rodar de nuevo. A mí, al menos, como padre de la criatura, me gustaría que llegara a buen puerto.

Espero vuestra colaboración. Muchas gracias.

20 de enero de 2006

El relato encadenado. Capítulo 13

El relato encadenado vuelve a echar a rodar tras el parón de las Navidades. Ya solo faltan unos pocos capítulos para que podamos ver el final de esta complicada historia, cuyos personajes comienzan a converger en una oscura trama que dará un importante giro en esta entrega. La historia promete. Eso sí, a partir de ahora los juegos literarios solo se harán en verano, para que no se corte el ritmo y todos puedan participar. Por cierto, recuerdo a todo el mundo que según las reglas del juego aún estais a tiempo de apuntaros. Si alguien está interesado, que me mande un correo electrónico. Show must go on!



- Y ahora os lo pregunto por una última vez, sudaca malparido. ¿Qué coño hacías en el puerto con una navaja junto a un destripao si no era habertelo cargao?
- ¡Y yo te contesto por última vez, gallego pelotudo y la reconcha de tu hermana, que estoy que me caigo de sueño, vomité media vida, apareció una mina que era el diablo, y ustedes que me trajeron acá de prepo…!
- ¡Que te doy por culo, cabrón, que me vas a respetar de una vez, venga!-gritó el policía
-¡Que te voy a romper el culo a vos, forro, soltáme y vas a ver!... –dijo parándose.

El policía que estaba a su espalda le pegó duro en la nuca, con el ejercitado estilo que nunca dejaba huellas. Cuando las luces se corrieron de sus ojos y el zumbido disminuyó un poco, vio a un tercer hombre en la sala de interrogatorios.

- Por fin – dijo éste con un cigarro colgado de la mueca feroz que eran formaban sus labios – Era hora que des algunas respuestas. Y no me vengas con los mismos cuentos de hadas que has estado soltando. Sabemos quien eres, que te llamas Foilán Peña, que entraste al país hace cuatro meses, que tienes familia en Buenos Aires, y que ayer perdiste tu empleo. Sabemos que no eres ningún Einstein, y que tampoco trabajas para ningún cartel, quizás porque seas muy estúpido. Lo que no sabemos es porque estás metido en…en… esto.
- Si yo lo supiera, gorra… – murmuró Froilán.
- Bueno – dijo el policía- cuéntanos de nuevo y sin apuro. Y yo no soy gorra, ni vigi, ni rati, ni botón, ni cana ni nada de lo que has dicho en éste rato. Para ti soy el inspector Murillo.
- Te faltó decir cobani… - dijo Froilán apenas.
Al fin, Froilán contó de punta a punta los sucesos de la noche. Cuando terminó el interrogatorio lo llevaron a una celda.

La sección de celdas estaba formada por un largo pasillo y cuatro celdas a cada lado, con rejas en forma de barrotes como en las malas películas de gansters. Froilán había estado detenido muchas veces, siempre por juego clandestino o ebriedad, y conocía muy bien las comisarías duras del Gran Buenos Aires; pero lo que lo sorprendió era que aquellas celdas estaban casi despobladas. Lo metieron en una celda amplia, sólo. En la celda de al lado alguien dormía un sueño de heroína; en la celda de enfrente había una mujer muy bonita, morena, con traje chaqueta elegante y discreto.

Al rato de estar allí, la mujer comenzó a parecerle familiar e intentó hablar con ella. La mujer no le respondía. Se recostó en el camastro de cemento tratando de dormir, cuando lo despertó el guardia que traía la comida. Un hombre obeso y afable que arrastraba un carro con viandas y agua.

- A ver, chaval, que te acerques – dijo –que te traigo un guisao que ni Arguiñamo. Oye, que ése tío ha estao por allá, por tu Argentina, que no?

Froilán se acerco a recibir la comida, lo primero que comería desde la noche anterior. Cuando estuvo junto a las rejas, observó que la mujer lo miraba con repentino interés.

- A ver, “doctora” – dijo el guardia remarcando el título – a ver si me haces la respiración artificial a mi, princesa, que estoy mejor que los muertos del parque, ja, ja!!..

El guardia dejó la bandeja junto al preso que dormía y se fue. Cuando salió y cerró la puerta que aislaba a las celdas, la mujer se acercó a los barrotes.

- Oye, tú… - le dijo.

Froilán la miró curioso pero no abandonó su plato.

- Eres argentino?
- Claro, morocha. Bien gauchito y a tus órdenes.
- Porque te encerraron ? –preguntó la mujer terminante
-Uf, ya se lo estuve contando a los canas todo el día. Y vos, bombón, que hacés en la leonera? Son un yiro de clase, de muchos euros la noche?
La mujer miró hacia el preso que dormía en la celda junto a Froilán, luego hacia la puerta de entrada del pasillo.
- Te voy a hacer una pregunta –dijo ella – y te pido la mayor sinceridad en la respuesta.
- Dale nomás
- El lugar de tu nacimiento fue la Ventana de la Sierra, en medio de la Pampa?
- Sierra de la Ventana – corrigió Froilán asombrado– y no queda en la Pampa sino en la provincia de Buenos Aires, sí. No viví mucho tiempo ahí, mas bien soy porteño, pero… ¿cómo adivinaste?...

La mujer ahora miraba al preso que dormía con mucha aprensión.

- No hay tiempo – dijo ella – cierra los ojos, bien cerrados.

Froilán dio un último bocado a su guiso y cerró los ojos divertido. Pensó que la mujer se estaría sacando la ropa o algo parecido (éstas gallegas son de lo peor, sólo quieren joda aunque estén encerradas – pensó) y mientras sonreía esperando ver a la mujer masturbándose enfrente, una luz lo envolvió y un estruendo parecido al huracán lo sacudió como a un papel. Cuando abrió los ojos, una enorme claridad se desvanecía. Se encontraba en otro lugar, en un callejón mugriento sacado de las novelas de Chandler. La mujer estaba junto a él. Temblaba y en las manos extendidas tenía una pequeña esfera que aún brillaba.

Froilán había vivido mucho, y no era ningún tonto, pero estaba a milésimas de entrar en pánico. La mujer se relajó un poco, miró la esfera que ya no brillaba, y la guardó en el bolsillo.

- Mira, voy a tratar de explicarte -dijo ella- Aunque no se si quieras oír. Caminemos de prisa mientras hablamos – dijo y se perdieron en la llovizna.

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La mujer que parecía un vampiro tuvo un respingo. En algún lugar una Victoria había despertado. Se levantó del fresco cadáver que aún saboreaba y un grito de furia escapó de su pecho. O tal vez fuera un grito de terror. Olfateó el húmedo aire y orientándose corrió en la noche mientras la tenue lluvia lavaba apenas la sangre que chorreaba por sus mejillas.

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26 de Febrero del 2004 Frente al puerto de Montevideo Comenzó el rescate del Graf Spee

MONTEVIDEO.- Un nuevo intento otra vez fallido. Alfredo Echegaray, concesionario del rescate del acorazado alemán Graf Spee, se agarraba la cabeza y no ocultaba su expresión de disgusto. "Otra vez, no...", comentaba, mientras veía que el famoso telémetro del buque de guerra que fue hundido en 1939, en el Río de la Plata, era más fuerte que las herramientas de rescate, y, como en cámara lenta, la pieza histórica volvía al río. Una hora después estallaron los festejos cuando la grúa del puerto de Montevideo logró, finalmente, rescatar el telémetro del barco, que estalló ante los ojos de miles de uruguayos hace 64 años.
Froilán leyó el recorte que la mujer le acercó.

- Estos yoruguas siempre con cosas raras. ¿Y que tiene que ver éste diario con el asuntito de recién? Contáme clarito bruja, que no estoy para adivinanzas.
- Me llamo Eva –dijo la mujer – y es raro que el recorte no te suene. Cuando el Graf Spee fue hundido frente al Uruguay, los tripulantes fueron alojados hasta terminar la segunda guerra en Argentina, en tres lugares: Córdoba, El Tigre y en Sierra de la Ventana. Allí es donde naciste, verdad?
- Sí, ahora que decís me acuerdo que me contaban cosas de los alemanes, que eran buena gente, algunos se quedaron cuando terminó la guerra.
- El Graf Spee no era sólo un acorazado de bolsillo –dijo Eva- Era la caja fuerte del arma mas terrible del Reich. Allí se encontraban cinco esferas como ésta, y estaban en camino a un lugar desconocido en la Patagonia. Cuando los ingleses los atraparon, el capitan hundió el barco, y entregó las esferas a gente de su extrema confianza. De ellas, dos están seguras, una es ésta, y aún faltan dos más.
- Y que son entonces?
- El inventor de las esferas fue un alquimista, que nunca supo bien para que servirían aunque intuyó su enorme poder. Hitler estudó la obra de Severus Gronpius y destinó una tercera parte del tesoro alemán a buscar las esferas. El nazismo las perdió, pero otra maldad, aparentemente, encontró las dos que faltan.
-Quien?...
- Los descendientes del rival de Gronpius, llamado Senvidog. Es un clan maldito, mezcla de rusos, rumanos y gitanos. Ah –dijo a media voz – también se dice que son vampiros.
Froilán no habló.( –Esta mina está fumada mal!- pensó) Pero sin embargo había salido de la cárcel con ella.
- Vamos a suponer que te creo –dijo - ¿Cómo salimos de la prisión, a donde vamos, y por que estoy metido en todo esto?
- Salimos por el poder de la esfera. Se manejarlo, aunque no demasiado. Ahora vamos a tratar de ayudar a un amigo que está en el peor lugar del mundo. ¿Y por que estás en esto? Esta esfera estuvo escondida en Sierra de la Ventana con los alemanes prisioneros. Tú eres de allí. La esfera te eligió a ti.
- ¿Me eligió? ¿Para que?
- Para acabar con el Señor Muerte.

Caminaron rápido bajo el ahora aguacero, mientras Froilán no lograba reaccionar. Llegaron al mismo local donde apenas un poco antes había llegado Paul. La puerta estaba abierta y no había nadie. Comenzaron a subir a la azotea, guiando Eva con la esfera en la mano extendida.
Al llegar a la terraza, la tormenta de agua y viento arrasaba en la noche oscura. Un hombre les estaba dando la espalda y hablaba hacia las sombras.

-Paul!!! –grito Eva y corrió hacia él, quien no dejaba de hablar a las sombras.

Un aullido resonó en el vano de la puerta a espaldas de Froilán. Cuando se volvió encontró otra vez el perfume de su habitación, y allí la mujer del puerto. Una lasciva sonrisa, y dos enormes colmillos asomaron de entre sus labios.


Escrito por Crub, del blog La estrella del camino

Continua en... Frunobuland

27 de noviembre de 2005

El relato encadenado. Capítulo 11

Escrito por Xun, del blog Confablogario de un tal Xun


De pronto vinieron más dudas, ¿Qué coño sucedía? Ya no importaba, no quería saber nada, debía esfumarse; probablemente estaba bien jodido.

Un monstruo... siempre la imagen de un monstruo venía a mi cabeza cuando cerraba los ojos intentando dormir. Me sentía triste pero con cada trago el alcohol me sedaba un poco más y olvidaba por momentos lo que me había llevado a ese estado. Después de ocho largas horas de vuelo, una cena de avión y cuatro vasos de vino, no tenía intenciones de esperar sentado por largo tiempo. Ella y las maletas se habían quedado en algún lugar y yo no tenía muchas opciones mas que desaparecer en esta ciudad sin nombre, esperar que alguien se acercara, un imbécil que pensara que alguien como yo, débil, frágil e indefenso podría ser una presa fácil. Me ofrecería un cigarro, lumbre, quizá hablaríamos un poco del clima y después lo intentaría, pobre.

Entre tanta gente nunca me había sentido tan solo, pero me gustaba la sensación de pensarme alguien diferente. Si me dieran a escoger, tendría una vida regular, iría a la escuela, tareas, ensayos de último minuto, me gustaría caminar por las calles sin pensar, caminar por caminar, dormir por dormir, soñar. Pero no, no tenía tiempo para pensar en eso... las imágenes y las ideas no me habían dejado dormir en días... imágenes que no eran mías, quizá una historia que había leído en algún lugar, en alguna terminal olvidada, en algún hotel sucio, imágenes de dolor...



Las imágenes y el callejón se acabaron y luego su voz "você vive a vida somente uma vez"; el calor en la espalda, la sangre, el miedo, el dolor, el monstruo detrás de mi, un animal fuirioso, no alcancé a voltear. Tocarle, eso hubiera sido suficiente. Cazador cazado, ... ¿por qué Eva?


Continua en... Duque de cabrito

6 de noviembre de 2005

El relato encadenado. Capítulo 7

(Escrito por Antifaz9100, del blog Pensamientos tullidos)


“Cuantos hoteles, cuantas camas desconocidas, cuantas botellas de whisky del malo, cuantos paquetes de cigarros abandonados sin acabar, cuantas fotos distintas, tantas como DNIs distintos, a cada cual más falso, a cada cual con más secretos, cada uno con una foto diferente, un nombre distinto. Deben estar callados, deben ocultar tantas cosas. No es fácil ser mujer…-¡y una mierda!- piensa la sin nombre. Sí que es fácil, y divertido, lo que es difícil es soportar algunas situaciones, miradas de desprecio, de superioridad, de infravaloración. –Yo pienso con la cabeza- afirma la sin nombre, ahora debía pensar con ella, ahora de verdad, esto no era un juego.


-¿Dónde coño estoy?-, ahí no debía estar, era un apartamento normal y corriente, ahí no había señales de vida, ahí no estaba el trabajo, ahí no había nada. La habían citado en ese mismo bloque, pero desde luego no en ese apartamento. Entró en la cocina, abrió la nevera y cogió un zumo de naranja y se lo bebió, lo dejo encima de la mesa. Se propuso salir con cautela, si el piso verdaderamente estaba solo en ese momento no era conveniente que lo vecinos escucharan ruidos provenientes de él. Al salir vio una foto, en un marco de plata que parecía regalado. Era un chico joven con su madre, con su madre o con su tía, qué sabía ella, lo único que sabía es que ella también había tenido madre, pero no tenía demasiadas fotos con ella, ni marcos de plata, ni esas cosas. Salió de la casa y subió las escaleras, las escaleras que le faltaban.


-¿Cómo he llegado hasta aquí?- se preguntaba mientras subía las escaleras, podría haber acabado peor, bueno… nunca se sabe, cualquier situación puede ser peor, cualquiera, todavía no se ha inventado el infierno en la tierra, ¿o sí?, puta, yonki, puta y yonki, ella le daba vueltas a su existencia, no, no era ni puta (a pesar de tratar de aparentarlo) ni yonki (a pesar de ser adicta, adicta en general) era… no tenía muy claro lo que era, se ocupaba de asuntos sucios, tan sucios como ella, ella se sentía así, sucia, pasaba horas y horas en la bañera, lavándose el cuerpo, con insistencia, luego los dientes, el pelo, las uñas, eso, eso era lo que mas le costaba limpiar, la sangre seca en las uñas.


Se sentía Dios, Dios con unas botas hasta las rodillas. Dios con aires de superioridad, un Dios con más cojones que quienes los tienen de verdad. Eso era ella, Dios, así se sentía, antes de llegar a su bañera. Ella sabía que no debía pensar en otras cosas, que tenía que estar bien atenta, no se podía distraer, y menos ahora, ahora que pisaba una vieja alfombra roja, que señalaba el camino hacía la puerta exacta, hacía la correcta, el 4ºB, ahí era, ahí la habían “citado”. -No hay nada como un trabajo bien hecho- le habían dicho, ella estaba de acuerdo, si lo haces lo haces bien, además el chico es un gilipollas, es un trabajo rápido que no te costará lo más mínimo. Ella no estaba de acuerdo, no solía fiarse de cualquiera, y mucho menos de un hombre que no conocía de nada, o mejor dicho, mucho menos de un hombre.


Metió su orquilla en la cerradura y empezó a buscar la palanca mágica que abría la puerta, estaba tranquila, en ese momento, lo estaba, incluso se permitió el lujo de pensar en sus cosas, y si hubiera acabado puta, y si hubiera acabado yonki, eso ya lo había pensado antes, ¿por qué estaba tan asustada?, quizás ella supiera que ese sería su futuro de aquí a unos diez años.


De repente se abrió la puerta con brutalidad, no le dio tiempo a reaccionar cuando ya estaba agarrada por los pelos, el hombre la metió en el piso y cerro la puerta de un portazo. Aun la sujetaba de los pelos y ella ni gritaba ni gemía, sabía lo que había. La lanzó fuertemente contra la pared, y ella chocó con la cabeza. Mierda. Ahora sangraba por la nariz. –Así que me han mandado a una putita, no, si al final hasta me voy a divertir-, ella sonrió, se podría decir que había hasta complicidad entre los dos, cierta complicidad, de hecho, se seguían mirando a los ojos mientras ella bajaba la cremallera de sus botas, seguían mirándose incluso cuando ella sacó la pistola de ahí abajo. Grandes botas, gran pistola. -¿Qué haces?-…-Nos lo vamos a pasar bien, sí, sobre todo yo-”


Continuará, si el autor no cambia de opinión, en... El fantasma de la máquina

P.S. Recuerdo a los participantes que, si bien no es obligatorio, la intención primigenea era que cada capítulo se publicase en un blog distinto. Más que nada porque empiezo a dar la impresión de querer acaparar la atención. Y tampoco es eso...

5 de noviembre de 2005

El relato encadenado. Capítulo 6

(Escrito por Luzbelita, del blog La vergüenza de mi familia)


El tipo escuchó una frenada y un golpe... a pesar del cansancio, se levantó de la cama y se arrimó a la ventana, no se veía nada... debió ser en la otra calle... él no tenía ninguna ventana para ese lado... se quedó mirando y vio pasar alguna gente casi corriendo, seguro que rumbo al accidente. Y bueh... “hay que mirar para los dos lados antes de cruzar”, resonó en su cabeza la voz de su vieja, cuando él era niño...

El tipo se tiró en la cama nuevamente, sin ánimo de nada. Se sentía como una isla. Lejos de su país al que tanto putea, pero del que no se puede desprender. Al final, los “gayegos” eran tan amargos como los argentinos. Y la vida en Europa era tan gris como en todas partes. Sabía que a su alrededor se cocinaban miles de historias, pero no lograba comprometerse con ninguna. Sabía que en su edificio de departamentos (una ratonera, gris, bastante sucia y deprimente), pasaban toda clase de cosas.

Mientras se estiraba en la cama y se entregaba al sueño, escuchaba los ruidos que lentamente se le volvían familiares. Alguien arriba escuchaba la radio... la tos asquerosa de un viejo... un lejano ruido de algún auto que aceleraba en la esquina... el chorrito de agua del inodoro que perdía...

Al llegar, desde la calle, había notado que algo malo ocurría... policías de civil y de los otros... decidió no perder tiempo en explicar que no tenía ni idea, con el cansancio que traía... así que dio toda la vuelta al edificio para subir por las otras escaleras, así no los interceptaba.

Lo mismo estaba curioso, quería saber si había algún muerto, si era un caso pasional, si era un robo o un ajuste de cuentas. Pero estaba demasiado cansado como para pensar en eso. El evento (fuera lo que fuera) era en el 2º Piso... bastante cerca de su mugroso departamento.

Y tal vez ya fueron dos muertos en apenas un rato... el del edificio, y el de la calle, atropellado. La gente se muere como moscas en todas partes del mundo. Y lo mismo, nada se detiene. Nadie es TAN importante. Los muertos solo son importantes para un minúsculo grupo. Tal vez, el que murió en el edificio, fuera el hijo de alguien, el padre de alguien y el esposo de alguien y esa muerte iba a cambiar sus vidas definitivamente... el atropellado de la calle... era probable que su familia tardara un rato antes de saberlo... qué raro saberlo primero...

Se revolcó un poco en la cama deshecha, pensando que podría levantarse y sacudir las sábanas, se sentían arrugadas y con pequeñas partículas que le arañaban la piel.. pero no lo hizo. Su desgano era tal que ni para pensar en mujeres estaba.

También! Al cabo de un día de trabajos forzados como el que había atravesado... es cierto que la guita le hacía falta, pero no hubiera estado dispuesto a dejarse tratar así en la Argentina. Lo mismo, por suerte, allá nadie sabía de qué trabajaba... ni su familia ni sus amigos. Sólo se ponían contentos y fantaseaban sobre lo bien que le iba. Se imaginaba a su madre hablando con la vecina acerca de su progreso en España y del dinero que todos los meses mandaba. ¡Les mandaba una quinta parte, pero claro... el cambio a 3 por 1 hacía que pareciera mucha guita! Pobre vieja...

Cuando estaba por dormirse, una sensación de vértigo muy fuerte lo hizo sacudirse y despertar. No estaba seguro que fuera la típica caída antes del sueño... sintió como la piel de las piernas se le erizaba... había alguien en la habitación.

Sin moverse, aparentando estar dormido, trató de agudizar la vista en la oscuridad del cuarto. Había alguien ahí... si se moviera... decidió hacerse el dormido, porque si alguien estaba en su cuarto, tal vez sólo le robaba y se iba... Se quedó muy quieto, esperando que el intruso no escuchara cómo le latía el corazón.

Percibió un perfume, levemente... más fuerte... si, había alguien... y por el perfume, debía ser una mujer... ¿qué hacía una mujer en su departamento? ¿estará robando?.. jamás va a encontrar el escondite del sueldo... Un ruido, leve, como el que hace un hueso de la mano... nada... nada más

Finalmente... nada se movía, así que se levantó, tuvo que cruzar todo el cuarto para prender la luz, porque no había velador en su mesa de noche.

Nadie.

La puerta, abierta... esa puerta ruidosa no había hecho ningún ruido esta vez.. Miró detenidamente todo su departamento, estaba todo igual, no faltaba nada, tan desacomodado como lo recordaba al acostarse... Cerró la puerta, con doble llave, sin dejar de pensar que ya la había cerrado al entrar...

Automáticamente se acercó a la ventana.

Se quedó mirando cómo bajaban por las sucias escaleras en una camilla, a alguien, que debería estar muerto, porque le habían tapado la cabeza. Por suerte había entrado por la otra escalera, sino, todavía estaría dando explicaciones de que no conocía al muerto ni sabía nada del asesinato.

Tal vez no fuera un asesinato, solo uno que estiró la pata.

Se quedó mirando hasta que desparecieron de su ángulo visual todos... el muerto, los policías, los testigos que iban rumbo a la seccional a dar su testimonio.

¿Y ahora cómo volvía a dormirse?

Se acomodó contra la pared, y se quedó mirando por la ventana, mientras escuchaba su reloj comerse los segundos.

De pronto, desde uno de los sucios agujeros, que era como se veían las puertas de las salidas de emergencia desde su ventana, salió una mujer... caminando decididamente, pero con cautela, mirando hacia todos lados. Vestida como una puta, minifalda muy corta y escote exagerado. Ya la tenía vista... vivía en el edificio... la morocha. Un día de estos, la iba a encarar.

Debería haber continuado en Pensamientos tullidos, pero en su lugar será publicado en este mismo blog.

25 de octubre de 2005

El relato encadenado

CAPÍTULO 3


A las doce en punto, con las campanas de la iglesia más cercana repicando estruendosamente, el inspector Murillo llegaba al escenario del crimen. El policía que había encontrado el cuerpo trataba de explicarle la situación a gritos. Le hizo callar con un gesto ("menudo gilipollas", pensó el subalterno) y esperó a que cesara el ruido encendiendo el enésimo cigarro de la noche. El fiambre podía esperar unos segundos, de todas maneras no iba a ir a ninguna parte...

Cuando por fin se hizo el silencio ("odio las putas iglesias") volvió a levantar la mano para que el novato diera su informe:

- Varón, blanco, alrededor de 35 años, moreno y con el pelo largo, alto y de complexión fuerte. Alguien le pegó un tiro entre las cejas, parece obra de un profesional.
- Eso que lo digan los de la científica, a nosotros solo nos pagan para investigar. ¿Quién descubrió el cadaver?
- Mi compañero y yo, señor inspector. Un vecino oyó el disparo, nosotros estábamos por la zona. La puerta estaba entreabierta, así que entramos y nos encontramos con el espectáculo.
- ¿No pidieron refuerzos?
- Sí, señor, antes de entrar, pero decidimos adelantarnos por si...
- ¿Por si qué? ¿Por si podíais pillar al asesino? Suerte teneis de haber llegado tarde. Ya hablaremos usted y yo en mi despacho. Enséñeme al difunto.

"Grandísimo cabrón", pensó el policía. Apretando los dientes, guió al inspector Murillo hasta el interior del apartamento. Varios vecinos se arremolinaban en los rellanos contemplandolo todo como si estuvieran en una pelicula. La violencia vende. La sangre, más aún. Tan solo hay que ver los atascos que se producen en las carreteras cada vez que hay un accidente...





- Lo conozco - dijo el inspector nada más llegar.- Es un confidente de la policía. Joder, esto está hecho un asco. ¿Ésta era su casa?
- Los vecinos dicen que no era el propietario, pero que era el único que entraba y salía.
-¿Vio alguien al posible asesino?
- No señor, era tarde y estaba todo el mundo durmiendo. Aquí solo viven jubilados.
- Pues mal empezamos. Los de la científica están a punto de llegar, que se encarguen ellos del tema. Yo tengo cosas mejores que hacer.


El comisario entró de nuevo en su coche y arrancó al tiempo que encendía otro cigarrillo. No pensaba dedicarle a este caso más tiempo del necesario. Todos los chivatos acababan igual, tarde o temprano, y era imposible encontrar a los culpables, en su mayoría asesinos profesionales que ni siquiera estaban fichados. No, aquella noche no pensaba pasarla elaborando estúpidos informes sobre un yonki muerto que no le importaba una mierda a nadie. Tenía otros asuntos de los que ocuparse, asuntos de faldas, aunque lamentablemente eso no significaba que follaría esa noche. Se habían denunciado varios casos de asaltos de mujeres a hombres en la zona de copas más selecta de la ciudad. "Lo que faltaba", pensó el inspector. "Por si no tuvieramos suficiente con los maltratadores, ahora empiezan ellas. Joder, ¿para esto querían igualdad?".

El alcalde estaba nervioso, así que debía hacer algo cuanto antes. Este asunto era malo para el negocio. Si los hombres no se pasaran toda la noche bebiendo mientras tratan inutilmente de ligarse a chicas 10 años menores que ellos, muchos locales tendrían que cerrar. Si cerraran, el ayuntamiento no recaudaría dinero de licencias, impuestos y multas. Si el ayuntamiento no conseguía dinero, el alcalde se ponía nervioso. Si el acalde se ponía nervioso, comenzaba a tocarle los cojones para que lo solucionara. Y no le gustaba que ese corrupto seboso y decrépito le tocara los cojones. Aunque le llevara toda la semana, acabaría encontrando a las culpables. Además, trabajar en la zona de copas no era excesivamente desagradable. "Bien mirado", pensó Murillo, "podría echar un polvo y alegar que es parte de la investigación..."


..................


En el otro lado de la ciudad, al tiempo que un hombre moría a manos de un desconocido, un ama de casa corriente tuvo un orgasmo mientras follaba con su marido. Hacía tanto tiempo del último, que se asustó creyendo que era otra cosa...


..................


A las 12 y 35, el conserje de una finca antigua restaurada, con ascensor enrejado y escalones desgastados por el tiempo, observaba a través de la puerta translúcida de la portería como dos de sus vecinas bajaban del ascensor. Una rubia y otra morena, una vestida con escote y minifalda, la otra con un discreto traje chaqueta tras el que dificilmente podía ocultar sus abundantes pechos. Apoyado contra el cristal con una mano, masturbándose con la otra, a la sombra que les acechaba se le caía un hilillo de baba por la comisuria de los labios.

- Putas, todas putas, con sus faldas, sus medias, sus escotes. Me provocan, me tientan, pero no lo conseguirán. No, se lo que hacen, se lo que quieren, que me encierren, que me droguen, que me maten. Pero no lo conseguirán, no señor, no lo conseguirán, yo soy más fuerte, no volverán a por mi, no volverán a por mi...

La morena y la rubia se detuvieron un momento para conversar en la entrada, justo delante de la portería. No podía oir lo que decían, pero le llegaba el calor que desprendían sus cuerpos mezclado con el aroma de los perfumes caros que utilizaban. Entonces volvió a acordarse de ella, de cuando la tuvo en sus brazos, de cuando estuvo entre sus piernas, de cuando la estranguló con sus manos...





- Ella se lo merecía, sí, claro que se lo merecía, me provocaba, me provocaba todos los días, con su faldita y su camisa blanca, se le transparentaba todo, lo hacía para provocarme, sí, lo hacía para provocarme, pero el juez no quiso entenderme. Un maricón, eso es lo que era, si no me hubiera entendido, me provocaba, nos provocaba a todos, se lo merecía, por supuesto que se lo merecía, solo hice lo que tenía que hacer...


.................


En un cruce de calles oscuro y mal señalizado, un taxi estuvo a punto de chocar con un coche que circulaba a gran velocidad en dirección al centro. El taxista detuvo el coche a tiempo, pero el otro conductor siguió su camino sin apenas inmutarse. No merecía la pena molestarse por aquello, un solo un vistazo le bastaba para saber quien era. "Un policía de paisano, seguro. Fumando con la ventanilla bajada y conduciendo como si la calle fuera suya. Tienen más peligro que los delincuentes...".

Había una tienda cerca por allí cerca, pero se obligó a entrar de nuevo en el taxi y seguir su camino. 5 meses sin fumar, debía de ser fuerte. Sacó un chicle de su bolsillo y empezó a masticarlo furiosamente. La radio escupía ordenes de manera constante, estaban en fin de semana y no les faltaba trabajo. Bajó el volumen al mínimo y decidió salir del barrio buscando calles mejores.

"Tantos policías y aquí cada vez las cosas están peor", pensó. Su ruta no era una de las mejores, precisamente. Nada más empezar el turno estuvo a punto de atropellar a un borracho. Para esquivarlo se metió sin pensar en una calle llena de prostitutas, así que tuvo que fingir que estaba ocupado para no llevar a nadie. "Carreras cortas, nunca dejan propina y ensucian el taxi", le dijo una vez su padre cuando le enseñaba el oficio. Las cosas no habían cambiado mucho en los últimos 20 años, así que guardaba todos sus consejos en la memoria como oro en paño. Nunca le habían fallado.

En la siguiente esquina unos jóvenes estaban dando una paliza a un vagabundo. Aceleró antes de que alguien pudiera leer su placa ("No quiero pasarme toda la noche dando mi declaración en la comisaría") y a punto estuvo de pasar de largo un portal desde el que una mujer le hacía señas. Morena, traje chaqueta, bien peinada, aspecto elegante y discreto. Si era una puta, tendría que ser de lujo. Y esas dejaban buenas propinas. Paró el taxi sin pensar.

Al entrar en el coche se dio cuenta de que era más joven de lo que había creido al principio. Su propina peligraba. En cualquier caso era mejor que llevar a un borracho...

- ¿A dónde vamos, señorita?

Al oir eso la pasajera hizo una mueca sarcástica, mientras rebuscaba frenéticamente en su bolsa un objeto indeterminado. Por un segundo el taxista pensó que sería una atracadora y que lo que no encontraba era su pistola, pero jamás en su vida se había encontrado con una que estuviera tan buena. Considerando que acababa de comenzar el turno y apenas llevaba dinero, casi le daban ganas de dejarse robar.





- Quiero que me lleve al puerto -dijo finalmente.- pero antes tenemos que pasar por la plaza mayor. Hay que recoger a otra persona...


Continúa en... Diario de un luser

3 de octubre de 2005

2º RELATO ENCADENADO: comienza el juego


¡El último paga! Posted by Picasa


Una vez realizado el sorteo con el sofisticado método de los papelitos, esta es la lista de turnos de los jugadores que se han apuntado hasta el momento:

  1. Steam Man, de Space Monkey
  2. Porlacara, de La vida en una pantalla
  3. El inadaptado, de Asco de vida
  4. Wishcure, de Diario de un luser
  5. Gallipato, de El gallipato parlante
  6. Adultolescente, de su blog homónimo
  7. La Ceci, de su blog personal
  8. Luzbe, de La vergüenza de mi familia
  9. Antifaz9100, de Pensamientos Tullidos
  10. Zero, de El fantasma de la máquina
  11. Virginia, de Ojalá pase algo
  12. Horroscope, de Inadapt@ción
  13. Surlaw, de · (No hay frecuencia)
  14. Xun, de Confablogario de un tal Xun
  15. La chica en las nubes, de Sube a mi nube
  16. Mycroft, de Duque de Cabrito

Recuerdo una vez más que la lista no está cerrada y hasta que se publique el último fragmento cualquiera puede apuntarse al juego. Sin embargo, una vez celebrado este primer sorteo todo aquel que se una al relato encadenado será añadido al final de la lista y por orden de llegada.

De acuerdo con la consulta, finalmente mantendremos la mecánica del primer relato. Esto es, cada fragmento se publicará en el blog del autor, o en el que escoja a tal efecto, y yo me encargaré de recopilarlos todos en la página "oficial" del relato encadenado (que, por cierto, ya tiene nueva plantilla).

A falta de pulir algunos detalles (como la participación de otra persona en la edición de la página "oficial") y en cuanto Steam Man publique su primer fragmento, el juego habrá comenzado. Ruego de nuevo que todo aquel que sepa que no podrá publicar su fragmento en el plazo previsto avise con antelación para que corra el turno.

Y con esto y un bizcocho, cada uno a sus puestos de salida y yo a mis pajas mentales...

NOTA: De ahora en adelante la lista de participantes será actualizada en el blog "oficial" del Relato encadenado. Frunobulax y Crub, siguiendo las bases del concurso ya os he añadido al final de la lista. Todo aquel que quiera unirse que me deje un comentario en el mensaje más reciente de este blog o del blog del relato, o bien que me mande un correo electrónico a la dirección que aparece en mi perfil. ¡Cuantos más jugadores, mejor!

30 de septiembre de 2005

2º RELATO ENCADENADO: Lista provisional de jugadores


Pues como tengamos que bajarnos a la calle a fumar... Posted by Picasa


Esta es la lista provisional de los blogueros y blogueras que han manifestado su deseo de unirse al relato encadenado (actualizada a 01/10/05):


Tras esto abro un plazo de digamos... ¿dos días? Sí, está bien, que estamos en fin de semana ya. Pues eso, dos días para hacer cambios o rectificaciones en la lista provisional (si me he equivocado de blog, o de nick, o si os habeis arrepentido a última hora...). Recuerdo una vez más que cualquiera puede participar en este juego, aunque no sea bloguero, aunque no le guste mi blog, aunque escriba sobre temas que no tengan nada que ver con lo que se vio en el primer relato, aunque solo quiera darse un poco de publicidad gratuita. Y también recuerdo que hasta que no se escriba el último capítulo podeis apuntaros al relato en cualquier momento, aunque esté a punto de acabar. Tan solo teneis que decirlo y os añadiremos a la lista por orden de inscripción.

Antes de acabar pasemos al primer referendum sobre el juego: ¿Quereis que publiquemos los fragmentos directamente en un blog colectivo o por el contrario que cada uno lo publique en su propio blog, enlazando cada capítulo con el siguiente? Yo voto por lo segundo, para mantener el espíritu memético del juego. Ahora espero vuestras opiniones para que la semana que viene todo esté preparado y podamos comenzar a escribir.

¡Y a ver si superamos al número de jugadores del primer relato!

27 de septiembre de 2005

2ª EDICIÓN DEL RELATO ENCADENADO


"Quiero que me tires del dedo" Posted by Picasa



Por petición popular, y debido al relativo éxito que tuvo el primero, quiero abrir oficialmente la segunda edición del Relato Encadenado. Para aquellos que todavía no lo conozcan les invito a que sigan este enlace (el mismo que pueden encontrar en la columna de la derecha) y se lean la historia, magnificamente concluida hace pocos días por El Gallipato Parlante.

A continuación, y a modo de explicación para los recién llegados, ofrezco las bases del juego:

  1. Cualquier persona, bloguero o no, podrá participar en el relato encadenado.
  2. Cuando se haya establecido una primera lista de participantes, se sorteará el orden en el que publicarán sus fragmentos.
  3. La lista de participantes no se cerrará hasta que se publique el último fragmento del relato. Tras el sorteo inicial, todo aquel que quiera unirse al juego será añadido al final de la lista por orden de llegada.
  4. Tras el primer fragmento cada participante continuará el relato en el mismo punto donde acabó el anterior.
  5. Excepto el último fragmento todos los participantes dejarán el relato inacabado para que el siguiente en la lista pueda continuarlo.
  6. Habrá LIBERTAD CREATIVA TOTAL. Los participantes no están obligados a publicar texto en prosa. El relato podrá ser desarrollado en forma de fotografías, viñetas de cómic, poesía, animaciones, video o cualquier otro formato que pueda publicarse en la red.
  7. Al igual que el formato, los participantes no están obligados a continuar el tono, el género, el ritmo o la trama del anterior fragmento. Se podrán dar cuantos giros de guión se deseen, siempre y cuando se respeten los puntos 4 y 5.
  8. No existe una extensión máxima ni mínima. Los fragmentos podrán ser tan cortos o tan largos como el participante desee, desde un haiku a una película completa.
  9. Se podrá utilizar cualquier idioma, siempre y cuando esté acompañado de una traducción al castellano (ya que al menos en la anterior edición los participantes eran de distintos paises y este es el único idioma en común a todos ellos). Esta norma podrá ser pasada por alto en el caso de textos que acompañen a imágenes y que no sean relevantes para la comprensión del conjunto (p.e. si aparece una viñeta de Homer Simpson diciendo "ouch!", no es necesario que se traduzca como "¡Ay!").
  10. Los fragmentos serán publicados en el blog del autor o, si este no tuviera ninguno, en el que elija a tal efecto (p.e. un blog de otro participante que acceda a ello).
  11. Los participantes tendrán un plazo mínimo de 1 día y máximo de 4 días para publicar su fragmento. Pasado este tiempo se correrá el turno y el participante será enviado al final de la lista para que tenga tiempo de confirmar su participación en el juego.
  12. Los participantes podrán solicitar en cualquier momento su retirada de la lista o el cambio a un turno posterior. Todos podemos tener imprevistos, pero como consideración al resto de participantes se ruega avisen con antelación para que se corra turno.
  13. Para que la concatenación de fragmentos se realice de forma adecuada, al final de cada fragmento se incluirá un enlace al siguiente blog de la lista (excepto el fragmento final, claro está).
  14. Una vez concluido el relato, se elegirá el título por votación entre todos los participantes.


Resumiendo: uno de los participantes plantea el principio de una historia, la que sea y como sea. A partir de ahí el resto de jugadores continuan la historia por turnos y como les de la gana hasta acabar el relato. Como muestra de la "Libertad Creativa Total" en la que tanto suelo insistir vuelvo a remitir a la primera edición del mismo, donde la trama se complicaba más y más en cada fragmento hasta llegar al sorprendente final.

A partir de este momento quien desee participar en el segundo relato encadenado puede indicarlo en los comentarios de cualquiera de mis posts o de los fragmentos ya publicados del relato, o bien mandarme un correo electrónico a la dirección que aparece en mi perfil. Estaré ausente de la blogosfera durante un par de días debido a cuestiones médicas, así que no podré establecer una lista provisional hasta el jueves. Una vez establecida la primera lista solicitaré confirmación de todos los participantes y procederé a hacer el sorteo de los turnos. Incluyendome a mi. Si bien el anterior relato lo comencé yo para dar una muestra de lo que quería, esta vez ya no es necesario. Por lo tanto cualquiera de los participantes podrá ser el encargado de poner la primera piedra, estais avisados.


NOTA 1: Hace algunos días hice un pequeño llamamiento para escoger el título del primer relato encadenado. Ya que solo hubo una proposición (la mía) y un solo voto (el de Porlacara), el título escogido es 673. Espero que para el segundo relato haya más participación en este asunto. Ah, por cierto, por idénticos motivos queda anulado el tema de la banda sonora. Entiendo que son fechas de trabajo y estrés (bueno, menos para mi que estoy parado), por lo que prefiero dejar de lado ese tipo de cosas y que nos centremos en esta segunda edición.

NOTA 2: Busco ayuda para la segunda edición del relato. A pesar de disponer actualmente de mucho tiempo esta situación puede cambiar en cualquier momento, de forma que me vea incapaz de gestionar adecuadamente el juego. Por eso me gustaría que otro bloguero o bloguera se uniera a mi para que entre los dos mantengamos actualizada la lista de participantes, resolvamos dudas y publiquemos los fragmentos a tiempo en el "blog oficial" (al que añadiría como participante, obviamente).

NOTA 3: Aunque considero que las bases son lo suficientemente precisas, acepto cualquier comentario sobre las mismas. De igual manera estoy abierto a sugerencias sobre la plantilla del "blog oficial", de la que soy consciente de su pobre diseño.


Espero vuestra participación. Nos vemos el jueves!

13 de septiembre de 2005

El juego: Game Over


La auténtica evolución humana... Posted by Picasa


Debido al excesivo retraso en la entrega del que iba a ser el decimocuarto y penúltimo capítulo del Relato Encadenado, me he visto obligado a saltarme el turno de Rakele y cederlo a Gallipato para que escriba el esperado final de nuestra historia. Las reglas son las reglas y hace mucho venció el plazo previsto. Si alguien ha llegado recientemente a este blog, no tiene mas que seguir los enlaces que hay en la columna de la derecha para saber de qué va este experimento literario, que no ha funcionado tan bien como esperaba pero que igualmente ha sido muy satisfactorio.

Y ya que estamos llegando al final, va siendo hora de resolver algunos asuntos pendientes para rematar la labor de 14 desconocidos que han unido sus mentes para demostrar al mundo que los blogueros no solo se miran al ombligo sino que también pueden colaborar y crear algo realmente bueno entre todos.

Primera cuestión importante, el título. Para evitar votaciones complicadas, que cada cual aporte sus ideas y las discutiremos entre todos. Y ya que soy el padre de la criatura me voy a permitir el lujo de proponer el más obvio: 673. Espero vuestras propuestas a partir de ya, hayais participado en el relato o no.

Segunda cuestión importante, la secuela. Son muchos los que han manifestado la voluntad de escribir una segunda parte del relato actual o comenzar uno nuevo. Particularmente me inclino por lo segundo para no estar atados a una temática concreta y dar la oportunidad a nuevos participantes que quieran llevar el relato por otros derroteros. Recordad que el lema del Relato Encadenado es "libertad creativa total", pero en estos momentos está muy centrado en el thriller-cyberpunk-paranoico. Yo me comprometo a organizar si es preciso la segunda ronda del relato, pero esta vez no sería yo quien comenzara. Haríamos un nuevo llamamiento para reclutar a nuevos escritores y se haría un sorteo entre los jugadores. No obstante todo es discutible. También espero vuestras opiniones sobre esto.

Y una tercera cuestión, que no es importante pero sí divertida. Propongo a todos los participantes del juego una forma de poner la guinda a nuestra creación: crear la banda sonora. Si os parece bien y estais todos de acuerdo, me gustaría que cada uno de vosotros dijera qué canción en concreto es la que más le conviene al fragmento que escribió. Qué tema en particular sonaba en vuestra cabeza mientras estabais frente al teclado o pensais que encajaría mejor en caso de ser una escena de una película. Como muestra, os dejo mi aportación a la misma. Durante mi capítulo se oiría Angel, de Massive Attack, primer corte del album Mezzanine. Lo cojonudo es que alguien encontrara los enlaces en internet a los mp3 correspondientes y colgarlos en la web. Lo haría yo, pero no tengo ni idea de cómo conseguirlos.

Ala, ya podeis aportar vuestras ideas en los comentarios o en mi cuenta de correo electrónico. También se aceptan proposiciones indecentes (solo si van acompañadas de fotos o video), amenazas a mi polémica persona, ofertas de trabajo (recuerden que tengo amplia experiencia en hostelería y atención al cliente), y jugosos cheques para vender los derechos de la historia de mi vida y llevarla al cine...

30 de agosto de 2005

El relato encadenado

CAPÍTULO 13

Escrito por Crub, del blog La estrella del camino, y publicado aquí por deseo del autor (o eso, o ha habido una confusión muy grande, pero ya es tarde para enmendarla)

***

Juliette dormía en el camastro adosado a la pared. Respiraba en forma entrecortada y por momentos sollozaba en sueños. La sangre seca aún permanecía en parte de su cuello.
Martín la observaba y nuevamente reparó en su aspecto demacrado. Aparentaba llevar a cuestas un gran sufrimiento, y el dormir no era mejor que la vigilia.
Martín había pensado distintos planes de fuga, los que se desvanecían en la oscuridad de la celda. Nunca había deseado tanto un cigarrillo como entonces, pero tampoco aquello era posible. Lanzando una maldición se sentó de espaldas a la entrada de la celda, la cabeza entre las rodillas y las manos en la nuca. Los latidos de su sien llenaban el silencio, que oprimía como una mortaja.
Por el pequeño ventiluz donde la oscuridad de la noche se metía, asomó la luz del plenilunio cuando la cara lunar pasó a la distancia apropiada. Un cono luminoso se proyectó con vértice en la ventana y se extendió sobre la mujer dormida, quien se dio vuelta hacia la pared. Su ropa ahora desgreñada se corrió hacia arriba dejando ver el nacimiento de su cintura.
Martín levantó la cabeza y vió el cuerpo que dormía en posición fetal. Algo atrajo su atención y un latido anticipado golpeó su pecho. Se levantó en silencio y se arrodillo junto a la cama: por sobre la línea del pantalón de la doctora se observaba un tatuaje pequeño; incrédulo, Martín se restregó los ojos. El mismo tatuaje tantas veces entrevisto en otras mujeres: una doble hélice que representaba clásicamente la molécula de ADN, y debajo una inscripción en latín: “quo scripsi, scripsi”.

***

Hacía muchos días que Cliff no se bañaba ni afeitaba. Apenas comía y se encontraba con una constante sensación de inquietud, día y noche, cada día.
Si un psiquiatra lo observara no dudaría en diagnosticar un caso de paranoia. El muchacho se sentía observado, estaba convencido que cámaras de vigilancia lo controlaban en su casa, y había dado vuelta los muebles en muchas ocasiones para detectar grabadores o lentes ocultas.
Pero sobre todas las cosas, tenía la sensación que algo que le atañía estaba por ocurrir.
Casi siempre salía de su casa muy tarde en la noche, e iba a comprar escasa provisiones a un mercado chino que abría toda la noche. Ya casi no tenía contacto con su familia, y optaba por no hablar con nadie.
Sin embargo, en los últimos días, la impresión que algo lo llamaba con voluntad imperiosa lo fue ganando. Una y otra vez rebuscó señales (así lo pensaba) en los cómics y en lo libros de fantasía que llenaban su habitación. “Parezco Gollum tras el Anillo” – se dijo y rió ante la ocurrencia. Recordó el peregrinar del pobre Smeagol tras su tesoro birlado, su sufrimiento de heroinómano perdido que lo guiaba días tras día.
A Cliff no le había gustado la película, pero si los libros.
El Anillo.
Tomó la edición rústica que tenía desde niño y miró las runas que adornaban la portada. Y en ése instante, un golpe de pensamiento lateral casi lo derribó. Los dibujos de la tapa, las runas, se parecían y fundían con otra imagen, con un recuerdo que asomó a su mente sin permiso: la de una escalera de caracol que se entrelazaba consigo misma.
El recuerdo desreprimido fue mas allá, y se vió a sí mismo siendo niño leyendo aquellos tomos interminables mientras comía chocolates en una feria de la montaña, mientras esperaba a que su padre (que no era su padre) terminara sus asuntos con una contorsionista, quien tenía tatuada en la espalda aquella escalera que parecía una hélice.

***
Dana se despertó sobresaltada. La campana del teléfono sonaba sin cesar, atendió con la luz apagada, y apenas articuló un saludo. Desde el otro lado del Atlántico, la voz sonaba imperiosa.
- Ha habido noticias?
-Clara? – preguntó ahora despabilada.
- Si o no?
- Podría decirse. Aún no estamos seguros.
La voz de Clara se afinó y pareció un aullido.
- No llamo para recibir un puede ser por respuesta.
-Señor ... - dijo Dana conteniendo el impulso de colgar- Le informo que tengo un hacker permanente sobre la terminal del objetivo. Si en algún momento puede acceder al sitio, lo sabremos inmediatamente.
- Eso espero – dijo Clara y colgó.
Dana se tapó la cabeza con la almohada. Estaba harta de la gente de Washington, harta de aquella misión, y harta del estúpido nombre clave que le habían asignado.

- Y bien?
- Aún no han podido acceder, Señor – dijo Clara.
- No son buenas noticias. El tiempo ya no está de nuestro lado, y otros se nos están adelantando.
- Si señor, pero los europeos no tienen toda la información.
- Eso no lo sabemos. Pero no me refería a ellos, en todo caso.
-Usted preferiría que lancemos todo a la calle? CIA, FBI, Servicio Secreto? Podríamos ganar tiempo, pero el secreto se perdería, sin duda.
- No, muchacha, no. Todavía tenemos algo de valor en nuestras manos.
- ¿El agente?
- Su ignorancia.
El Presidente salió del despacho y un agente cerró la puerta.

***

Juliette despertó y encontró a Martín junto a su cama.
- Examinaba su tatuaje – dijo en silencio.
La mujer se sentó, descolgó las piernas de la cama y quedó frente a él.
- Muy bien. ¿Lo has reconocido?
- Lo he visto en ocasiones, en distintas personas. ¿Qué significa?
Juliette se levantó y caminó hasta quedar en la oscuridad.
- La doble hélice y el latín son una marca. Una marca que es mejor no tener a la vista pero así son las cosas.
Martín no hablaba, y la mujer continuó.
- Has entendido la frase en latín?
- Sí. Lo escrito, escrito está. Es bíblico.
-No, o sí: lo escrito en el código genético no debe cambiarse. En realidad no he sido completamente honesta contigo. Nosotros eliminamos a los clones.
Una sensación de vacío golpeó a Martín en el estómago
-Pero – continuó Juliette -, la verdad es que tu no eres un clon. El 673 fue muerto por mí misma. En realidad no era quien tenía poderes especiales. Tu eres el verdadero Martín Bishop, Agente Especial ... igual que yo.
- Pero...
- Pero dejamos que todos lo creyeran para que el verdadero clon escapara y nos llevara hacia el laboratorio genuino, no el que se montó para tapar la jugada. El asunto es que el clon se perdió, y ahora todos están tras él.
- Todos?
- Todos. El Mossad, los iraníes, los rusos...
- Y nosotros somos...? –preguntó Martín
Juliette le sonrió.
- Tu eres el agente Bishop. Ya Deberías recordar que trabajas para el Vaticano

***

Kouduglas tomaba su cuarto tazón de café de la noche. Su guardia no había tenido novedad, como desde hacía casi dos meses, y en pocos minutos llegaría su reemplazo. Pero en forma inesperada, la pantalla del ordenador dio paso a la pantalla del sistema.
Kouduglas leyó los datos, y corrió al teléfono codificado. Pocos instantes después logró la comunicación.
- Señor, han accedido al sistema. Si, Señor, están aquí en Londres. La dirección es la registrada, y el nombre del objetivo es Bishop, Cliff Bishop.




Finaliza en el blog El gallipato parlante

17 de agosto de 2005

El juego: desvíos y descarrilamientos




Sabíamos que este tipo de eventualidades pasarían, así que al menos no nos pilla de sorpresa. La siguiente jugadora de la lista, Rakele (del blog Cerebro de porespán), no da señales de vida, por lo que para evitar más retrasos vamos a saltarnos su turno. Así pues le corresponde ahora a Dawn (del blog Stop running after me) continuar el relato, mientras que Rakele pasará provisionalmente al penúltimo lugar hasta que sepamos si piensa jugar o no. Zero, por favor, modifica tu relato para que enlace con el blog correcto.

También tenemos que lamentar una baja. Tete, del blog del ídem, ha decidido retirarse del juego por motivos personales (esperamos que te pongas bien pronto). Si alguien más considera que no puede cumplir con su parte, por favor avisadnos para que podamos modificar la lista.

Recuerdo a los hipotéticos lectores de este blognicho que mientras dure el juego del relato encadenado cualquiera puede apuntarse. Solo tiene que decirlo e indicar la página en la que va a publicar su parte.

¡Más madera!

11 de agosto de 2005

El juego: checkpoint




Es hora de echar el primer vistazo a la progresión del relato encadenado. Veamos como están las cosas:

  • Con el fragmento de esta tarde ya serán cuatro los episodios publicados, lo cual nos da una decente media de un capítulo cada día y medio. Sería conveniente que la mantuvieramos o (incluso que la redujéramos) para mantener un ritmo agil de lectura. Y porque estamos impacientes de saber que pasará a continuación, claro. Eso sí, la regla sigue en pie: teneis dos días para publicar vuestro aportación.
  • Con Gallipato, y contando que el Tete se ponga bueno pronto y no nos falle (¡Tete, ponte bueno pronto y no nos falles!), ya somos 16 participantes en el juego. Con cada nueva incorporación actualizaré tanto la lista que hay en la columna de la derecha como la que hay en el blog del relato, de forma que tengamos una referencia de quién va a continuación. Recuerdo a todo el que lea esto que mientras dure el relato cualquiera se puede apuntar al mismo.
  • Finalmente he adquirido una licencia Creative Commons para nuestro relato. En la columna, debajo de la lista de capítulos publicados puede verse el sello acreditativo, y pulsando en él aparecerán los derechos que nos reservamos. Eso sí, quiero dejar algo claro: aunque yo haya sido el impulsor de este juego el relato es de TODOS, por lo que si no estais de acuerdo en algo (esta licencia, el diseño del blog donde se publica, alguna regla en particular) decídmelo y los solucionaremos.
  • Por último, quiero adelantaros que he preparado dos cositas para cuando el relato acabe. La primera será buscarle un título decente al relato, para lo cual cada uno aportará sus ideas y después votaremos la que más nos guste. Y la segunda me la guardo de momento. Es una tontería de nada, pero estoy convencido de que os va a gustar porque pondrá la guinda al juego.

Show must go on!

7 de agosto de 2005

El relato encadenado

CAPÍTULO 1

A las 0 horas y 37 minutos de una tórrida noche de agosto, John Smith se despertó entre gritos en la desvencijada cama de su apartamento prefabricado. Las sábanas estaban empapadas de sudor, de su nariz corría un fino hilo de sangre y temblaba ligeramente. Aún le costó varios segundos recordar dónde estaba y cómo coño había llegado a esa situación.

No, la verdad es que no me llamo John Smith. Pero eso es algo que ni al dueño ni a la policía les interesa saber por el momento....

La pesadilla que le había arrancado del sueño había sido la misma de siempre, la que le atormentaba noche tras noche desde aquel día en que tuvo que huir para siempre de todo lo que había conocido hasta entonces: ella y solo ella, en medio de la más absoluta oscuridad, apuntándole con un dedo acusador y con los ojos brillando de forma sobrenatural. Ya hacía más de tres meses de aquello, pero los fantasmas del pasado parecían perseguirle allá donde se encontrara.

Se incorporó y echó un vistazo a su alrededor. En apariencia, todo estaba en orden. La misma ropa tirada en cualquier parte; la misma pornografía acumulada en un rincón; la misma maleta a medio hacer por si hubiera que salir corriendo; la misma ventana imposible de cerrar; las mismas paredes mugrientas sin apenas adornos, excepto una mancha y un enchufe arrancado que indicaban que antaño allí hubo un terminal de conexión. De la calle llegaba el bullicio de sátiros y ninfas que comenzaban a festejar el fin de semana, y dos pisos más abajo se oían los gemidos de la pareja que copulaba mecánicamente el mismo día, a la misma hora, durante el mismo periodo de tiempo, desde que él estaba allí.

Ella fingía, no hacía falta ser un lince para saberlo, pero está claro que el marido no era muy listo, o se hacía el tonto. Al principio de forma tímida, con el tiempo se fue creciendo y sus orgasmos de película resonaban en las vigas por todo el edificio de hormigón sin pintar. La muy puta me ponía caliente, sobre todo cuando sus gemidos eran reales, cuando la sentías disfrutar, exactamente en las ocasiones en que el marido estaba de viaje y muy lejos de allí...

Cada vez que tenía la pesadilla le era imposible volver a dormirse, por muy cansado que estuviera. Así que encendió una luz, se vistió y salió al exterior a mezclarse con el gentío creciente. En esa parte de la ciudad todos los callejones olían a orines y pólvora, las putas eran fogosas y engreídas, nadie hacía preguntas en los hoteles y para cerrar un bar había que mandar todo un escuadrón de policía. Era un gran sitio para desaparecer, él lo sabía. Desgraciadamente, ellos también lo sabían.

Creo que me siguen...

Maldijo al darse cuenta de que se había olvidado el comunicador en su habitación. Necesitaba dinero, y por eso no se podía permitir el lujo de rechazar encargos. Sin embargo le preocupaba más ese vehículo que le había seguido los pasos toda la semana. Quizás se equivocara (era un modelo común, en un color común, de los pocos que estaban autorizados a circular por el centro de la ciudad), pero no quiso arriesgarse y se metió en el primer club nocturno que encontró. Tuvo mala suerte. Estaba lleno de adolescentes drogados que apenas servirían como testigos si algo le pasara. Un buen territorio de caza para el sexo fácil (a John siempre le había gustado la carne fresca), pero un mal lugar para esconderse.

En ese momento, alguien le agarró del brazo...


CONTINUA EN... · (NO HAY FRECUENCIA)

5 de agosto de 2005

El juego: todos en fila y contra la pared


Y menos mal que no hemos hecho nada... Posted by Picasa


(Música de tambores de fondo, como la que sonaba en "La noche de los castillos", ese concurso tan surrealista pero conceptualmente interesante que apenas duró una temporada en TVE1)

Señoras, caballeros, ha llegado la hora de la verdad. Tras un sorteo casi sin manipulaciones (casi; dio la casualidad de que todas las mujeres aparecieron seguidas y he preferido que haya alternancia) ya he configurado la lista definitiva de jugadores y los capítulos de los que tendrán que encargarse. Es esta:

  1. El inadaptado, de Asco de vida
  2. Surlaw, de · (No hay frecuencia)
  3. Thuringwethil, de su blog personal
  4. Woed, de ContraRutina
  5. La Ceci, de Cecilidades
  6. Frunobulax, de Frunobuland
  7. Zero, de El fantasma de la máquina
  8. Dawn, de Stop running after me
  9. Pelopin, de Destino: mi vida
  10. Porlacara, de La vida en una pantalla
  11. Pablo, de El poste
  12. The man without dignity, de New Freaks on the blog
  13. Crub, de La estrella del camino
  14. El gallipato, de El gallipato parlante

Por el momento le corresponde a Gallipato el honor de escribir el final de la historia. Pero solo "por el momento". La lista de participantes no está cerrada, sino que mientras dure el relato cualquiera puede apuntarse. Eso sí, todo aquel que quiera apuntarse se irá incorporando a la lista por orden cronológico, esto es, que guardarán turno como en la pescadería.

Estamos en fin de semana y sé que la actividad bloguera se reduce, así que voy a aprovecharlo para publicar el inicio del relato sin prisas. El siguiente, en este caso Surlaw, tendrá en principio hasta el martes para publicar la continuación. Os recuerdo que si por las circunstancias alguien no pudiera publicar su parte debe avisar para que corra turno y se modifiquen los enlaces para no romper la cadena. No obstante ya he creado el blog donde se colgarán todos los capítulos. Es simple, pero no demasiado, aunque siempre podremos cambiarlo por el camino. En breve habrá un enlace en la columna de la derecha. Ya que soy un negado para el diseño gráfico, si alguien se currara un mini-banner sería de agradecer.

Una última cosa. Siguiendo el consejo de Frunobulax, y para evitar discusiones, he decidido que nuestra historia se llamará simplemente "El relato encadenado", con el subtítulo de "Una historia escrita por y para bloggers". Así el título no influirá en la temática (que, como ya he dicho, será libre) y, quien sabe, igual llama la atención de alguna editorial.

Mañana por la tarde empieza el juego...