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28 de junio de 2006

Recepcionistas: manual de supervivencia



Me repito. Más que el ajo. No es algo necesariamente malo, porque las películas de James Bond son todas prácticamente iguales y de hecho nos gustan así. Los libros de Palahniuk también son bastante repetitivos y no por ello he dejado de leerlos. Y que decir de Bendis. ¿Bendis? Sí, Bendis.

Así pues, voy a repetirme. Ante todo en cuanto a temática, porque como ya he dicho yo no he tenido una sola idea original en mi vida y en el blog me limito a plasmar lo que me va pasando día a día (con más o menos acierto, claro está). También en cuanto a estructura, porque esta debe ser la quinta o sexta vez que escribo un mensaje así (a pesar de haber prometido no volver a hacerlo). De hecho el título es un guiño a mí mismo, acerca de un comentario de un popular mensaje anterior que, precisamente, es el que estoy tomando como modelo para escribir este. Todo repetido, nada nuevo.

Teniendo en cuenta los dos mensajes de referencia (es decir, el de ayer y también el que he mencionado aquí), se pueden deducir dos cosas. Lo primero, que voy a hablar de los distintos tipos de gente que viene a consultarme cosas a la recepción y sus características principales. A fin de cuentas es una de mis obsesiones, la de analizar y clasificar a diferentes colectivos dentro de un determinado contexto. Al final va a resultar que tendría que haber estudiado sociología...

Y lo segundo, significa la vuelta de... oh, sí, ¡los NTP! Es decir, el Nivel de Tocamiento de Pelotas de cada uno de los subgrupos analizados. Una forma de clasificación cruel, arbitraria y poco objetiva pero... bueno, que me la suda. Que para eso esto es mi blog.

He aquí lo que ha necesitado cuatro párrafos de introducción innecesaria:

  • El indeciso (NTP: bajo) - El típico tio que entra con miedo en la oficina (casi siempre cuando está medio vacia) y empieza a mirarlo todo como si hubiera llegado a un mundo paralelo. En realidad es inofensivo, porque le da tanto miedo preguntar que se limita a leer los carteles, cojer algunos folletos y lanzarte miradas de reojo. Lo malo es que aunque sabes que no supone ningún peligro te obliga a dejar la partida de solitario a medias y mantener la atención en él. Existe una variante:
  • La bomba humana (NTP: medio) - Al igual que el indeciso es alguien que entra por la puerta casi con miedo y da la impresión de que no se atreve a hablar contigo. En ese primer estadio suele dedicarse a leer los folletos con mucha atención, como si hubiera un código secreto o algo así. Pero al cabo de unos minutos parece que reune fuerzas y se dirige a ti con un millón de preguntas, algunas increiblemente retorcidas, tras las cuales ha aprendido más de la burocracia en quince minutos que tu en todo los meses que llevas ahí.
  • El guiri (NTP: alto) - Lo peor de los extranjeros no es, ni con mucho, la dificultad para comunicarse. A fin de cuentas quien más quien menos chapurrea el suficiente inglés o francés para hacerse entender. No, si hay algo por lo que hay que temer y mucho a los guiris es por su desconocimiento de la burocracia española, que se puede resumir en: "esto es así, y si no te gusta te jodes". Resulta muy difícil explicarles que los horarios no siempre se cumplen, que a veces los oficinistas se ausentan sin motivo aparente, que hay documentos que se traspapelan y que todo es así de lento. No es que los españoles lo entendamos, pero al menos ya nos hemos acostumbrado a ello.
  • La maruja (NTP: medio) - Siempre le ocurre algo. Puede que le duela alguna parte del cuerpo, o que tenga prisa, o esté la comida en el fuego, o le pase algo a sus hijos, o su marido sea un gilipollas, pero la cuestión es que te lo tiene que contar. Aunque no te importe (que no te importa una mierda), aunque no tenga nada que ver con el asunto, aunque esté cabreando al resto de la cola, el caso es contártelo. Lo único que se puede hacer es fingir que le estás prestando atención hasta que se desahogue y se marche.
  • El universitario (NTP: bajo) - Completamente perdido, inocente y pardillo, especialmente los de primeros cursos que acaban de salir del cascarón y todavía no se han enfrentado al mundo real. Suelen enfadarse al comprobar lo mal que funciona todo, pero no se atreven nunca a protestar o a levantar la voz, salvo en casos aislados. Y, de todas maneras, basta con darle alguna explicación rimbombante y en tono firme para que se convenza de que lleva las de perder.
  • Don importante (NTP: alto) - Un tipo trajeado y que entra hablando por el móvil (aunque sea con su suegra), que sin dirigirte la mirada te ordena que le des cierta información (esa misma que aparece en internet y en los folletos), dándote a entender que tiene prisa y que debido a su estatus se merece un trato de favor. En realidad suele ser un vulgar comercial al que le da vergüenza admitir que tiene los mismos problemas que cualquier currito. Restregarle por la cara que le falta algún papel o se le ha pasado el plazo es una delicia. Existe también una variante a la que hay que tener mucho miedo:
  • El VIP (NTP: variable) - Un señor (o señora) con aspecto respetable que se acerca a la recepción y te pide hablar con el director u otro cargo similar. Es bastante frecuente que no te hayan avisado de que vendría alguien, por lo que cada vez que ocurre esto te acojonas vivo. Los suele haber de dos tipos: el de buen rollo (un amigo o familiar del jefe), al que no le importa que le preguntes quién es antes de hacer el aviso, y el de mal rollo (un cargo importante de otro departamento o empresa), al que no le hace ni pizca de gracia que no le reciban como se merece. Un mal paso y te pueden echar del puesto, así que hasta que finalmente cruzan la puerta pasas más miedo que en toda tu vida.
  • El neuras (NTP: muy alto) - Alguien que se ha leido demasiados números de OCU: Compra maestra y viene dispuesto a elevar su reclamación hasta al mismísimo rey si hace falta. Apenas te deja decir una sola palabra: desde que entra por la puerta viene gritando, mascullando y perjurando, con una retahila de frases solemnes que ha ensayado en casa para luchar por lo que el considera una injusticia. En realidad muchas veces no lleva razón, lo cual no hace sino cabrearle más aún y pedir como un disco rayado que le pases con un superior (algo que evitas porque si lo haces podría caerte una bronca importante). Y si realmente la lleva, decirselo sólo servirá para envalentonarle más y que te trate como si fueras el anticristo. Es por esta gente por la que muchas oficinas tiene seguridad privada.
  • El profesional (NTP: medio) - Alguien que lleva manejando papeles incluso antes de que tu nacieras y se conoce hasta los más recónditos vericuetos de la administración. Nunca te deja acabar las frases y te bombardea con referencias a leyes y normas. Es consciente de que sabe mucho más del tema que tu, por lo que suele tratarte con un cierto desprecio. Poder restregarle en la cara alguna normativa que acaba de cambiar y aún desconoce es un placer indescriptible.
  • El "dame algo" (NTP: bajo) - El primo del cuñado de una amigo del vecino de su compañero de trabajo le ha dicho que allí puede conseguir una subvención o beca, por lo que entra en la oficina sin tener muy claro de que va el tema pero convencido de que conseguirá un montón de dinero. Es muy fácil desengañarle e incluso desanimarle, puesto que la gran mayoría de las veces no entra ni de lejos dentro de los parámetros descritos por ley para ser beneficiario de la ayuda. En cuanto sale de ahí le compra un cupón al ciego de la esquina.
  • La tia buena (NTP: inexistente) - Desde que entra hasta que sale lo único que puedes fijarte es en sus tetas y en su culo. Ya pueda ser una bellísima persona o una zorra insufrible, todo te da igual. Puede robarte media oficina delante de tus narices y posiblemente ni te enterarías, demasiado ocupado como estás en babear sobre su escote. A veces incluso intentas flirtear con ella, pero sabes que lo único que conseguirás es un calentón de narices. En realidad no te importa, es posiblemente lo mejor que te ha pasado en toda la semana.

Seguramente me olvido de unos cuantos, pero, en fin, si se me ocurre algo ya lo escribiré desde la oficina. Total, para lo que tengo que hacer hoy...

11 de octubre de 2005

Comida basura, clientes basura


Para que no se mosquee Tom Gordon, el autor,
esta es la dirección de su web




La primera norma que te enseñan cuando consigues un trabajo de cara al público es que el cliente siempre tiene la razón. Sí, claro... ¡¡Y UNA MIERDA!! La mayor parte de la gente a la que he atendido no solo no tenían razón, sino que en general ni siquiera sabían lo que querían. Algunos por no saber no sabían ni donde estaban, con las consiguientes quejas, reclamaciones, broncas y conatos de genocidio. Aunque, eso sí, en estos casos siempre puedes llamar al encargado para que se coma el marrón...

La cuestión es que no entiendo la preocupación de determinados adalides de la españolidad con respecto al desembarco de la cultura norteamericana en nuestro país. Porque, sí, vale, existen ciertas costumbres y giros lingüísticos que se están imponiendo con rapidez (Halloween y decir "jodidamente", por ejemplo), pero la actitud general de la sociedad no ha variado un ápice desde hace 50 años. Por mucho que se empeñen, los españoles jamás se comportarán como "clientes profesionales" que llegan, piden su menu, se lo comen (o no), tiran los restos a la papelera y se largan sin decir una palabra. Ojalá fuera así, porque eso nos evitaría infinitos problemas y haría que el trabajo en estos restaurantes (bwa-ha-ha-ha) fuera incluso agradable.

Pero no, el español medio solo es auténticamente él mismo dentro de un bar, y por eso extiende su hábitat natural donde quiera que vaya. Da igual que lleves un uniforme de colores chillones, da igual que las hamburguesas no se parezcan en nada a un pincho de tortilla, da igual que le estemos timando con un trozo de pizza recalentada, un auténtico ejemplar nacional te hablará igual que le habla a su camarero de toda la vida, agarrará los vasos de papel como si se estuviera bebiendo un cubata y no sabrá ni por donde se coge una bandeja de plástico. Joder, hasta los he visto beberse una cerveza acodado a una barra!

Es cierto que hay clientes y clientes. No es lo mismo la clientela que acude al restaurante Jockey de Madrid que la de un Burger King en un centro comercial un fin de semana (les invito a apreciar también las diferencias entre las webs). También es cierto que gilipollas hay en todas partes, pero determinados lugares los atraen como las farolas a las polillas en agosto. Las hamburgueserías y pizzerías son dos de esos lugares. Y lo peor es que a todos, absolutamente todos hay que sonreirles por igual, aunque tengas ganas de estrangularlos. Aunque si te cae muy mal siempre puedes escupirles en la comida...

A continuación ofrezco un somero repaso a la clientela habitual de los restaurantes (bwa-ha-ha-ha) de comida rápida, en orden ascendente por edades. Acompañando a cada subtipo encontrarán su NTP, es decir, su Nivel de Tocamiento de Pelotas. Quizás sorprendan algunos de los resultados, pero todo será explicado convenientemente.:


INFANTES

Aunque debería estar prohibido que los niños se acercaran a uno de estos lugares (porque hay productos que podrían taponar las arterias a un elefante), sigue habiendo padres inconscientes que ceden a sus súplicas y los llevan a regañadientes. Aunque bien que se zampan ellos también una hamburguesa...

Suelen presentarse en dos formas:

  1. Niño + parentela/abuelos/tutor legal (NTP: medio) - La situación siempre es exáctamente igual. El niño y su acompañante se plantan en la barra, el adulto pregunta "¿qué quieres?" y los dos pasan los siguientes 5 minutos mirando la lista de menús como autistas. El niño porque le gusta y todo y le cuesta elegir. El adulto porque no pisa un lugar así desde que el sexo con su cónyuge era agradable y ni siquiera recuerda a que saben esas cosas. Al final el infante señala algo con el dedo (normalmente solo hay dos menús a elegir, así que no es tan difícil, coño) y el acompañante el producto más hipocalórico de todos. Con patatas, siempre con patatas. El espectáculo que montan los dos en la mesa ya es caso aparte, porque parece una competición a ver cual de los dos se pringa más con el ketchup...
  2. Cumpleaños (NTP: el horror, el horror...) - Baste decir que he conocido a compañeros que han alegado enfermedad con tal de no tener que enfrentarse con algo así. Especialmente si tu restaurante (bwa-ha-ha-ha) tiene un parque infantil, hacerse cargo de un cumpleaños es como ir a la guerra. Hordas de niños gritando, llorando, corriendo por el local, manchándolo todo, derribando objetos de decoración, preguntándote cosas, pidiéndote caramelos... Y al fondo una multitud de madres (porque siempre son ellas las que se comen el marrón) con cara de profundo hastío, fumando como carreteros y lanzando miradas lascivas a algún ocasional empleado buenorro. Ahí es donde demuestras tu valía como currante...

PÚBERES

En cuanto los crios de hoy en día crecen un poco lo primero que hacen es vestirse como putas (o raperos), pedirle a sus padres un móvil y largarse todas las tardes a fundirse la paga en cualquier gilipollez. Ni que decir tiene que son clientes habituales. Suelen presentarse siempre en grupo (a esas edades todavía crees en los amigos) y estoy convencido de que muchas cadenas sobreviven gracias a ellos.

  1. Grupos pequeños (NTP: bajo) - Por sexos o mixtos, vienen de tres en tres o de cuatro en cuatro. Tienen la mala costumbre de pedir de uno en uno (con la consiguiente pérdida de tiempo) y suelen quedarse durante horas en una mesa, hablando y enviandose mensajitos con el móvil. Eso sí, aún conservan algo de educación y suelen dejar las bandejas en su sitio.
  2. Grupos grandes (NTP: alto) - Mixtos y en fin de semana. Al estar todos juntos se envalentonan y desde que entran arman follón. Se apelotonan todos en la barra y comienzan a marear al personal. Es el problema de su generación: tienen de todo. Eso hace que se cansen de los menús habituales y por eso piden cosas más complicadas. A veces una cosa diferente cada uno. Después se sientan todos juntos (acaparando medio local) y se comportan como si estuvieran en una fiesta: gritan, se tiran cosas, viajan constantemente al baño... La única ventaja es que les puedes dar todas las largas que quieras si les falta algo, pero eso es porque de todas formas se pasarán allí todo el día.

NIÑATOS

El NTP de los adolescentes es bajo, aunque sea sorprendente. Pero es lógico si lo pensamos: se han pasado la edad del pavo en este tipo de locales y se conocen los menús al dedillo. Mejor que los empleados de hecho. Eso sí, tienen sus inconvenientes:

  • Suelen vacilar a los cajeros
  • Suelen intentar ligar con las cajeras
  • Tienen la desagradable costumbre de pagar con billetes grandes
  • Nunca dejan las bandejas en su sitio

JÓVENES Y POST-JÓVENES

Clientes ocasionales en su mayoría, la frecuencia de sus visitas disminuye con la edad (Cuánto daño han hecho las pizzas congeladas al negocio... ). Sin embargo esto es como el tabaco: nunca lo dejas del todo. Y para fidelizar a esta clientela es por lo que las empresas se empeñan en crear nuevos productos (que imiten a los de la competencia, especialmente a los kebabs y similares) y cerrar a horas intempestivas. Esto jode y mucho, pero tenemos nuestra venganza cuando al cabo de un tiempo se incorporan a la empresa en busca de su primer empleo. Existen diversos tipos y subtipos:

  • Cliente individual (NTP: casi nulo) - Acuciados por la necesidad y el hambre (especialmente cuando están en una ciudad desconocida y no saben dónde acudir) entran a los locales casi con vergüenza. Tardan un poco en decidirse, pero cuando cogen su bandeja se sientan en un rincón de la sala y comen en absoluto silencio, mirando constantemente a su alrededor. Ellos mismos son conscientes de parecer bichos raros y a veces te da la impresión que de un momento a otro van a sacar un kalasnikov de la mochila y masacrar a toda el mundo..
  • Clientes en grupo (NTP: moderado) - Raros a partir de ciertas edades, pero son siempre bienvenidos. Especialmente por las abismales cantidades de basura que pueden llegar a ingerir entre todos. Algunos especímenes son un espectáculo que podría exhibirse en ferias. Se dividen en dos subcategorías:
    • Entre semana - Amigos o compañeros de clase que se reunen casualmente cuando van de compras, al cine o algún acto cultural. Son bastante educados y solo tienen dos pegas: que siempre se pelean por invitarse unos a otros y que no paran de pedirte extras (con el subsiguiente bufido del cocinero).
    • Fin de semana - Ya sea antes o después de la borrachera, a veces son los mismos que antes pero completamente transformados en seres gritones y con muchas ganas de vacilar al personal. Se empeñan en socializar o ligar con unos cajeros que están hasta las pelotas de todos ellos y que los maldicen entre dientes porque obligan a los restaurantes (bwa-ha-ha-ha) a cerrar a las dos de la mañana. Se piensan mucho el pedido, van constantemente al baño (muchas veces sin consumir) y, lo que es peor, vomitan.

ADULTOS

Habrá a quien le extrañe esta categoría y la siguiente, pero eso depende del tipo de franquicia para la que se haya trabajado. Durante mucho tiempo estuve en una que era a su vez restaurante (bwa-ha-ha-ha) y cafetería, lo que propiciaba que entrara gente más adulta de lo que se ve en otros sitios. Aunque no por ser mayores son mejores clientes, especialmente porque para ellos es un mundo extraño. Estos son los especímenes que solía encontrarme:

  • Cliente habitual (NTP: alto) - Que alguien acuda a una franquicia de comida rápida con frecuencia ya te hace cuestionarte su salud mental. Y física, porque ir más de tres veces al mes ya debería ser motivo de daños irreparables en el organismo. Existen varios subgrupos
    • Negreros - Pasan tanto tiempo allí que te consideran sus esclavos personales: son exigentes, no te perdonan un error y se quejan con frecuencia. Más de uno acaba llamando a la policía por cualquier gilipollez.
    • Borrachos - Ya que no los dejan entrar en ningún bar algunos acaban reculando en estos locales, donde los empleados están demasiado asustados para decirles nada. No se venden cubatas, claro, pero pueden llegar a vaciarte el bidón de cerveza. Y cuando montan bronca no hay dios que los eche...
    • Sibaritas - Son los que siempre te cambian algún ingrediente del menú. O varios. O todos. Hamburguesas y pizzas a la carta, como si estuvieran en un restaurante. Los cocineros los odian a muerte...
  • Clientes de hora punta (NTP: muy alto) - A primera hora son cafés, justo antes de entrar al trabajo. A última hora son menús para llevar, cuando no tienen tiempo de preparar una cena como dios manda o hay un partido de fútbol. Vienen todos a la vez y todos quieren su pedido al instante, por lo que inevitablemente se cabrean y saturan al personal. Joder, que se busquen un bar...
  • Reuniones (NTP: moderado) - De vez en cuando vienen pequeños grupitos de oficinistas o similares a celebrar encuentros (¡incluso entrevistas!) a algún local de comida rápida debido a su proximidad al centro de trabajo. Aunque no dan problemas si que molestan por dos motivos: la envidia que da verlos tan trajeados y profesionales, y que a pesar de pedir muy poco acaparan las mesas durante mucho tiempo. A este grupo se ha unido recientemente el de treintañeras, ya sean secretarias de descanso o amigas de compras, atraidas por la aparición de ensaladas y productos "dietéticos" (bwa-ha-ha-ha) en los menús.

JUBILADOS

El NTP de este grupo es muy alto, solo superado por los cumpleaños. Y cualquiera que haya trabajado en una cafetería sabe porqué. Aparecen en bloque a la hora de la merienda y literalmente se hacen los dueños del local, acaparando espacio y empleados. Sus inconvenientes son muchos y variados:

  • Quieren darte palique todo el tiempo, como si fueras sus nietos
  • La edad los convierte en incapaces de manejar una bandeja de plástico, hasta el punto que muchas veces tengas que servirles como si fueras un camarero normal
  • Son extremadamente puntillosos con la composición, textura y temperatura de los cafés o bollos
  • Insisten en darte cambio, para lo que se tiran horas rebuscando en sus monederos
  • Se pasan toda la tarde en la sala, como si estuvieran en un club social
  • Ahuyentan a los clientes más jóvenes
  • Pueden tener emergencias médicas o incluso que se muera uno en el mismo local (yo conozco al menos un caso)

Pedazo de tocho. Debería de publicar algún libro sobre esto, el "Manual de autodefensa para empleados de comida rápida". A la espera de que me anime a publicar el tercer capítulo, dedicado a los selectores de personal, será mejor que lo deje aquí.

Mañana apenas si podré conectarme, así que prepararé una inadaptira en su lugar. Y ese Relato Encadenado, ¡¡que empiece ya!!

10 de octubre de 2005

Comida basura, vida basura


"Trabajo por comida"
¿No lo hacemos todos?
Posted by Picasa


IN NOMINE DEI NOSTRI SATANAS LUCIFERI EXCELSI....


Ah, perdón, me pillais haciendo la invocación anual al diablo. Y digo anual porque inevitablemente todos los años acabo haciendo mismo. Después de la infructuosa visita las oficinas del INEM me veo obligado a recurrir al PLAN C: buscar un trabajo en una cadena de comida basura.

La verdad es que no debería de ser demasiado crueles con ellos, porque es el único sector en el que siempre me han dado trabajo de inmediato y casi sin rechistar. Sobre todo ahora, que con mi experiencia me he convertido en un pringao veterano multiusos (ver clasificación más abajo). Están mal pagados, sí, no tratan excesivamente bien a sus empleados, sí, los horarios son mortales, también, pero son como esa ex que tenía Gabino Diego en "Los peores años de nuestra vida": cuando la necesidad aprieta, siempre puedes recurrir a ella.

La comida rápida es un universo aparte. De hecho a algunas personas les cuesta incluirlas dentro del sector de la hostelería, a pesar de la gran cantidad de dinero que facturan al año. Tanto que incluso Ferrán Adriá ha creado su propia cadena, el Fast Good. Las hamburguesas son carísimas y con ingredientes selectos, pero siguen siendo hamburguesas. Y estoy convencido de que dentro de las tiendas se vive el mismo ambiente semi-castrense, además de ese delicado equilibrio entre la suciedad y la higiene que existe en las cocinas o salas de preparación de alimentos.

Sin embargo si hay algo que caracteriza a este mundo son los empleados. Desde los estudiantes que trabajan una temporada para pagarse algún capricho hasta los jefazos que solo ves en las fotos que hay en los manuales, existe una fauna variopinta que inexorablemente se repite de una franquicia a otra. Porque para medrar en la escalafón hacen falta tres características esenciales: falta de auténtica ambición, ausencia de escrúpulos y desprecio absoluto por la comida (esto último, no obstante, se acaba imponiendo a todos los empleados, porque tras meses de comer hamburguesas o pizzas recalentadas a deshoras tu paladar se resiente hasta no poder distinguir un corcho del caviar).

Este es un somero repaso de la cadena de mando de un restaurante (bwa-ha-ha-ha-ha) de comida rápida. Si bien es cierto que no he pasado de los dos primeros niveles he de decir que me ofrecieron un puesto en el tercero, que rechacé por motivos coyunturales. Aunque algunas veces me pregunto si no debí aceptarlo...


NIVEL 1. TRABAJADORES BASE

También conocidos como pringaos, son una ingente masa de gente generalmente joven (generalmente, los he visto de incluso 40 años sirviendo refrescos) que han aceptado el trabajo como algo temporal y que no le suelen dar demasiada importancia. Razón que los mandos aprovechan para explotarlos al máximo con contratos basura llenos de clausulas crípticas y unas nóminas más difíciles de descifrar que el Código DaVinci. En resumen, que te pagan lo menos posible por la mayor cantidad de horas que el convenio permite. Y a veces incluso de espaldas al convenio, pero eso es otra historia.

Los pringaos se dividen en distintas categorías, según las tareas asignadas y el tiempo que hayan aguantado en el trabajo sin cometer una masacre:

  • Pringao novato - La gran mayoría, porque como ya he dicho varias veces son jóvenes que solo quieren trabajar un tiempo limitado (entre uno y 6 meses) y después seguir viviendo del cuento o buscar otra cosa mejor. Si lo encuentra, claro, porque una vez entras en esto es bastante difícil salir. Las empresas los aceptan porque es muy difícil encontrar algo mejor, pero en la práctica significa que el 80% de tu plantilla sea gente que no sabe muy bien lo que hace y que la caga con frecuencia: acumulación de clientes, cajas que no cuadran, objetos diversos que se caen al suelo, aceptación inconsciente de billetes falsos...
  • Pringao de cocina - Aunque no siempre trabajan en una cocina propiamente dicha la labor es la misma: manipular los alimentos que la clientela inconsciente va a consumir. Suelen cobrar lo mismo o incluso menos que los pringaos de caja o sala, pero en cierta manera son los reyes del cotarro. No tener al cliente delante de tus narices dando el coñazo proporciona una cierta seguridad y todo el resto de empleados está pendiente de lo que haces. Eso hace que el ambiente se relaje (razón por la que las hamburguesas tardan tanto en salir) y que todos se acaben volviendo un poco pasotas. Si no estuvieran tan atados por las rígidas normas de sanidad, la mayoría fumarían tranquilamente mientras preparan la comida...
  • Pringao repartidor - Una especie aparte (lo digo por experiencia propia, ya que yo también lo fui). El resto de pringaos suelen mirarlos con cierta envidia, ya que no están encerrados todo el tiempo con los demás en las cuatro grasientas paredes del restaurante (bwa-ha-ha-ha-ha). Aún más pasotas que los cocineros si cabe, los que tienen reputación de ser rápidos y fieles a la empresa suelen conseguir la confianza de los mandos. Hay que admitir que pasarte el día sorteando coches en moto es divertido, pero tiene dos grandes inconvenientes: pagan una miseria y tienes que vertelas con mucha gente cabreada por retrasos que ni siquiera son culpa tuya. Y no, nunca te follas a las clientas...
  • Pringao de limpieza - Ya sean personal ajeno a la empresa o pringaos seleccionados para ello, es difícil ver sonreir a uno. No les culpo. Aunque ganen lo mismo (o más) que el resto de pringaos, trabajen menos horas y nunca hablen a los clientes, pasarte el día limpiando aseos y recogiendo los restos de comida de los demás no es precisamente muy agradable...


NIVEL 2. TRABAJADORES ESPECIALIZADOS

Aunque cueste creerlo hay gente a la que no solo le gusta este tipo de trabajos sino que además hacen de ello su forma de vida. Los pringaos novatos suelen mirarlos con respeto y extrañeza... hasta que te conviertes en uno de ellos. Y digo "conviertes" porque entrar en esta categoría tiene mucho de mutación. Entras en este mundo con intención de salir lo antes posible y poco a poco notas como el mundo exterior se va diluyendo hasta que ya no te parece tan malo. Cambias de actitud, cambia tu paladar, cambia tu forma de hablar y vestir. Dudo entre denominarlo como una variante del Síndrome de Estocolmo o una intoxicación por aspirar grasa en suspensión durante demasiado tiempo.

  • Pringao veterano - Aunque debido a la fugacidad de la mayoría de los empleados permanecer más de 3 meses en el cargo ya se considera "veteranía", me estoy refiriendo a los que aguantan de 1 año en adelante. Tras ese tiempo el trabajo se convierte en algo mecánico, fácil, sin misterios. Te conviertes en alguien cínico y muy pasota, aprendes a escaquearte de tus obligaciones, tratas a los mandos con confianza y a los pringaos novatos como si estuvieras en un puesto superior. De hecho a algunos los utilizan como encargados en ausencia de estos y suelen ascenderlos antes de que se les escapen. O se peguen un tiro...
  • Pringao multiusos - No todos los multiusos son veteranos, aunque la mayoría de veteranos suelen ser multiusos. Son aquellos empleados que desde un principio demuestran capacidad para hacer cualquier tarean que les asignen, aunque no consten en su contrato. Los mandos los miran con ojos golosos porque sin darse cuenta trabajan más de lo que realmente les pagan, así que tratan de evitar que asciendan. No obstante muchos de ellos acaban encontrando trabajos mejores...
  • Pringao trepa - Por algún motivo que no termino de entender hay gente que busca desde un principio subir a un puesto superior. Quieren poder, donde sea y como sea, y aquí parece más fácil que en cualquier otra parte. Se comportan como veteranos aunque no lo sean y lamen el culo a los encargados o encargadas a conciencia. A veces de forma literal. Me consta de más de uno que por vocación y ambición se ha pasado por la piedra a la mitad de los mandos superiores. Los jefes les tienen miedo y procuran postergar su ascenso, pero la falta de personal hace que inevitablemente acaben medrando...


NIVEL 3. MANDOS INTERMEDIOS

Una de mis jefas me dijo una vez que ella estaba haciendo lo que quería. Me cuestioné su salud mental. Si hay un puesto desagradecido en la hostelería es precisamente el de mando intermedio, a años luz de sus homólogos en una oficina o incluso otros sectores de la hostelería. Pero como ya he dicho el poder es poder en cualquier parte y hay gente cuya única ambición en la vida es mandar, a quien sea y como sea.

  • Encargados - O quizás debería decir "encargadas", ya que la gran mayoría suelen ser mujeres. Se caracterizan por dos cosas: son los que más gritan y también los que más marrones se comen. Por partida triple: los suyos, los de los pringaos de base y los de los mandos superiores. Y todo por una mísera subida de sueldo con respecto al resto de plantilla. Los hay que se lo montan bien y no hacen ni el huevo, pero el resto tienen que trabajar por dos o por tres. No es de extrañar que la mayoría acaben de los nervios. Si han alcanzado el puesto trepando puede que incluso se lo tomen con alegría, pero los que han llegado por ser veteranos son carne de psiquiátrico...
  • Jefes de tienda - Llegar a este nivel exige realizar un examen, ser muy trepa o estar en el lugar apropiado en el momento apropiado. Los hay principalmente de dos tipos: los doberman y los espíritus. Los primeros son los que manejan el personal a base de gritos, broncas e incluso amenazas. Cosa que raramente funciona puesto que no olvidemos que el personal suele renovarse por completo cada 3 meses. Los segundos son los que están, pero no están. Vamos, como un ectoplasma. Le dejan la mayor parte del trabajo a los encargados y ellos siempre están ausentes revisando facturas, en reuniones o enfermos. Aunque también los hay que no van a currar porque no les sale de los cojones...


NIVEL 4. MANDOS SUPERIORES

Los que nunca se manchan las manos. Y, bueno, no creo que tenga que explicar mucho sobre ellos. Un jefe es un jefe en cualquier parte. Al menos aquí a los jefazos (directores, subdirectores, presidentes) rara vez les ves el pelo.
  • Inspectores - Los más odiados por todos. Oscilan entre el veterano que pasa de todo y se limita a echar un vistazo por encima y el cabrón meticuloso que mira cada rincón en busca del más mínimo fallo. Cada vez que llega uno la tienda entera se echa a temblar. Con el tiempo los mandos intermedios aprenden los puntos débiles de cada uno para evitar sanciones, pero siempre hay algún novato que la caga. Y entonces todo el mundo se lava las manos. Uno de ellos me pegó tal bronca que estuve a punto de dimitir ahí mismo y meterle la carpeta donde la espalda pierde su honroso nombre. Había una encargada a mi lado y la muy puta no dijo ni una palabra para defenderme, a pesar de llevar varios meses allí. Lo que me jode es el pastón que ganan los mamones, dietas incluidas...
  • Oficinistas - Si los anteriores son los más odiados, estos son los más envidiados. Normalmente solo los ves en dos momentos: a la hora de firmar el contrato y a la hora de firmar la baja. Suelen ser excepcionalmente amables (al menos si los comparamos con otros mandos), especialmente los que han llegado allí tras trabajar como pringao. Pero no nos engañemos: la mayoría han conseguido el puesto con una selección aparte o son familiares de los mandos superiores...
  • Jefazos - A menos que seas un mando intermedio y trates con ellos en las reuniones de personal, a los jefazos solo los ves en una ocasión al año: la cena o baile de la empresa. Si es que existe. Para los pringaos solo son una leyenda de la que a veces oyes hablar a tus encargados y lo más seguro es que jamás cruces una palabra con ellos. Los mandos intermedios por el contrario procuran hacerles la pelota continuamente en busca de mejores condiciones en su trabajo, traslados o la posibilidad de ascender a las oficinas. Eso sí, ver a un jefazo borracho y bailando "La bomba" de King Africa en una fiesta de la compañía no tiene precio...

A menudo he comparado este tipo de trabajos con prostituirse, pero debo admitir que la comparación no es justa. Esto es mucho peor. Al menos si vendes tu cuerpo puedes tener la posibilidad de elegir con quien te acuestas (no todas, vale, pero eso es otro tema). Si estás en una caja, tienes que soportar a todos los gilipollas de turno, quieras o no. Y encima sonreir.

Y los clientes... bueno, ellos se merecen un mensaje aparte...

23 de septiembre de 2005

El CIBERMORBO, un estudio

Tipo de documento: Estudio de campo y teorías varias
De: El inadaptado
A: Los doctores Von Karajoten y Sin Pi Cha
Asunto: Intercambio de datos y contraste de ideas con respecto a la bisexualidad anómala
Resumen: Mucho ruido y pocas nueces


1. INTRODUCCIÓN


Internet es un mundo aparte, eso lo aprende cualquiera en sus primeros quince minutos de navegación por el ciberespacio. Debido a su virtual infinitud incluso podríamos afirmar sin miedo que se trata de un universo virtual dentro de nuestro propio universo físico. Y, al igual que ocurre en el mundo real, está compuesto por galaxias, planetas y civilizaciones diversas que evolucionan, aparecen o desaparecen. Hoy día es casi imposible disociar Internet de la World Wide Web, pero hay que recordar que en realidad solo es una parte del todo. Que existen otras redes-dentro-de-la-red, otros pequeños (o grandes) sistemas solares que se desarrollan muchas veces ajenos a todo lo demás. Además de la WWW está Usenet, y el Irc, y las redes P2P, y los servidores de juegos en red, e incluso la blogosfera (que gracias a su sistema de enlaces entre blogs está haciéndole la competencia a las webs tradicionales).

Cada pequeño universo, sistema solar o planeta tiene sus propias reglas y leyes. Lo que en un lugar es normal en otro podría resultar del todo inaceptable (algo que conoce muy bien la tripulación del Enterprise, a pesar de que siempre acaban metidos en lios). Y mientras que algunos entornos tienen restricciones, otros te permiten hacer prácticamente casi cualquier cosa con el único límite de la imaginación. Pero eso nos conduce a un problema, el de la pérdida de la realidad. Al derribarse todos los límites previamente establecidos el sujeto puede verse tentado de dar rienda suelta a todas sus fantasías (y/o pajas mentales) y luego sentirse confundido al regresar al estado anterior. Sería como no saber distinguir entre la vigilia y el sueño (otros dos mundos distintos pero a su vez conectados entre sí). Alguien que haya soñado con volar no procedería después a tirarse desde un balcón. Sin embargo en el cibermorbo la gente cree que podrá aplicar en la vida real lo que ha practicado en la red, con todo los conflictos que supone a posteriori.



2. EL CIBERMORBO Y EL CIBERSEXO



Sexo virtual... Posted by Picasa


Si bien es cierto que mis relaciones sexuales en el plano existencial real han sido escasas y muy dilatadas en el tiempo (además de no excesivamente satisfactorias), también es cierto que durante una época tuve contactos cibersexuales de grado 2 y 3 (más adelante estableceré la clasificación y graduación) y que he formado parte de algún sistema de contactos. Por lo tanto quiero aportar mis propias experiencias en el plano existencial virtual, de igual modo que ya lo hicieran los doctores Von Karajoten y Sin Pi Cha en el liberal o "swinger", sobre la existencia de bisexualidad anómala y otros especímenes de dificil categorización.

Pero antes de continuar supongo que habrá que determinar que es el cibermorbo. Como he dicho anteriormente, el paso por el universo virtual lleva a muchas personas a deshacerse de todo tipo de restricciones (especialmente físicas y morales) y dedicarse a investigar aquellos aspectos que antes les estaban vedados o con los que se encontraban reprimidos. Especialmente, por supuesto, los sexuales. Nos encontramos en un curioso punto intermedio de la evolución social. Al tiempo que se están logrando importantes avances en el reconocimiento de los derechos de opciones no reconocidas por las todopoderosas religiones monoteistas, existen individuos dominados por estas mismas de forma directa o indirecta (creo que huelga decir que conservadurismo y catolicismo van cogidos de la mano). En esta coexistencia de libertad y represión es dónde surge la curiosidad o, para ser más exactos, el morbo. Su cabeza (su conciencia, su familia, su entorno) les dice que está mal, pero al mismo tiempo ven que hay gente que disfruta de su sexualidad sin tapujos y se preguntan, ¿podría probarlo yo? Sin embargo muchos de estos individuos se ven incapaces de librarse de las ataduras (muchas veces psicológicas o inexistentes) del plano existencial real y por eso se refugian en el plano existencial virtual para dar rienda suelta a sus fantasías.

Aquí es donde surge el cibermorbo. Gente que en la red son capaces de protagonizar las más retorcidas fórmulas sexuales pero que en el plano existencial real serían incapaces de repetir. En la mayoría de los casos relacionados con una bisexualidad que ciertamente no existe. Porque el problema del cibermorbo es que conduce a la gente a cuestionarse su propia orientación sexual partiendo de una fantasía que nunca se hace realidad. Y al no atreverse a comprobarlo en su propia carne, la fantasía crece y evoluciona hasta el punto de que el individuo se crea sus propias mentiras.

Ya he contado en alguna ocasión que he mantenido distintos encuentros homoeróticos en la red. Al principio yo también fui presa del cibermorbo, pero finalmente pude distinguirlo del morbo a secas. Porque el principal problema de los cibermorbosos es no saber desligar el mundo virtual del real, lo que lleva a la confusión mencionada. Todo se solucionaría de forma muy fácil si tan solo se plantaran en medio de la calle y observaran atentamente a las personas de su mismo sexo en busca de una reacción erótica o, más directamente, intentaran algún tipo de contacto físico (un solo beso supongo que bastaría). Sin embargo esto no ocurre ya que el cibermorbo se sustenta sobre dos pilares fundamentales: el primero, la fantasía que nunca se lleva a cabo y el individuo se acaba creyendo; y el segundo, la errónea idea (muy extendida) de que si un individuo tiene pensamientos morbosos hacia personas de su mismo sexo eso le conduce inexorablemente hacia la bisexualidad o la homosexualidad.




"En tiempos de guerra, todo agujero es trinchera"



Lógicamente, no es así. A pesar de los abnegados esfuerzos de Lorena Berdul por la normalización de la sexualidad hay mucha gente que no asume que hacerte una paja pensando en un tio (si eres tio) o una tia (si eres tia) no tiene porqué significar nada. Es morbo, solamente morbo y nada más que morbo. Pero ese desconocimiento (y otras causas que ya veremos más adelante) conduce a mucha gente a tratar de desarrollar una inexistente bisexualidad a través de la red. Y aquí es donde entra el cibersexo. Porque se trata de una práctica fácil, rápida y aséptica que no implica contacto físico alguno y que potencia la confusión cibermorbosa hasta el infinito (y más allá). En un canal de chat puedes hacer lo que quieras: encuentros homoeróticos, trios en todas las combinaciones posibles, orgias infinitas, proezas sexuales... Tan solo hay que escribirlo, imaginarlo y ya está. Un pacato oficinista aburrido, que vomitaría si un hombre le diera un beso de verdad, puede sin esfuerzo alguno (bueno, el que supone escribir y masturbarse al mismo tiempo) pasarse por la piedra a todo un cuerpo de bomberos. Yo, sin ir más lejos, mantuve un encuentro Hombre-Mujer-Hombre en casi todas las combinaciones posibles (y cuando digo casi todas, es casi todas). ¿Significa eso que podría repetirlo en persona? Sinceramente, lo dudo mucho. Cada vez que alguien me pregunta si me gustan los hombres repito la misma respuesta: "Al menos los que conozco, no". Nunca he sentido atracción por las personas de mi mismo sexo, lo cual no me impidió montarme un numerito porno por todo lo alto. En la red vale todo.

No obstante, existe un graduación en el cibersexo. No todos se conforman con pelársela como un mono delante de una pantalla con un relato erótico en directo, sino que existen distintas variantes según el nivel de curiosidad y atrevimiento de los individuos. Cuanto más alto en la escala, más posibilidades de que el cibermorbo supere la barrera del plano virtual y salte al real, aunque no garantiza nada. Esta es mi clasificación (en grados):

  1. Intercambio de pornografía. Práctica habitual en los novatos que acaban de descubrir el cibermorbo y aún consideran excesivo un encuentro frontal aunque sea a través del chat. Variante a su vez de las masturbaciones colectivas adolescentes, los dos participantes se intercambian diversas imágenes o videos, normalmente de sexo heterosexual, para compartir el morbo de masturbarse al unísono. Muy importante distinguirlos de los "maridos que intercambian fotos o relatos de sus mujeres", ya que estos sujetos (cuando son reales y no "cazafotos") pertenecerían a un plano distinto del cibermorbo, el de aquellos que quieren probar experiencias que les están vedadas (como, en ese caso, el intercambio de parejas).
  2. Cibersexo clásico. Desarrollo de una historia erótica en un canal de chat (ya sea Irc o mensajería instantánea) al tiempo que los participantes se masturban. Práctica bastante complicada en la mayoría de los casos, ya que exige que al menos una mano esté desplazándose de forma constante entre el teclado y los genitales (a menos que se utilicen medios mecánicos auxiliares, como este que he encontrado en una web y que recomiendo a DosJerez como una opción de regalo para su próximo aniversario). Sin embargo es extremadamente popular, hasta el punto que puede crear adicción. A diario son literalmente miles o decenas de miles las personas que buscan cibersexo por la red, ya que en estos tiempos de prisas y comida prefabricada supone un alivio rápido, sin compromisos y sin explicaciones. El hecho de que estimule la imaginación y no exija un contacto físico es el motivo por el que muchas mujeres y los cibermorbosos lo prefieran a un encuentro real.
  3. Sexo por teléfono. Variante del cibersexo clásico en el que dos personas se relatan un encuentro sexual a través del teléfono. Tiene las ventajas de que puede dejar las dos manos libres para la estimulación del cuerpo y el efecto excitante de oir los gemidos del otro. Supone un grado más de atrevimiento en la exploración del cibermorbo, ya que la voz es un elemento físico que otorga más realidad al encuentro. Sin embargo al no haber todavía una presencia física que lo corrobore se mantiene la ilusión de una falsa bisexualidad (u homosexualidad).
  4. Sexo con webcam. Una combinación de los tres grados anteriores, ya que se alterna imagen, sonido y texto. Supone que los individuos puedan verse a través de una webcam y, opcionalmente, oirse gracias a un micrófono y altavoces (o, en su defecto, comunicarse mediante mensajes escritos). Aquí si existe una presencia física importante, ya que parte del juego consiste en mostrar los cuerpos desnudos y el acto de la masturbación. No obstante sigue teniendo sus limitaciones. La normalmente poca calidad en la transmisión de las imágenes y la falta de contacto físico real sigue impulsando a los cibermorbosos a desarrollar su fantasía, en este caso muy aumentada por la visión del otro. Sin embargo, ¿en qué se diferencia eso de masturbarse viendo pornografía? Más bien poco.

A falta de la creación de aparatos de realidad virtual a lo "Demolition Man", más allá del grado cuatro entraríamos en los contactos físicos reales. Pero para eso primero hay que hacer una distinción entre hombres y mujeres, ya que cada grupo tiene unas particularidades específicas que merecen ser tratadas aparte.



3. VARIANTES: CIBERMORBO MASCULINO



Lo que lleva la chica no es un simple cinturón.
Y a buen entendedor, pocas palabras bastan...



Se ha hablado de metrosexualidad, del "nuevo macho", del heterogay... pero existe un grupo de individuos que escapan a todas estas clasificaciones: el hetero morboso. Aunque se podrían confundir con los últimos mencionados anteriormente, en realidad este grupo nace como consecuencia del cibermorbo. Son los que han roto la barrera virtual y han materializado su fantasía.

Personalmente considero que el hetero morboso oculta en gran parte de los casos a un bisexual y, en ocasiones, incluso a un homosexual. Y digo "oculta" porque a pesar de lo que diga o haga, la principal característica de estos individuos es que muy raramente renuncian a su estatus de heterosexualidad. Puede que haya tenido encuentros físicos reales con otros hombres, pero muy dificilmente se considerará a sí mismo gay. Es el cibermorbo llevado hasta el extremo, la consecución del sexo como fantasía y no como acto.

Los heteros morbosos se encuentran principalmente en los chats sexuales, en sus dos variantes principales: Irc y SMS. Si bien comienzan practicando cibersexo, especialmente los tres primeros grados, pronto buscarán la materialización del cibermorbo. Pero, y aquí está el quid de la cuestión, a ser posible con otros de su especie. El hetero morboso es sexualmente inseguro, razón por la cual evitan el contacto con hombres de tendencias abiertamente homo o bi (lo que les obligaría, por su parte, cuestionarse su propia sexualidad). Por el contrario aceptan de buen grado el encuentro con otros morbosos, ya que al mantener los dos individudos el mismo estatus sexual se fuerza un ambiente de fantasía aséptica similar al que obtiene en un canal de chat. Ambos se encierran en su burbuja de morbo y así su condición nunca queda en entredicho: eran heteros antes y seguirán siendo heteros.

Tengo que añadir que debido a este fenómeno creciente existen muchos individuos abiertamente homosexuales que se hacen pasar por heteros morbosos para conseguir sexo. No les culpo. A río revuelto...



4. VARIANTES: CIBERMORBO FEMENINO



Trio típico en un encuentro morboso... Posted by Picasa


El caso de las mujeres es particular debido a la confrontación de dos hechos aparentemente opuestos: la liberación de la sexualidad femenina y la mitología cinematográfica y televisiva. Aunque basándome en la especulación (ya que, por razones obvias, no he tenido ocasión de hacer un estudio de campo completo sobre el tema) estoy convencido de que son estas dos causas las que han creado la figura de la hetero morbosa, de rápida extensión por todo el territorio y características distintas a la de su homólogo masculino.

El ámbito de actuación de las morbosas no se limita a los chats de sexo (que, por razones también obvias, suelen evitar) sino que se extiende a un medio en el que se están implantando con fuerza: las páginas de contactos. Especialmente en los dedicados a los contactos para adultos, el número de mujeres que buscan experiencias sexuales homosexuales superan con creces a las heterosexuales. Sin embargo en este caso las motivaciones suelen ser distintas a las masculinas, según he podido constatar. Mientras que ellos jamás renunciarán a su estatus hetero, a ellas no les avergüenza la posibilidad de ser bisexuales. Eso sí, raramente consideran que puedan ser solamente homosexuales (la palabra "lesbiana" les da algo de repelús), razón por la cual son fácilmente identificables.

Aunque se trata de una teoría, ya que no todas admiten las causas, estoy convencido de que la motivación principal de la mayoría de las heteros morbosas es la misma: insatisfacción sexual. De hecho algunas lo dicen abiertamente, están hartas de hombres torpes y por eso quieren probar con mujeres. Con lo cual llegamos a la primera cuestión, ¿quién les ha dicho que el sexo con mujeres será mucho mejor? Mi respuesta: la televisión y el cine. Es un mito, una idea muy masculina (extraida directamente de la pornografía) que sin embargo ha conseguido traspasar la frontera cultural e integrarse en el imaginario femenino. Las heteros morbosas creen que el sexo con mujeres será infinitamente mejor que el sexo con hombres. Ninguna se plantea que es la persona, su experiencia o las circunstancias las que determinan que el acto sexual pueda ser satisfactorio, independientemente de su género. No, buscan el grial del orgasmo perfecto y están convencidas de que lo encontrarán allí.

Sin embargo existen ciertas condiciones previas. De entrada es curioso y muy freudiano que las heteros morbosas busquen mujeres físicamente parecidas o más atractivas que ellas, lo cual ya nos indica que se trata más de una fantasía que de una atracción homosexual real. Pero además imponen toda una serie de reglas para que el encuentro se realice de forma gradual o en un ambiente perfectamente controlado en el que se evite toda situación embarazosa. Estos se realizan siguiendo una escala progresiva (de menor a mayor atrevimiento), que comienza típicamente con el cibersexo como prolegómeno a un futuro encuentro. Hago constar que no todos los pasos se realizan siempre, sino que se comienza en un punto u otro de la escala dependiendo del nivel de curiosidad de la hetero morbosa.


  1. Cybersexo
  2. Sexo por teléfono
  3. Sexo por webcam
  4. Acercamiento en juegos de parejas - En este caso recomiendo la lectura del caso de Isabella, que si bien no corresponde exactamente a este clasificación, si que se detectan actitudes iguales o similares a las de los heteros morbosos.
  5. Trio con pareja activa - Típica forma de acercamiento al sexo bisexual, que en el caso de las hetero morbosas llega a convertirse en un sine qua none. Incapaces de enfrentarse a la otra persona por sí mismas, buscan el apoyo físico y psicológico de su novio/amigo/amante para no sentirse incómodas a la hora de realizar el acercamiento. Se suelen dar dos casos: que la hetero morbosa descubra que no le atrae el otro sexo como creía, con lo que la tercera persona acaba siendo desplazada; o que sí que le guste el contacto con la tercera persona, con lo que es el chico quien muchas veces es desplazado.
  6. Trio con pareja pasiva - Consecuencia de la segunda posibilidad arriba mencionada, la hetero morbosa ha descubierto el placer en el sexo con su mismo ídem, pero requiere la presencia de su pareja para que, al menos, la contemple. Supuestamente se realiza como parte del juego, para aumentar el morbo, pero la repetición del mismo acto me lleva a pensar que se trata de una medida de protección debido a la inseguridad que aún mantiene. Sí está la pareja delante, no es homosexualidad, solo fantasía.
  7. Encuentro directo - En este punto debo pasar de puntillas, ya que obviamente no he sido testigo de ningún encuentro y tan solo conozco un caso (contado, eso sí, por su protagonista). Si la hetero morbosa decide dar el salto puede quedar directamente con otra mujer para materializar la fantasía. Normalmente, como ya he mencionado, con un alto nivel de exigencia físico, ya que es un cuerpo y no una persona lo que están buscando. Aunque el único caso que me han relatado acabó de forma positiva, intuyo que hay muchos otros que resultan un desastre al descubrir la hetero morbosa que el tema no le gusta tanto como esperaba. Espero confirmación de esta hipótesis.


5. CONCLUSIONES


Aunque este estudio es perfectamente rebatible, se basa en gran parte en mis propias incursiones en el mundo virtual, tanto de espectador como de protagonista. Y de ahí he obtenido una serie de hechos irrefutables:

  1. Existe, a nivel general, un alto grado de curiosidad por el sexo homosexual o bisexual, ahora que comienza a estar aceptado por la sociedad.
  2. Una gran parte de esos curiosos confunden morbo con tendencias sexuales reales.
  3. Y, en general, muy pocos de ellos llegan a materializar sus fantasías.
Con lo cual llegamos a una conclusión:

EN ESTE PAÍS SE HABLA MUCHO PERO SE FOLLA POCO

Y si alguien quiere demostrarme lo contrario, estoy abierto a sugerencias...

16 de julio de 2005

Antropología nocturna


Reserva natural Posted by Picasa

FAUNA

Los animales nocturnos, muy especialmente los femeninos, tienden a salir agrupados para poder hacer frente a las amenazas y marcar su territorio. En el hipotético caso, hasta ahora nunca documentado, de que una hembra apareciera sola en un punto de reunión, esta sería devorada sin piedad por los depredadores.

Existen distintas clases de grupos:
  • MANADAS FEMENINAS - Las manadas femeninas suelen ser por defecto pasivas; cuando llegan a los puntos de reunión, guiadas por una líder, se situan en un lugar donde no sean demasiado visibles. Una vez marcado su territorio suelen dedicarse a consumir combinados etílicos y a defenderse o responder al ataque de los depredadores del lugar. No obstante en ocasiones especiales (cumpleaños, despedidas de soltera, épocas de celo) estas mismas pueden tornarse activas. En estos casos la manada se situa en puntos desde los que llamen la atención y en muchos casos pasan a convertirse ellas mismas en depredadoras de los machos del lugar (los cuales suelen huir atemorizados).
  • MANADAS MASCULINAS - Por defecto toda manada masculina es depredadora, aunque las actitudes y las técnicas de caza utilizadas por cada una suelen ser muy dispares. Estos se pueden dividir en dos categorías fundamentales: buitres y pavos reales. Los buitres son animales cobardes y por eso nunca atacan de forma inmediata. Suelen situarse en un punto estratégico desde el que puedan visualizar a las hembras y escoger sus víctimas. En general, antes de iniciar cualquier movimiento consumen considerables cantidades de alcohol y otras sustancias tóxicas. Cuando se sienten envalentonados entonces atacan, ya sea en solitario o con el clásico movimiento envolvente de grupo. Los pavos reales, por el contrario, utilizan tácticas más indirectas para atraer a las hembras. Al ser los machos físicamente más agradaciados suelen dedicarse a la exhibición de sus cuerpos, ya sea bailando de forma llamativa o intentando establecer contacto visual al tiempo que muestran sus dentaduras.
  • REBAÑOS MIXTOS - De gran cantidad de miembros, los rebaños son los grupos más abundantes y se encuentran diseminados por todo el lugar de reunión. Al llegar al mismo suelen establecer territorios cerrados exclusivos. Los machos del rebaño se agrupan alrededor de las hembras para disuadir a los depredadores, aunque con el paso de las horas el grupo principal suelen disgregarse en sub-grupos más pequeños y vulnerable al ataque de los buitres y las malas hierbas.

FLORA

Aunque de origen animal, algunos de los elementos presentes en el ecosistema nocturno pueden clasificarse dentro del reino vegetal, debido a su posición meramente pasiva y decorativa dentro del mismo. Estos especímenes se pueden dividir en dos categorías básicas:

  • PLANTAS CERVECERAS - Aparecen en grupos por todo el territorio, aunque con preferencia por los lugares desde los que se obtenga una buena panorámica del mismo. Son fácilmente reconocibles porque siempre tienen en la mano un combinado de cola o una botella de Heineken y apenas si muestran signos de vida. No obstante algunas de estas plantas parecen reaccionar a los ritmos de la música y realizan movimientos compulsivos del tipo "me meo", "hay un bicho en mi pierna" o "tengo una guindilla en el culo".
  • MALAS HIERBAS - También conocidos como "inadaptados" o "moscas cojoneras", son individuos que se adentran solos en los puntos de reunión. Al principio llaman la atención del resto de la fauna presente, pero con el paso del tiempo suelen convertirse en invisibles al ojo humano. El inadaptado etílico (también conocido como borracho común) es una variante solitaria y extrema de la planta cervecera, ya que su único objetivo conocido es absorber la mayor cantidad posible de alcohol antes de regresar a su lugar de origen. Por otro lado el inadaptado bailarín (o "ese tio raro que baila solo") crece en los escasos huecos que se abren en medio de las manadas y ejecuta una serie de pasos de baile con mayor o menor acierto. Los inadaptados, si son sociables, en ocasiones pueden ser integrados en una manada o rebaño, o incluso puede asociarse con otro inadaptado para crear un microterritorio propio.

En próximos capítulos: Ecosistema nocturno y Rituales de apareamiento.

23 de marzo de 2005

10 razones por las que una hamburguesería es más democrática que este pais


¿Contraespionaje? Posted by Hello

  1. En un burger hay más de dos menús para elegir y (salvo casos excepcionales) siempre obtendrás lo que pidas
  2. Existen opciones específicas diseñadas para niños y para mujeres
  3. Los menús no tienen listas de ingredientes cerradas y por tanto pueden ser modificados
  4. Elijas el que elijas, sabes de antemano que es perjudicial para tu salud y tu bolsillo
  5. Aunque mientan en la lista de ingredientes, no necesitas una investigación parlamentaria para ver con claridad lo que lleva la hamburguesa
  6. Cuando has pagado tu menú, el resto no pedirá una revisión de la factura alegando que en realidad querías pedirlos a ellos y no al que tienes
  7. Si te intoxicas, el resto de clientes no te culparán a ti por haber hecho una mala elección y le corresponderá a la empresa indemnizarte
  8. No es necesario manifestarse en el local para reclamar al gerente
  9. Si una hamburguesa es defectuosa, se revisarán los menús de ese local en vez de crear una ley para ilegalizarla en todas las franquicias
  10. Si no te gustan las hamburguesas y vas a un restaurante vegetariano, nadie te considerará un hippie, anarquista y peligroso