14 de marzo de 2011

Una vez más, desde el principio




Hola, me llamo... bueno, qué más dará como me llamo. Creo que lo más importante ahora mismo es cómo me hago llamar. Aquí, en la blogosfera, para aquellos que me leen, soy conocido como el Inadaptado Social. Ahí es nada.

Sí, para que negarlo, es un sobrenombre pretencioso y algo infantil, pero en aquel momento tenía sentido. Estoy hablando de hace algo más de 6 años, cuando un yo terriblemente aburrido, frustrado y más salido que el campanario de una iglesia decidió abrir este blog con la intención de vomitar sobre el teclado todas aquellas ideas que le rondaban en la cabeza y con las que no podía dar la brasa a ningún amigo, familiar o conocido. Ante todo, porque no se atrevía a decir semejantes barbaridades en voz alta. Pero además, para qué negarlo, porque no tenía a quién.

Porque lo cierto es que, más que el cómo me hago llamar, creo que lo realmente interesante es el motivo. Yo soy una de esas personas a las que toda su vida han llamado "raro". Callado, serio, introvertido, algo empollón, con nulas habilidades sociales y una visión diferente del mundo. Creo que, si estáis aquí, no hace falta que explique más. Probablemente ya conocéis las bromas, las miradas, las discusiones, los abusos o la indiferencia que esto conlleva. Durante la mayor parte de mi vida he dado tumbos de un lado a otro con la permanente sensación de que no encajaba en ninguna parte y nunca conseguía encontrar mi sitio. Aún la tengo, la verdad. De ahí lo de "inadaptado". Ya que por mucho que lo intente, por mucho que me deje llevar por la corriente y haga las cosas como se supone que las hacen los demás, no solo no me suelo encontrar cómodo sino que las más veces ni las entiendo ni las disfruto. Y si soy el único que no lo hace, eso quiere decir que soy yo el que tiene el problema. O al menos así lo pensaba.

Durante algo más de cuatro años estuve quejándome y haciéndome infinidad de preguntas y pajas mentales en lo que ahora se ha convertido en el capítulo primero de este blog. Al principio de forma compulsiva, después con menos frecuencia en cuanto se me fueron secando las ideas, escribir esos textos fue posiblemente lo único que me separaba de la demencia y el aislamiento más absolutos. Porque, por primera vez, estaba haciendo algo que no solo me gustaba y se me daba bien (aunque, para qué decir otra cosa, no soy Cervantes y hay muchas entradas que ahora me da vergüenza leer) sino que me ayudó a conectar con más gente que, o bien sentía y padecía lo mismo que yo, o bien podía entender lo que contaba. No es ninguna exageración que el blog cambió mi vida, no de forma radical, pero sí lo suficiente para no necesitarlo.

No fue el único motivo, la verdad. Si bien suena exagerado, en cierta manera podría decir que "Asco de vida" murió de éxito. No solo empecé a exigirme más de lo que podía dar, espoleado por los ocasionales  momentos de brillantez que llegaron a dar a esta página más de 50.000 visitas, sino que el hecho de compartir mi vida con alguien a quien había conocido gracias al blog hizo que ya no pudiera recurrir a la comodidad del anonimato para escribir sin miedo a las consecuencias. Cuando tienes que mirar a los ojos a quienes te leen, las palabras no salen de igual forma. Y llegó un punto en el que tuve que admitir que ni yo ni las circunstancias eran las mismas que al principio y por tanto no podía continuar como tal.

Eso fue hace trece meses, aproximadamente. En ese tiempo, las cosas han vuelto a cambiar. No radicalmente, no hasta dejarme en la misma posición que al principio de todo, pero sí lo suficiente como para sentir de nuevo la necesidad de escribir. Porque siento que ahora, 32 años después de haber puesto por primera vez el pie en este planeta, no solo estoy más perdido que nunca, sino que también veo las cosas con más claridad. Se que tengo un problema, se que no estoy solo y se que la culpa de haberme convertido en el Inadaptado no es mía, sino de este asco de mundo.

Así que he decidido que, en vez de continuar con el blog como tal, voy a empezar otra vez desde el principio. Bajo el mismo nombre, pero en un nuevo capítulo que ni olvide lo pasado ni se deje arrastrar por él. No puedo prometer que será mejor, ni que mantendré el ritmo de antes, ni siquiera si cambiaré la horrorosa plantilla que escogido. La verdad es que por no saber, ni siquiera tengo claro qué dirección tomará este blog conforme pasen los meses. Pero lo que sí tengo claro es que me he cansado de pasar las horas muertas sentado delante del ordenador sin hacer nada más que lamentarme y perder el tiempo.

Es hora de volver a la acción. Y esta vez no me pienso cortar ni un pelo...

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegro de que hayas vuelto

Loki dijo...

Me alegro de que sigas. Te lei alla por el 2005 y me arrepiendo de haberte dejado de leer.

Ando releyendo todas tus entradas desde el principio y me han venido a la cabeza gratos recuerdos.

Aunque eres un Inadaptado has logrado enviar un mensaje claro a todos los que pasamos por experiencias semejantes a las tuyas:

NO ESTAS SOLO.

Anónimo dijo...

Celebro tu vuelta.. muchos te echábamos en falta.

Salamandra dijo...

Pues bienvenido again!

El Tete dijo...

And with feeling!

isa.fuengirola dijo...

Yo te descubrí cuando ya habías cerrado el blog y hoy (que vuelvo a pensar "que asco de vida" me he acordado de tí y te he buscado...y tengo que decir que volver a encontrarte ha sido lo mejor del día. Gracias!!!

El inadaptado dijo...

Gracias a vosotros por leerme.

Anónimo dijo...

yo te queria decir que no estas solo porque a mi me pasa lo mismo y no le encuentro la solucion

Anónimo dijo...

yo soi el mismo de antes que te queria tambien decir que si a ti tambien te pasa lo de que caes en una depresión mas o menos cada rato de caballo y luego alomejor se te pasa o no