7 de febrero de 2008

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En un magistral movimiento estratégico las hordas invasoras se apoderaron con rapidez de las amigdalas, consiguiendo el doble objetivo de diezmar una parte de las defensas del cuerpo y atrincherarse en una zona de difícil acceso para cualquier ayuda exterior, pudiendo así extender su infección a las zonas aledañas sin apenas oposición.

Me pregunto si los estreptococos han leido a Sun Tzu...