14 de febrero de 2008

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Cada vez tengo más claro que los gustos minoritarios y los guetos culturales no son más que un intento de sentirse diferente, especial, único; quizás mejor que los demás, puede que simplemente en un plano distinto, pero siempre lo más lejos posible de lo que solemos considerar "normal". Solo así se explica que incluso los que más se quejan de su condición (qué coño, especialmente ellos) sean los primeros en rasgarse las vestiduras cuando aquello que les distingue se hace popular y escapa a su control.