27 de febrero de 2008

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Creía que haber sido trasladado al lado de la máquina de agua, teniendo que soportar el continuo ir y venir de gente, era un castigo. Pero, claro, eso fue antes de darme cuenta de que el grifo es demasiado bajo para unas mujeres demasiado altas con unos escotes demasiado grandes...