22 de marzo de 2005

La brecha


Nosotros contra ellos Posted by Hello

Subcultura: En sociología, una subcultura es una cultura o un grupo de personas con un comportamiento y unas creencias distintivas dentro de una cultura mayor. La esencia de la subcultura, que la distingue de otras agrupaciones sociales, es la conciencia del estilo y las diferencias en el estilo de ropa, música u otros intereses. Ya en 1950 David Riesman distinguía entre una mayoría "que aceptaba de forma pasiva los estilos y gustos comercialmente aceptados y una 'subcultura' que defendía de forma activa un estilo minoritario (en aquella época el hot jazz)" [...] Una cultura con frecuencia contiene numerosas subculturas. Las subculturas incorporan grandes partes de la cultura madre, pero en temas específicos se diferencian de forma radical. Algunas subculturas consiguen tal estatus que adquieren un nombre propio.

(Extraido y traducido de la Wikipedia en inglés)

Se habla desde hace cierto tiempo del concepto "brecha digital". Según la definición de esta web homónima, se trata de la separación (cultural, agrego yo) entre los que utilizan las nuevas tecnologías en su vida diaria y aquellos que no tienen acceso a las mismas o no saben como utilizarlas. Desde la llegada de la democracia a España (ejem...), los sucesivos gobiernos han protagonizado una carrera de fondo por conseguir alcanzar el mismo nivel que otros paises europeos. Se entiende que hablamos del mismo nivel económico que los paises europeos más ricos, claro. Porque pese a la disparidad de criterios en materias sociales y culturales, siempre han sido la inflación y el PIB los principales puntos de las agendas europeas, mientras que cosas sin importancia como la igualdad entre sexos, la política sobre drogas, la sanidad pública, la educación o los avances científicos parecen temas secundarios dejados a las posibilidades o el capricho de cada estado. Hasta que se convierten también en un tema monetario, por supuesto. Sin embargo, muchas veces estas cuestiones se desarrollan gracias a los esfuerzos de aquellos a los que más les afecta, incluso a espaldas de sus gobernantes, de forma que los avances solo llegan a una ínfima parte de la población y se crean nuevas brechas.

Todos conocemos las dos causas principales del retraso tecnológico de este pais. Por una parte, la guerra de precios entre Telefónica y los "recién llegados" cuyas víctimas son, como siempre, los clientes que han de esperar pacientemente a que el aumento y la mejora de la conexión, acompañada de una bajada de precios, sea lo suficientemente rentable como para implantarse en todo el territorio. Por otra parte, la absoluta desidia por parte de todos los gobiernos, que en vez de regular la citada guerra de precios e invertir en alternativas a las compañías privadas (como la de Atarfe, que acabó con un expediente por infracción), se han dedicado a lanzar "campañas de promoción" sin contar con un presupuesto ni unos objetivos definidos y que casi siempre han sido un absoluto fracaso. O, como está ocurriendo ahora, entran en directa contradicción con otras campañas, en este caso la de la piratería, en la que se colocaron por todo el territorio grandes marquesinas que insinuaban poco menos que todos los que usan internet son unos piratas delincuentes (y ahora, según la Guardia Civil, unos pedófilos en potencia). Así pues, la brecha digital de este pais no solo se está convirtiendo en un abismo, sino que aquellos que hemos decidido hacer el esfuerzo de saltarla antes de que sea demasiado grande hemos entrado a formar parte sin saberlo de una subcultura.

Fue en los cómics de Cels Piñol donde leí por primera vez dicho término, y no sería la única. La subcultura, tal como la entendemos aquí, es una suerte de Frankenstein sociológico surgido de todo aquello que la sociedad española (tan orgullosa de su historia, cultura y tradiciones) ha arrinconado porque no lo consideraba importante, digno, adulto, lucrativo o simplemente no entendía. Con distintas piezas, algunas dispares e incluso contradictorias, se ha creado un ser que ha adquirido vida propia. En él cabe todo: los cómics, los videojuegos, internet, los juegos de rol, la música electrónica, las películas de ciencia ficción, la literatura fantástica, incluso las drogas. Todo aquello que los que están al otro lado de la brecha desconocen y desprecian. Pero ya se sabe que el hombre teme aquello que no comprende y, al igual que ocurría en Frankenstein, a la gente le aterra su apariencia externa, sin tratar de averigüar que es lo que se esconde tras él. Apariencia a la que ha contribuido enormemente la prensa sensacionalista, incluso la "seria", que ha encontrado en la subcultura una excelente cabeza de turco con la que atemorizar a la población y vender periódicos. ¡Vean los titulares: "Frankenstein induce al suicidio a tres jóvenes, posiblemente por algún juego de rol o una secta satánica"!

Sin embargo, el objetivo de esta reflexión no es lamentar que la ignorancia y los intereses económicos hayan convertido un instrumento de comunicación o un juego de mesa en un monstruo asesino. Porque no hubieramos llegado a este punto si nosotros no tuvieramos también parte de culpa. Una gran parte, de hecho. Porque, hasta la llegada de los blogs y la supuesta democratización de internet (solo supuesta, incluso en la blogosfera hay censura), díganme, ¿cuantos de ustedes han hecho algo por la normalización de la subcultura? ¿cuántos han enviado cartas a los medios de comunicación o han llamado para protestar por la erronea imagen de los juegos de rol, o los videojuegos "violentos"? ¿cuantos han promovido actividades que dieran a conocer este mundillo a los que están al otro lado de la brecha? Seguro que habrá quien lo haya hecho, no lo pongo en duda, pero estoy convencido que una gran mayoría, como yo, no hemos movido un dedo. Ante el rechazo o la simple ignorancia de los demás, estamos creando guetos mentales en los que nos encerramos para poder disfrutar de nuestras actividades favoritas sin injerencias externas. Una reacción natural propia del gregarismo humano, como la creación de barrios gays o clubs de campo nudistas, pero que solo agranda aun más la brecha con el resto de la sociedad. Yo mismo he adoptado sin tapujos y con sentido del humor la denominación de "friki", sin tener en cuenta que dicho apelativo (un insulto, casi) supone querer distinguirme de los demás tan solo por lo que leo, veo o escucho. Supone marginarme, apartarme de los demás, unirme al gueto y proyectar una imagen estereotipada y erronea de mi mismo.

Hay mucho síndrome de Peter Pan en el frikismo. Especialmente en este pais, ya que el concepto de "tebeo" está indisolublemente unido a la infancia en el subconsciente colectivo. El mundo del cómic y la animación se han mirado mucho el ombligo, ya que disponen de un público fiel, sin darse cuenta de que la ignorancia llega al extremo de que haya visto a muchos padres llevar a sus hijos pequeños a sesiones de manganime en las que se proyectaban cintas no aptas para menores o incluso solo para adultos. Si no empezamos a tomarnos realmente en serio a nosotros mismos y nuestras aficiones, no saldremos jamás del gueto. Hay que demostrar al mundo que también hay cómics para adultos, que la ciencia ficción no es para mentes simples, que los libros de fantasía medieval son igual o más respetables que una novela histórica, que internet es un medio de comunicación fácil de utilizar y en el que cabemos todos. Aunque el gobierno diga lo contrario. Aunque las empresas quieran poner puertas al campo y cobrarnos por pensar.

¿Nosotros contra ellos? No, TODOS IGUALES.

3 comentarios:

Jackal dijo...

Sesiones de Mangaanime? Donde y cuando?

lulu on the bridge dijo...

J+MC, estoy de acuerdo en que demonizar ciertas cosas (juegos de rol, blogs o lo que sea) es una soberana tonteria. Pero no estoy de acuerdo en que todo sea lo mismo y se puede meter en el mismo saco. Todos iguales en derechos pero en nada mas, porque no es lo mismo un fan del pp o uno de los verdes, ni un cinefilo o un adicto a la telebasuro. Y que conste que no estoy haciendo un juicio de valores, porque sobre gustos... Solamente digo que no es necesario reivindicar la igualdad de opciones culturales, porque una sociedad homogenea me suena a dictadura. Igualdad en la libertad de opciones. He dicho.

El inadaptado dijo...

Exacto, de eso hablaba. Todos con el mismo derecho a disfrutar de nuestras aficiones, y todas las aficiones tratadas con el mismo respeto Y aunque a mi tampoco me guste, las meto todas en el mismo saco porque en las noticias se tratan con el mismo tono siniestro. Si a los internautas nos consideran piratas, y a los roleros asesinos, me temo que ya estamos inmersos en una dictadura cultural, en la que solo lo comercial es bueno. Y esto no puede seguir así.