22 de diciembre de 2007

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Me horroriza pensar que los debates sobre el botellón se reduzcan a un enfrentamiento entre el derecho al ocio y el derecho al descanso. Lo que realmente nos debería preocupar es saber en qué punto intoxicarse con alcohol se convirtió en la única forma de diversión de las fiestas, noches y fines de semana.