29 de diciembre de 2007

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Preocupación por el futuro, dudas existenciales, hartazgo por la vida de estudiante, cierta sensación de tiempo perdido... Sin lugar a dudas estoy empezando a sufrir los primeros síntomas de la crisis de los 30.

Sí, ya se que sólo tengo 28, pero la paciencia nunca ha sido mi punto fuerte.