27 de diciembre de 2007

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Considero que los que apoyan a los trabajadores de servicios públicos en huelga caen en una contradicción. El objetivo de paralizar una actividad es crear malestar entre los usuarios para presionar a la patronal y conseguir que se pleguen a sus exigencias. Por lo tanto no tiene sentido ser comprensivos, ya que entonces la huelga dejaría de cumplir su función. No, en estos casos hay que indignarse, cabrearse, presentar reclamaciones, insultar a los servicios mínimos, intentar agredir a los piquetes. Así, poniendo nerviosos a los que mandan, es como al final los trabajadores triunfan.

Por eso, y con el pleno convencimiento de que es la mejor forma de ayudarlos, me gustaría decir desde esta tribuna pública: ¡¡LIMPIAD EL METRO DE UNA PUTA VEZ, VAGOS DE MIERDA!!